Encuentran sangre de María Piedad junto al Guadarrama
María Piedad en un viaje a París meses antes de su desaparición - ISABEL PERMUY

Encuentran sangre de María Piedad junto al Guadarrama

Es la única pista de la joven cuando se cumple un año de su desaparición. La Guardia Civil no tiene ningún indicio de que la vecina de Boadilla esté viva

CARLOS HIDALGO
MADRID Actualizado:

La Guardia Civil ha hallado restos de sangre de María Piedad García Revuelta, la mujer de 31 años de la que este domingo se cumple un año de su desaparición, supuestamente a manos de su ex pareja y tras una cena de Navidad de empresa. Según ha podido saber ABC, varias gotas aparecieron a las primeras semanas de iniciarse la investigación, a pocos metros del río Guadarrama, una de las zonas más peinadas por los operativos de búsqueda. El cotejo con el ADN de la víctima ha tardado un tiempo, pero finalmente se confirma que esos restos se corresponden con los de María. Eso sí, en ningún caso, esta novedad permite asegurar si la joven estaba viva o muerta cuando sangró.

Fue en una de las primeras batidas del dispositivo de búsqueda cuando agentes de la 6ª Compañía de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, con sede en Majadahonda, encontraron varias gotas de sangre en el inicio de una vía pecuaria situada junto a la M-513, la carretera de une Boadilla del Monte con Brunete. A solo unos metros existe un gran solar donde aún se levanta una fábrica abandonada de tejas. También pasa el cauce del río Guadarrama.

La sangre estaba sobre el asfalto, justo antes de que el camino se vuelva de tierra. Nunca se había desvelado la existencia de esta valiosa prueba hasta hoy, prácticamente la única física de todo el caso. La familia de María Piedad está al tanto de ella.

Así se explica el trabajo concienzudo de la Guardia Civil en esa misma área, muy especialmente en una franja concreta de 3 kilómetros sobre el curso del río, desde su confluencia con la M-513 a la M-501 (carretera de los Pantanos). El Guadarrama y sus inmediaciones han sido objeto desde rastreos superficiales a casi su dragado. Se ha trabajado con perros, palas, lanchas, buzos del GEAS... Hace apenas seis días seguían los trabajos en el río Guadarrama.

Además, varios repetidores de telefonía sitúan allí a María Piedad y al presunto culpable de su desaparición, su ex pareja, Javier Sánchez-Toledo. Y lo hacen por bastante tiempo, unos 40 minutos de esa fatídica madrugada del domingo 12 de diciembre de 2010. Pero ni rastro de María Piedad. Como se recordará, quien sí apareció, tres días después, fue Javier, colgado de un poste eléctrico en El Escorial. Se quitó la vida sin dejar una nota o cualquier otra pista sobre el destino y paradero de su ex, con la que tenía un hijo de apenas 21 meses.

Más de 300 pozos

La búsqueda en este año ha sido constante, y continúa. La Guardia Civil no ceja en su empeño y no parará hasta que esclarezca el caso, en un sentido u otro. Se han inspeccionado más de 300 pozos, numerosos caminos, parcelas públicas y privadas, colectores... Incluso el Canal de Isabel II y la Confederación Hidrográfica del Tajo colaboran y avisan al Instituto Armado cuando encuentran algo extraño en sus conducciones.

Otro de los rastreos principales es el que se está terminando estas semanas en el vertedero de Pinto, donde se conservaron toneladas de basura procedentes de la zona y de los días inmediatos a la desaparición. Allí ha aparecido de todo, desde huesos de jamón, animales e incluso a la calavera utilizada por unos estudiantes de Medicina. Pero de María Piedad, nada.

También ha sido muy minucioso la huella dejada por los tres teléfonos móviles (dos él y uno ella) que portaban Javier y la víctima la noche de autos. Además de la zona donde aparecieron esas pocas gotas de sangre, señalaban su paso por el Ventorro del Cano (Alcorcón), la Ciudad Financiera del Santander (Boadilla), Bosque Sur (Fuenlabrada) e incluso la estación Sur, en Méndez Álvaro.

Precisamente allí se perdió el rastro de los teléfonos de Javier. Era sobre las cinco de la tarde del martes 14 de diciembre. El sospechoso tomó un autobús hacia El Escorial, donde se ahorcó. Antes, se deshizo de los móviles. Por cierto, entonces, la Guardia Civil estuvo a punto de pararle los pies, pero se zafó por unos minutos.

Su secreto se lo llevó a la tumba. Mientras, sólo quedan las respuestas que dio a la familia de María Piedad cuando le preguntaron si sabía dónde podría estar, horas antes de que se suicidara. El lunes 13 de diciembre, la madre de la chica le telefoneó a las ocho de la mañana: «María no ha llegado a casa». «Pues yo la dejé en la puerta del bloque. Por cierto, iba bastante perjudicada», fue su respuesta.

Tres horas después, Jorge, uno de los hermanos de María, llorando, insistió. «Tu hermana está bien. Si algo le pasara, me moriría», dijo Javier.