Una empresa buscará a María Piedad en el vertedero de Pinto
Cientos de voluntarios han participado en las numerosas batidas - JOSÉ ALFONSO

Una empresa buscará a María Piedad en el vertedero de Pinto

Un operario dice que la noche que desapareció la basura de Mercadona pesaba más de lo normal

MADRID Actualizado: Guardar
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Es inminente. La búsqueda de restos que lleven al paradero de María Piedad García Revuelta, la treintañera vecina de Boadilla del Monte y desaparecida hace ahora justamente seis meses, va a iniciarse ya en la planta de tratamiento de residuos de Pinto. Y, finalmente, va a hacerse cargo de ella una empresa privada, según ha oficiado a la Comunidad de Madrid el juzgado que instruye el caso. Por lo tanto, no será la Unidad Militar de Emergencias (UME), dependiente del Ministerio de Defensa, la que busque entre la basura de aquellos días de diciembre —que se encuentra aislada por orden judicial— algún vestigio que diga, por fin, qué ha pasado con María o dónde puede encontrarse, sea en el estado que sea.

Según ha podido saber ABC, hay diversos motivos que han llevado hasta el vertedero de Pinto. Por un lado, porque la Guardia Civil está muy implicada en este asunto y no piensa dejar sin remover cielo y tierra con tal de esclarecer este caso. Pero también ha jugado un papel importante un testimonio que hasta hoy no había salido a la luz. Se trata de un operario que aseguró que la noche en que desapareció María —la del 12 de diciembre—, las bolsas con los restos del supermercado Mercadona donde trabajaban la joven y su expareja eran más grandes y pesadas de lo habitual. Se da la circunstancia de que al día siguiente de la desaparición, el ex de María acudió a trabajar al establecimiento, donde era jefe de mantenimiento, a pesar de que era domingo y no abría. Pero nada se sospechaba en ese momento, puesto que aún no se había interpuesto ni siquiera la denuncia por la desaparición.

Rastreo infructuoso

Desde el primer momento, la Guardia Civil buscó en el vertedero de basuras de Villanueva de la Cañada, al que van los residuos de Boadilla del Monte, donde desapareció la pareja. Sin embargo, allí el rastreo no fue del todo satisfactorio, puesto que la basura se encuentra en bruto. De allí, pasa a la planta de Pinto, donde se parceló la de aquellas jornadas. Javier Sánchez-Toledo, la expareja de María y único sospechoso, se ahorcó tres días después de la desaparición desde un tendido eléctrico, en un paraje de San Lorenzo de El Escorial. No dejó nota ni pistas sobre qué pudo hacer con María Piedad.

Durante estos seis meses, la Guardia Civil no ha parado de buscar. Primero, con batidas, centradas especialmente en los puntos de referencia que marcaba la triangulación de los teléfonos móviles de María y Javier. Cada una de esas zonas se ha peinado de manera exhaustiva tres veces. Se trata de El Ventorro del Cano, al norte del municipio de Alcorcón; la Ciudad Financiera del Santander, en Boadilla del Monte, y un área agreste que se encuentra entre Quijorna y Brunete. Pero nada.

Luego, los agentes, especialmente del Seprona y de Seguridad Ciudadana de los puestos de la VI Compañía (con sede en Majadahonda), han escudriñado en más de 120 pozos, arquetas, fincas públicas y privadas... Paralelamente, grupos de voluntarios, encabezados por familiares y amigos de María Piedad (que han creado un foro especial en la red social «Facebook» que se mantiene bastante activo), han organizado sus batidas semanales. Palmo a palmo, pero sin éxito alguno.

Encargo a una subcontrata

Con estos mimbres, a principios de febrero, la Guardia Civil solicitó por escrito a la UME que se encargara de la búsqueda en Pinto. ¿La razón? El Instituto Armado carece de los medios materiales, como maquinaria especial y excavadoras, para acometer tan ingente labor. Sin embargo, cuando parecía que Defensa se implicaría en el caso, no podrá hacerlo. En líneas generales, porque las atribuciones de la UME son otras. Pero los investigadores consideran que hay que seguir haciendo este esfuerzo.

Así, el juez instructor ha emitido un oficio a la Comunidad para que sea una empresa subcontratada la que se encargue de la búsqueda. Se calcula que esta actuación podría durar unas tres semanas y en la misma también participarán efectivos de la Benemérita. Lo que cabe esperar ahora es que dé sus frutos.