Comercio de «puertas abiertas»
Ramiro Sánchez, zapatero de la calle Conde de Peñalver, cree que la medida «favorece a los poderosos» - josé alfonso

Comercio de «puertas abiertas»

Madrid ya tiene 79 Zonas de Gran Afluencia Turística que pueden abrir sus tiendas domingos y festivos. Otras cinco están en la línea de salida

MADRID Actualizado: Guardar
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Manuel es extremeño y estudia Derecho en Madrid. Lleva más de dos horas en el cruce de las calle de Goya y Conde de Peñalver repartiendo a todo el que pasa publicidad de un restaurante de comida rápida. Se gana unos eurillos para no «sablear» tanto a la familia. Él no sabe dónde estará en septiembre, pero tiene claro que, si esta zona se declara, como está previsto, de «gran afluencia turística», tendrá más «vidilla»; se venderá y se consumirá mucho más. Ahí está el reto. Se ha propuesto al Gobierno regional que otros cinco barrios madrileños sean eso, Zona de Gran Afluencia Turística (ZGAT). Significará libertad de apertura en domingos y festivos, al margen del calendario anual aprobado. Con sus pros y sus contras, aunque, en honor a la verdad, se encuentran más ventajas que incovenientes.

La Consejería de Economía tiene la palabra. Ya está avanzado el estudio y es muy posible que la decisión, afirmativa, se produzca a finales de septiembre, con la campaña de otoño-invierno en plena efervescencia. Muy cerca, además, de las compras navideñas, que cada año se adelantan más por parte del comercio.

Legislación

Las cinco zonas propuestas son los barrios de Castellana y Recoletos, en el distrito de Salamanca, así como los de Justicia, Cortes y Palacio, en el distrito de Centro. En Madrid capital ya son «zgat» el barrio de Sol, la Ciudad Aeroportuaria de Barajas T-4 y, por último, los Recintos Feriales-Campo de las Naciones.

En la región son también zonas de gran afluencia turística 78 municipios. Entre ellos, los de Alcalá de Henares, Aranjuez, Buitrago del Lozoya, Campo Real, Cercedilla, Chinchón, Guadarrama, Manzanares el Real, El Molar, Patones, Rascafría,Torrejón de la Calzada y Villaconejos.

Las Zonas de Gran Afluencia Turística se rigen por la Ley autonómica 16/1999, de 29 de abril, de Comercio Interior de la Comunidad de Madrid. Permite que los ayuntamientos, las asociaciones empresariales del sector comercial o de oficio por parte del Gobierno regional soliciten a la Comunidad de Madrid la declaración como tal zona turística de todo o parte de su terrirorio, para permitir así la apertura de todo el comercio o solo el de alguna actividad concreta.

No poder competir

Si se da luz verde a la petición, que suele ser que sí, significa que se puede abrir los domingos y festivos; todos o los que se deseen. Además de suponer la libertad para la apertura y cierre de los establecimientos comerciales, la declaración podrá incluir los periodos estacionales.

Los que quieran una nueva «zgat» tienen, claro está, que argumentar su propuesta. Por ejemplo: relación de plazas en empresas de actividades turísticas con la población de derecho; relación de establecimientos de restaauración, cafés, bares; descripción de atractivos turísticos que acrediten la afluencia turística, y, por último pero muy importante, el grado de aceptación de los comerciantes afectados por el régimen de aperturas de domingos y festivos.

Vida laboral y familiar

Como ocurre con casi todo, nunca llueve a gusto de todos. La mayoría de los comerciantes y los vecinos solo encuentra ventajas en la libertad de apertura. Sin embargo, no son pocos los pequeños comercios con un fuerte temor a no poder competir con los medianos y, mucho menos, con las grandes superficies a la hora de establecer turnos de personal para cubrir la apertura de domingos y festivos. Amplían la plantilla o se van al garete, dicen. Es más, consideran que ellos, los más pequeños, no pueden tener el cartel de «abierto» los 365 días del año y que, lejos de crear empleo, tal libertad de apertura es una trampa porque lleva a la precariedad: con el mismo personal se trabajarán más horas.

«Eso no hay quien lo remedie». Se refiere a la precariedad y lo dicen desde UGT. Es más, para María José Tajuelo, de la Federación de Comercio, Hostelería y Turismo del sindicato ugetista, «tampoco va a ser muy fácil conciliar la vida laboral y familiar. Parece que será casi imposible».

«Mejor que el paro»

En el otro lado de la balanza, los que consideran que, en tiempos de crisis, cualquier medida para alegrar el comercio es mejor que quedarse quietos. «Si los grandes abren, nosotros también, aunque tengamos que hacer turnos, porque atraen a más clientes que compran, comen, meriendan...», confiesa el encargado de una tienda de camisetas y «souvenirs» en la Gran Vía. «La verdad, yo prefiero trabajar el domingo que me toque a estar en paro o en mi casa. Yo no digo que los propietarios de los comercios afines barran para su lado, pero para vender hay que abrir. De lo contrario, venden otros y tú te comes el género», replica Soledad, empleada de una zapatería en la céntrica calle de la Montera.

El comercio del barrio de Sol todavía se resiente de los «indignados» y sus acampadas. Hay millones de euros en pérdidas para recuperar poco a poco. Pero si, por un momento, dejamos de lado esta molesta y cansina circunstancia, los comerciantes de Sol están, por lo general, felices de la marcha de sus negocios y de sus ventas desde que son «zgat». Es, para muchos, una palabreja mágica.