Colapso para lograr pasaporte
<a href="http://www.abc.es/fotos/20110818/largas-colas-gente-cercanias-1401732849190.html">Largas colas de gente en las cercanías de la Oficina de Pasaportes de la calle Almagro</a> - JOSÉ ALFONSO

Colapso para lograr pasaporte

Los descuidos de última hora para renovar este documento provocan el caos en las comisarías de la capital

MADRID Actualizado:

Una mujer sale sonriendo y levantando los brazos en señal de victoria por la puerta del número 28 de la calle Almagro. A su derecha, hay cerca de 200 personas formando una cola. Algunas de ellas miran a la mujer con la esperanza de entrar al número 28 y salir igual de victoriosas. La cola no es del paro, ni de ningún concierto, ni siquiera es una escena de película donde cientos de mujeres aguardan a que las puertas del centro comercial en rebajas se abran. Están en la Oficina de Pasaportes de Almagro, una de las dos de Madrid —la otra está en el aeropuerto de Barajas— que ofrece la posibilidad de expedir o renovar el pasaporte o DNI sin cita previa. Conseguir este documento se ha convertido en misión imposible, al más puro estilo de Hollywood.

El imprevisto

Cada año, en julio y agosto, la gente planea sus vacaciones al dedillo. Sin embargo, muchos de ellos se encuentran con un imprevisto que obliga a exclamar: «¡No tengo pasaporte!». Acto seguido, surge la pregunta del millón: «¿Y ahora qué?». En primera instancia, guardan la calma y acceden a Internet para pedir cita, pero se encuentran con que hay listas de esperas de hasta dos meses en las 30 oficinas de la Comunidad de Madrid.

¿La solución? Buscar una oficina en la que no se necesite cita previa. La de Almagro 28 es una de las dos que hay en Madrid, así que cada mañana acuden tanto los que tienen cita previa como los que no. En agosto, el horario es de 9 a 14:30 horas, pero las colas comienzan mucho antes. Sin embargo, esperar no asegura un pasaporte. La clave para conseguirlo es madrugar mucho y conseguir hueco entre medias de las personas que sí acuden con cita.

Marina y su marido aguardan desde las 7:30 de la mañana haciendo cola, y el día anterior también esperaron, aunque se quedaron a las puertas a las 14:10. «Como quieren salir a las 14:30, a las 14:10 dejan de coger gente y, claro, nos toca venir un día más», afirma Marina. «Hoy, por ejemplo, los 13 puestos están cubiertos, pero otros días hay dos puestos cubiertos de los diez que hay en total», añade. Marina y su marido se van de vacaciones a Praga y Viena, y aunque allí no hace falta pasaporte, prefieren llevarlo «por precaución». Por su parte, desde la comisaría de Almagro se niegan a hacer declaraciones sobre las quejas de los usuarios.

Similar es el caso de Nuria, que va acompañada de su hija Patricia. «Decidimos que nos íbamos de crucero por Italia hace poco, no sabía que iba a necesitar el pasaporte», asegura. «De todas formas, la gestión que llevan a cabo no está preparada para las urgencias. Yo me voy de viaje, pero ¿qué pasa si tengo una urgencia, un caso grave, y necesito viajar a un país donde se necesite pasaporte porque un familiar ha muerto? La casuística no funciona», explica. El día anterior, Nuria llegó a las 8 de la mañana. «Pensaba que no habría mucha gente, y me encontré con una cola larguísima. Me quedé a las puertas, y hoy me ha tocado volver a las 7:30. Me he traído una silla y todo para que la niña pueda sentarse».

Aflora la solidaridad

Edgar también espera su pasaporte. «No pedí cita previa porque no sabía cuándo tendría vacaciones y, cuando lo supe, necesitaba tiempo para planificarlas. No puedo saber con tanta antelación qué días voy a tener libres y a dónde me voy a ir», asegura. Edgar viajará a América, y ayer era su segundo día en la cola, por lo que ha podido comprobar que entre indignación y frustación, también aflora la parte solidaria de las personas. Edgar cuenta que un amigo suyo necesitaba el pasaporte urgentemente. Hizo cola, pero no lo consiguió. «Una mujer, que tampoco consiguió ese día el pasaporte, comentó que iba a las 5 de la mañana a hacer cola. Así que le dijo que fuese al día siguiente, que le cedía su sitio para que pudiese pasar y no tener que perder tantas horas de trabajo», explica.

El DNI tampoco se libra

Renovar el documento de identidad tampoco es tarea fácil. Aunque la lista de espera para el pasaporte suele ser mayor, renovar el DNI también implica madrugón y horas de espera. Es el caso de Emilia, a la que le robaron la cartera recientemente. «No puedo pedir cita por Internet porque se necesitan datos del DNI, y no los tengo. Tampoco puedo pedirla por teléfono porque no lo cogen. Así que la única opción que tengo es venir aquí y pasarme las mañanas esperando tener suerte», explica Emilia. Así, pues, esta situación se repite constantemente, y no solo en Madrid. «Se trata de un problema a nivel nacional que necesita solución», tal y como denuncian los usuarios.

Son las 12:00, y «hoy la cosa ha ido rápido», afirma Marina. Ella y su marido ya tienen pasaporte, igual que Nuria y Edgar. De momento, pueden estar tranquilos hasta dentro de diez años, cuando tengan que renovarlo.