Una ciudad saludable y acogedora

Análisis

Actualizado:

ANA

BOTELLA

Un parque es uno de esos lugares que hace que te guste vivir en una ciudad. Lo sabemos muy bien los madrileños, que podemos sentirnos orgullosos de que Madrid sea una de las ciudades con más árboles y zonas verdes del mundo, algunas de ellas emblemáticas como El Retiro o la Casa de Campo.

Quizá, mientras lee este artículo, usted está pensando en estos mismos ejemplos, o en algún otro, que le evoca una tarde de domingo en familia, un paseo romántico, un juego de infancia o sencillamente un momento de esparcimiento en medio del ajetreo cotidiano.

Sorprende pensar en el sin fin de vivencias que se han ido entretejiendo a lo largo de generaciones de madrileños en los parques de nuestra ciudad. Multitud de pequeñas historias que hacen que sintamos los parques como un patrimonio íntimo que debemos conservar y trasmitir a las siguientes generaciones, aumentado y mejorado.

Cuando imaginamos el Madrid que queremos para el futuro, vemos una ciudad en la que las zonas verdes recobran el protagonismo frente al tráfico y el asfalto. Y si en el último medio siglo, el pulso de nuestra ciudad estuvo marcado por el desarrollo de grandes infraestructuras de comunicación como la M-30 o la M-40, hoy somos conscientes de que nuestro crecimiento futuro pasa por añadir a estas infraestructuras el componente medio ambiental. De hecho, estamos haciendo de los árboles y las zonas verdes auténticos elementos vertebradores de nuestra ciudad.

Madrid Río es un buen ejemplo de esa apuesta: donde la ciudad estaba dividida por el tráfico y el asfalto, se ha recuperado un espacio para las personas. Deportistas, niños, personas mayores, … todos tienen aquí su lugar.

O también, las zonas verdes que existen en torno a la M-40, como el Parque Forestal de Valdebebas, el Parque Juan Carlos I, la Cuña Verde de O´Donnell, Parque Lineal de Palomeras, el Parque Forestal de Entrevías o el Parque Lineal del Manzanares.

Y no sólo se trata de los grandes parques, sino también de las pequeñas zonas verdes de toda la ciudad, que tienen un efecto especialmente positivo en la calidad de vida de nuestros barrios.

Todo ello hace que el esfuerzo realizado en los últimos ocho años en la plantación de nuevos árboles, en la conservación y rehabilitación de zonas verdes que ya existían y en la creación de otras nuevas se refleje de una forma homogénea y cohesionada en toda la ciudad. Y tiene como resultado que el mapa actual de ese Madrid que crece en verde sea, cada vez más, la imagen de esa ciudad saludable, acogedora y humana, que queremos para las siguientes generaciones.

ANA BOTELLA ES DELEGADA DEL ÁREA DE MEDIO AMBIENTE Y MOVILIDAD