Cacería mortal en San Martín

Un hijo muere de un balazo a manos de su padre, quien apretó el gatillo sin querer

MADRID Actualizado:

Hundida. Así se encuentra la familia de Rodrigo, un joven de 19 años, que perdió la vida a primeras horas de la madrugada del martes en un desgraciado accidente a manos de su padre en el municipio de San Martín de Valdeiglesias.

El dramático suceso se produjo durante la que iba a ser una amena velada de cacería de jabalíes, animales que arrasan los viñedos del pueblo. Luis, el padre de la víctima, de 45 años, iba a ejercer de maestro de ceremonias, no en vano es un experto en esta materia y pertenece a la Sociedad de Cazadores de San Martín.

El incidente se produjo apenas comenzó lo que se denomina en el argot la «espera» —periodo durante el cual se aguarda la aparición del animal— en silencio y a oscuras. Pasaban pocos minutos de la medianoche cuando a Luis se le cayó el arma que llevaba, un rifle, con tal mala fortuna que, al ir a cogerlo, apretó el gatillo sin querer, con la desgracia de que el disparo alcanzó de lleno a su hijo.

Éste, quien se encontraba muy cerca, fue alcanzado por la bala, que le atravesó el cuello, indicaron ayer fuentes de la Comandancia de la Guardia Civil.

El angustiado padre, al percatarse de la gravedad de lo ocurrido, cogió a su hijo, herido de muerte, y lo trasladó en su coche hasta el cercano parque de Bomberos de la Comunidad de Madrid, situado a escasos cinco minutos, que dispone de una UVI-móvil del Summa.

Consternación en el pueblo

Rodrigo tenía una hemorragia muy grande y había perdido mucha sangre, por lo que tenía las constantes vitales muy bajas, explicó un portavoz de Emergencias 112. Tras taponarle la herida, los sanitarios lograron estabilizarle un poco y le trasladaron hasta el Hospital de Alcorcón, pero su fallecimiento fue inevitable y se produjo poco después.

El accidente ocasionó una honda conmoción en San Martín. «Es horroroso; una pena para el pueblo. Todos hemos llorado mucho, nos conocemos de toda la vida y es muy triste», explicaba Dolores a ABC. «La familia está destrozadita; no es para menos. Son muy buena gente y muy conocidos y es una tragedia enorme», indicaba Manuel.

Teresa, otra residente en el municipio, explicaba que Rodrigo era el menor de tres hermanos y que solía ir a ayudar a su padre, que trabaja en la construcción, mientras que María Jesús, la madre, trabaja en una residencia de ancianos en la localidad de Villadelprado. «Su hermano mayor también se llama Luis y la mediana, Sandra. Son gente estupenda, al igual que el fallecido, un chaval majísimo», exclamaba con pesar.

El entierro, celebrado el miércoles, fue de los más concurridos que se recuerdan en el municipio, agregaron desde el Ayuntamiento. «Estamos consternados desde que nos enteramos. ¡Qué tragedia tan grande; no sé si esa familia podrá levantar cabeza ya!», indicaba Pepe con pesar.

El padre de Rodrigo pudo ir al cementerio a despedirse de su hijo tras salir del hospital, ya que sufrió un shock nervioso. «Daba pena verle, al igual que a su mujer, totalmente ausentes. No sabían ni dónde estaban. ¡Qué mala suerte! ¡Qué desgracia tan grande!», agregó María.

Al autor del fatal accidente se le imputa un delito de homicidio por imprudencia. La madrugada de autos prestó declaración y quedó a requerimiento de la autoridad judicial. Tenía todas las licencias y permisos para hacer las esperas y se considera lo ocurrido un fatal accidente.