Bolas de acero contra el PP
Cientos de personas «acosaron» anoche la sede popular de la calle Génova - VICTOR LERENA

Bolas de acero contra el PP

El acoso a las sedes populares también marcó la protesta en Sevilla, Valencia y Zaragoza

MADRID Actualizado:

«En Atocha nos cercan. Cortamos la rotonda y en la misma carretera decidimos que a casa. Seguir es paliza segura». Así daba por concluida una «tuitera» la manifestación de ayer, de nuevo no comunicada, de centenares de personas por el centro de Madrid. Según fuentes policiales, un millar; según los propios manifestantes, tres mil, fueron quienes volvieron a tomar las principales vías de la zona centro para, según decían, protestar contra las cargas policiales en Valencia de esta semana.

v. lerena
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Pero, a ojos de la Policía, todo estaba bien orquestado. Porque, aunque se había convocado por internet una concentración a las ocho de la tarde en Sol, horas antes ya había datos que apuntaban a que la posible revuelta se extendería hacia el Congreso de los Diputados y la sede del PP, en la calle de Génova. Lo mismo que ocurrió en las sedes de Sevilla, Valencia y Zaragoza, donde las manifestaciones que se habían convocado en «solidaridad» con los estudiantes valencianos acabaron a las puertas del PP, aunque sin incidentes.

Las previsiones policiales no fallaron, y la masa, «calentada» siempre por grupúsculos radicales, se hizo fuerte paseo de Recoletos arriba. El caos circulatorio en Colón fue notable, hasta que por fin alcanzaron el número 13 de Génova. Allí les esperaban numerosas furgonetas de la Unidad de Intervención Policial (UIP) que mantenían una férrea barrera de seguridad en torno a la sede del PP. Hubo lanzamientos de objetos contundentes, como media docena de bolas de acero, contra la fachada, ante la paciencia policial. La consigna estaba clara, tras la polémica levantada en Valencia: no actuar excepto en caso de fuerza mayor.

Un par de horas antes, en Sol, unas 2.500 personas se apelotonaron frente a la Real Casa de Correos con consignas e insultos contra el despliegue de antidisturbios que custodiaban la plaza; y, muy especialmente, la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid.

Tras un buen rato en el «kilómetro cero», donde también se dejó ver el coordinador general de IU, Cayo Lara, la mayor parte de los allí congregados tomó rumbo hacia la plaza del Callao. No se lo pensaron dos veces y, en un alarde de provocación, ocuparon la calzada de la Gran Vía, con lo que el barullo de circulación estaba más que asegurado.

Ante la masiva vigilancia policial, siguieron Gran Vía abajo, hasta llegar a la calle de Alcalá, que también hicieron suya. La Policía Municipal se las apañaba para reconducir el tráfico como podían, y la Puerta del Sol también quedó vetada para el tráfico, incluido el de los autobuses.

El siguiente destino fue la plaza de Cibeles, donde se levanta la Casa Consistorial. Allí, surgieron algunas dudas: ¿Hacia el Congreso de los Diputados o hacia la sede nacional del PP? Tras cerca de una hora en la calle de Génova, un grupo más reducido de manifestantes emprendió camino, también por la calzada, hacia lo que parecía una nueva marcha hacia el Congreso. Al final, acabaron en la blindada estación de Atocha. El grupo tenía la supuesta intención de colarse en el Cercanías al grito de «yo no pago», pero un fuerte dispositivo policial, tanto en el exterior como en el interior de la estación, les desanimó a intentarlo. Tras cortar de nuevo el tráfico a la altura del monumento a las víctimas del 11-M, los manifestantes se disolvieron.