Arquitectura para todos los públicos

El COAM pone en marcha un proyecto para conocer a través del AVE el patrimonio cultural de las ciudades

MADRID Actualizado:

El gótico, Gaudí, las Ramblas, Montjuïc; la estatua de Colón, tan cerca del mar y apuntando hacia Italia, no hacia América... Conocer una ciudad como Barcelona siempre es atractivo. Mucho más, y diferente, si la vemos a través de los ojos de un arquitecto. Genial. El proyecto ya está en marcha. Corre a cargo del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), a través de su Fundación, y en colaboración con Renfe. El primer viaje, a la Ciudad Condal, ha sido el aperitivo. O el estreno de un plan para conectar todo el territorio español a través del AVE. Es, porqué no, arquitectura para todos los públicos.

El viaje se realiza en el mismo día. Ida y vuelta a 296 kilómetros por hora en el tren de alta velocidad. Con el AVE cunde. Madrugón que no está mal. A las ocho sale el tren desde Atocha. Todos con ganas de aprender. Con ilusión. «¿Sabes cómo se conoce a un arquitecto?», me decía Belén, una de las que se ha apuntado a esta experiencia. «Pues porque cuando pisan una ciudad, van mirando hacia arriba, para ver bien los edificios». Oye, qué razón tenía.

Madrid-Barcelona en AVE es como un suspiro. En dos horas y cuarenta y tres minutos, que se dice pronto, estás en la estación de Sants, en el centro de la ciudad. Apenas ha dado tiempo para que, en el trayecto, y sin saber si antes o después de pasar Zaragoza, Paloma Barreiro y Mercedes Bachiller, del COAM, nos hayan dado algunas pinceladas de la arquitectura barcelonesa que nos espera. Ponen mucho énfasis en la arquitectura industrial o cómo reconvertir viejas fábricas en coquetos edificios del «Poblenou» que albergan interesantes exposiciones de pintura y escultura.

«Conectar ciudades»

«Ya, ya. Pero en el programa vemos poco Gaudí», advierte una de las pasajeras. Es cierto. Los organizadores lo reconocen. De hecho, como este viaje es el primero, están abiertos a cualquier sugerencia. Llegada a la estación de Sants. Comienza la visita guiada por la ciudad. La Fundación Antonio Tápies, espléndido edificio de la antigua editorial Montaner hoy rehabilitado. Luego, el pabellón Mies van der Rohe, de hechuras sofisticadas con obras de arte dentro.

En el recorrido vemos esa Barcelona burguesa y señorial del arquitecto Cerdá, maestro también del urbanismo y de la visión de futuro a base de calles amplias, con no menos de 20 metros entre acera y acera. Un gusto ver la Casa Batlló. Y Caixa Forum, un edificio modernista de Puig i Cadafalch. En Montjuïc, y tras conocer los detalles de la ciudad olímpica, aparece ante nuestros ojos una maravillosa vista de toda la Ciudad Condal, con su Sagrada Familia al fondo, lo mismo que las Ramblas y la Diagonal. Y el mar. Ese Mediterráneo, azul y enigmático, que nos canta Serrat. Impresiona, tan de cerca, la torre Agbar. Punto y aparte, el barrio antiguo con su calle Moncada, la Iglesia de Nuestra Señora del Mar y el Mercado de Santa Catalina. La excursión sabe a poco. Y todo —AVE, traslados y almuerzo—, por 135 euros. Las explicaciones de nuestra particular guía y arquitecta, Amparo Santisteban, no tienen precio.

El objetivo de este proyecto, según Paloma Sobrini, decana del COAM, es «conectar las ciudades con Madrid a través de la arquitectura para que también nos visiten». En cartel, destinos como Valencia, Sevilla, Córdoba, Toledo, Ávila, Málaga o Cuenca. Pues eso: ¡Pasajeros, al tren!