«Ciclonudismo» para reivindicar el uso de la bicicleta
Ciclistas desnudos a su paso por la Calle Mayor y, al fondo, la Catedral Castrense de San Miguel

«Ciclonudismo» para reivindicar el uso de la bicicleta

Centenares de ciclistas desnudos recorrieron el centro de Madrid para pedir respeto a los conductores y más carriles-bici

ADRIÁN DELGADO
MADRID Actualizado:

Desnudos y en bicicleta. Así se han manifestado más de 300 personas hoy para reivindicar, por octava vez en la capital, un mayor uso de este medio de transporte en las ciudades. Aunque la marcha estaba convocada para el mediodía en la Plaza de Cibeles, finalmente arrancó desde la calle Montalbán con media hora de retraso —ya que un grupo de participantes estaban concentrados a esa hora junto a los «indignados» en la cacerolada de la Plaza de la Villa—. Bajo la influencia de la música de «You can leave your hat on», asociada por antonomasia a los stripteases, los ciclistas se fueron desnudando para comenzar una marcha hasta el parque de la Cornisa.

Para algunos era la primera vez que se quitaban la ropa para montar en bicicleta y se temían ciertos pudores. Sin embargo, una vez superada la vergüenza inicial, el ambiente fue totalmente festivo y, según su testimonio, nada incómodo. Además, para amenizar la fiesta muchos decidieron adornar sus cuerpos con todo tipo de atributos: corbatas, silbatos, máscaras y multitud de variedades de sombreros fueron los más habituales. Otros ciclistas optaron por escribir mensajes sobre su piel: «Alegría entre las piernas», «Menos coches» y «Tu coche apesta» fueron los más repetidos. En la cabecera de la marcha, un equipo reproductor de música iba marcando el ritmo a los «ciclonudistas».

Esta iniciativa, que comenzó en Zaragoza hace diez años, convoca a gente de todo tipo y de edades muy diversas. Sin embargo, la participación masculina sigue siendo mayoritaria. Para Emilia Solano, una participante por encima de los cincuenta años, ésta es una forma divertida de llamar la atención para fomentar el uso de la bicicleta. «Me gustaría que en Madrid hubiera un uso similar de este medio de transporte al que se hace en el resto de Europa. De todas formas, mi sensación es que los conductores cada vez están más concienciados y son más corteses con nosotros», dice mientras se aplica una generosa capa de protección solar, y añade: «Eso sí, hay que hacer también autocrítica y recordar que debemos ir siempre bien equipados con luces, chalecos reflectantes y casco».

«Mirones» en las aceras

Junto a los ciclistas desnudos también había muchos «mirones», algo que no gusta nada a los participantes de este tipo de actos. Por eso, algunos «ciclonudistas» iban equipados con pistolas y globos de agua que empaparon a más de un viandante curioso. «Queremos llamar la atención pero no ser el objeto de deseo de algún perturbado. Algunos hombres nos sacan fotos de cerca y eso no nos parece bien, por eso les mojamos. También nos gustaría que los periodistas y los fotógrafos fueran desnudos para cubrir nuestra fiesta de la bicicleta».

Este comportamiento «pasado por agua» no fue bien visto por parte de la gente que miraba con curiosidad la marcha: «¿Por qué nos reprochan que miremos? Si fueran vestidos no les miraríamos », comentaba un peatón. Otro de los congregados a los márgenes de la marcha, y afectado por los globos de agua, decía: «Si se desnudan es para llamar la atención y que su iniciativa tenga más repercusión. No entiendo por qué entonces atacan a la prensa. La próxima vez que no venga ningún medio a cubrir el evento, a ver si les hace gracia que nadie se entere de lo que reclaman».

La marcha se dirigió desde Cibeles hacia la Plaza de Oriente entre cánticos de todo tipo, como: «No nos mires, únete» o «El país en bolas sí que mola». Fue delante del Palacio Real donde leyeron un manifiesto en el que pidieron un mayor respeto para los ciclistas por parte de los conductores: «Estamos desnudos ante el tráfico para denunciar lo frágil que es nuestra carrocería —en referencia a la piel— frente a la de un coche». Además reclamaron más carriles-bici para Madrid y que se aumente el límite de velocidad de Madrid Río, donde sólo se permite circular a 6 km/h —la velocidad de paseo de una persona caminando—.

Tras la lectura del manifiesto se dirigieron hacia la calle Mayor para apoyar al movimiento 15M. Allí se vivió un momento de tensión cuando varios altos cargos militares fueron abucheados por los ciclistas a su salida de la Catedral Castrense de San Miguel. La Policía tuvo que franquearles el paso mientras los nudistas gritaban: «Esto es un cuerpo, y no el de Policía». El suceso se quedó en anécdota y los «ciclonudistas» concluyeron su octava marcha por Madrid en el Parque de la Cornisa, donde muchos continuaron su fiesta con un picnic y aprovecharon el tiempo veraniego que ya reina en la capital.