La vuelta a Cuba en siete días a lomos de una bici

Es un aventurero impenitente y un filósofo. Su meta: hacer realidad sus sueños. La próxima: recorrer Cuba a golpe de pedal. Le falta una pierna, pero suple su minusvalía con entusiasmono es suya, pero bien podría serla. Es su forma de encarar la vida. Se llama José Luis Pinedo, tiene 45 años y está a punto de hacer realidad una nueva aventura: recorrer Cuba en siete días. Perdió una pierna -la derecha- a los 20 años en un accidente de tráfico, pero ha suplido perfectamente esa falla con grandes dosis de entusiasmo, tesón y disciplina. «Querer es poder, ¿no?», asegura. Es un corredor de fondo. Tiene un lema: «Pelear por lo que puedo hacer, saborearlo y disfrutarlo, y asumir lo que no puedo hacer». Argandeño de pro, es conocido por su amor por el deporte y sus peripecias. Una de ellas, las ya famosas «Vueltas», siempre por un motivo solidario detrás, que lleva realizando dos años seguidos en la Ciudad Deportiva del municipio que le vio nacer. El pasado año estuvo 25 horas seguidas pedaleando. Ahora entrena para su próximo viaje a la isla caribeña: del 26 de marzo al 6 abril. Mil kilómetros y carretera y manta Serán, en total, mil kilómetros a golpe de pedal. «La idea surgió en una conversación con un amigo. Al final, él se desmarcó y yo, ilusionado, seguí «erre que erre»». Tenía que que pasar a la acción. De ahí que entrara en contacto con la Embajada de Cuba, la Federación de Ciclismo del citado país, la Fundación para el Progreso Local e instituciones diversas. Ni que decir tiene que el proyecto gustó, y mucho. La segunda parte de la historia era buscar un patrocinador que corriera con los gastos: lo encontró en Fiat Autonomic, que dispone de un vehículo especial para discapactiados en el que se accede por el maletero con la silla de ruedas, desde la que se conduce. Con los 6.000 euros que le aporten cubrirá gastos. Las instituciones cubanas le orientarán sobre los lugares en los que pernoctar, comer; en definitiva, donde realizar el avituallamiento en un país donde todo escasea Las etapas serán siete: dos de cuatrocientos kilómetros y el resto de unos ciento y pico. Recorrerá el interior, no la costa. Partirá de Santiago de Cuba, Cienfuegos y Trinidad, y abandonará las llanuras para adentrarse en Sierra Maestra, la parte más abrupta del recorrido con varios puertos de montaña, el más alto, un pico de más de 800 metros de altura. Sin prisa, pero sin pausa. Para conocer el paisaje y el paisanaje. A lomos de su bici de montaña de 12 kilos de peso y otros tantos de equipaje. «Quiero empaparme de la naturaleza, del cielo y de la tierra, a sabiendas que llevo mi vida y mi hacienda a cuestas». No le asusta el riesgo, ni los cocodrilos, ni las anacondas.... «Mi objetivo es disfrutar de cada rincón del camino, de Cuba y su gente. Mientras haya sol se puede seguir pedaleando». No lleva hoja de ruta, ni horarios. «El ciclismo es una forma relativamente rápida de moverse y conocer lo que te rodea». No obstante, esa actitud abierta ante el devenir no significa que no sea disciplinado. Los fines de semana entrena una media de cuatro o cinco horas, y a diario, otras dos después de trabajar -en el sector de la construcción-. «En el mundo no te pierdes nunca, eso sí, te puedes desviar de la ruta», ríe.

TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTO: JAVIER PRIETO/
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