En la calle Alpujarras, los vecinos también temen una desgracia por el deterioro de las conducciones del gas propano. Ángel de Antonio

Mil viviendas de Leganés, amenazadas por el gas

LEGANÉS. Juan R. Ballesta
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Son casi mil viviendas, repartidas por las calles Alpujarras, Sagra, Rioja, Burena y Almunia, del barrio de Zarzaquemada, las que aún utilizan el gas propano para uso doméstico. Por este motivo, cuatro mil vecinos viven desde hace meses en «constante peligro» porque comprueban con preocupación el progresivo deterioro de las tuberías del gas. Estas conducciones, instaladas hace treinta años, han pasado por varias empresas que suministraron, y ahora suministran, el gas propano.

Los vecinos ya han denunciado ante el Ayuntamiento, la Oficina de Información al Consumidor y la Justicia a la actual empresa suministradora que, según Eufrasio Cañas, presidente de la mancomunidad de vecinos, «pasa de nosotros y se niega a reparar las conducciones de gas que están totalmente obsoletas y destrozadas por el paso del tiempo».

Los vecinos, según denuncia el propio Cañas, «vivimos en permanente estado de nervios porque los tubos están oxidados, las juntas están abandonadas y la instalación exterior, responsabilidad de Repsol gas, es como una bomba de relojería».

Mientras tanto, la empresa, según afirman los mismos vecinos, ha negado su responsabilidad para modernizar las conducciones del propano, como así lo confirmó a sus abogados en un reciente juicio de conciliación.

«PUEDE SUCEDER UNA DESGRACIA»

Según manifestó a este periódico Manuel Calderón, miembro de una comisión del gas, «las instalaciones están en un pésimo estado y no podemos descansar ni vivir a gusto pensando que, a pocos metros de nuestras casas, hay deficientes conducciones de gas a punto de que suceda una desgracia».

La asociación de vecinos del barrio, a través de Juan Antonio Sánchez, ha mostrado su apoyo a las familias afectadas por esta situación. Según afirmó «el mantenimiento de esas conducciones externas de gas propano hasta llegar a la llave de los usuarios dentro de las casas son responsabilidad de la empresa suministradora y ya hay legislación apoyándonos».

Por este motivo, la asociación de vecinos ha enviado una carta a la Consejería de Economía para que el propio organismo exija a la empresa Repsol gas «que asuma sus responsabilidades y el compromiso de cambiar todas las conducciones, oxidadas y deterioradas».

NO DESCARTAN MOVILIZACIONES

El portavoz vecinal añadió que «no descartamos nada, ni manifestaciones ni entrevistas con Repsol gas, el propio alcalde de la ciudad o lo que sea necesario, para poder solucionar este calvario por el que estamos pasando».

Tanto Cañas como Calderón, opinan que «estamos de acuerdo, según nuestros contratos, en que debe ser la empresa que nos sirve el propano desde los depósitos de Butarque la que se haga cargo de las reparaciones, el mantemiento o, incluso, si sólo fuera necesario, una pintura de las tuberías».