El equipo de cirugía que ha participado en la primera operación a un niño con el robot Da Vinci (al fondo), en el Hospital Clínico de Madrid
El equipo de cirugía que ha participado en la primera operación a un niño con el robot Da Vinci (al fondo), en el Hospital Clínico de Madrid - COMUNIDAD

Da Vinci, el robot que opera en la sanidad pública madrileña, se estrena en Pediatría

El Hospital Clínico de Madrid utiliza por primera vez su robot cirujano para la extirpación de un riñón a un niño de 9 años. A las 48 horas ya estaba en casa

MADRIDActualizado:

El futuro ya está aquí: en los quirófanos del madrileño Hospital Clínico San Carlos, donde los cuatro brazos articulados de un robot, guiados por un cirujano, han llevado a cabo la extirpación completa de un riñón a un paciente de 9 años. La intervención, con esta técnica, resulta mínimamente invasiva: el niño pudo marcharse a su casa a las 48 horas.

Aunque los hospitales públicos españoles cuentan ya desde hace tiempo con técnicas de cirugía robótica, Madrid fue la pionera en el uso del robot Da Vinci. Comenzó a funcionar hace 12 años, en el Hospital Clínico, y desde entonces ha participado en más de 1.700 intervenciones a adultos. Y allí es también donde ahora se ha estrenado en el campo de la Pediatría, con la primera intervención realizada a un niño.

El pequeño, de 9 años, «es un paciente que nació aquí, con una malformación urológica, y que a lo largo de su vida ya había sido intervenido en varias ocasiones» por métodos tradicionales, explica la doctora Carmen Soto, jefa de cirugía pediátrica del Clínico. Ahora, el riñón le había dejado de funcionar, lo que le estaba provocando problemas asociados como hipertensión. Los médicos determinaron que lo más indicado era extirparlo: una nefrectomía. Y ahí entró en juego el Da Vinci.

Abordaje menos agresivo

Su principal ventaja es que permite un abordaje menos agresivo, con mínimas incisiones y una recuperación más rápida y mucho menos dolorosa. El robot funciona a través de cuatro brazos articulados, que mueve el cirujano, sentado, desde una consola central.

«El abordaje robótico permite mejor exactitud y mayor precisión y seguridad», algo de enorme importancia cuando se trabaja sobre espacios muy pequeños, como es el caso de la cirugía con niños, aclara Soto. De hecho, a diferencia de la laparoscopia, que da una visión en dos dimensiones, aquí se obtienen imágenes tridimensionales, con una óptica de alta definición. «Se parece más a la cirugía abierta», pero sin los inconvenientes de esta, indica la jefa de cirugía pediátrica del Clínico.

La cirugía robótica permite mayor precisión y una recuperación más rápida y menos dolorosa

La intervención tuvo lugar en mayo. El pequeño pudo marcharse a su casa a las 48 horas, y ahora hace vida normal. Pero aunque las máquinas aporten precisión y en ocasiones perfección, todo pasa primero por la mano humana: «Los movimientos son instrumentados por el cirujano; y se pueden mover donde no llegan sus manos».

Junto a ella estuvo, en la intervención, el jefe del servicio de Urología del Clínico, Jesús Moreno, encantado por el camino que se abría ahora, con el uso pediátrico del Da Vinci. «Hay que descubrir nuevas fronteras», apuntó.