Camilo José Cela, en 1994
Camilo José Cela, en 1994 - EFE
Curiosidades de Madrid

Las dos vidas del Camilo José Cela periodista: expulsado y homenajeado por la Asociación de la Prensa de Madrid

El nobel de Literatura fue expulsado de la APM en 1952 por no poder pagar la cuota; veintinco años después fue readmitido como socio de honor

MadridActualizado:

Camilo José Cela ingresó en la Asociación de la Prensa de Madrid en 1945, cuando era periodista del diario Arriba. La época y el momento remiten a una de las dos caras de la vida del nobel de Literatura como reportero en la capital. Entonces, su inabarcable figura ni siquiera adivinaba los límites superados un cuarto de siglo después. El escritor sufrió y gozó de dos consideraciones antagónicas: fue expulsado y homenajeado por la asociación.

Cela, cuyo nacimiento cumple un siglo en mayo de 2016, representa uno de los casos más curiosos de cuantos se esconden en el archivo de la Asociación de la Prensa. Apenas unos años después desde su ingreso, en 1952, fue expulsado porque su sueldo en el Arriba no alcanzaba para pagar la cuota de socio. Así figura en su expediente, todavía conservado en el archivo, como el de otros nombres ilustres que ejercieron como periodistas, como Valle-Inclán, Azorín o, entre otros, el que fue presidente de la II República, Alejandro Lerroux.

Placa a Camilo José Cela en la calle de Ríos Rosas
Placa a Camilo José Cela en la calle de Ríos Rosas- ABC

Fueron unos años especialmente complejos para el escritor, que, aquejado de una infección pulmonar, había pasado un tiempo en un sanatorio para tuberculosos en la sierra de Guadarrama. No obstante, el Real Sanatorio, donde ingresó en 1931, ejerció una gran influencia en su vida y en el inicio de su obra. Aquella suerte de hospital, clavada en el techo de Madrid, le sirvió como inspiración para acabar su segunda obra: «Pabellón de reposo».

Abandonado el sanatorio, mientras hacía malabares para pagar la cuota de la asociación, escribió «La Colmena», una de sus novelas más brillantes y representativas, en su casa de la calle de Ríos Rosas. Allí vivió entre 1949 y 1954 y en parte por esta obra y las sucesivas, además de su trabajo como articulista, la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Madrid no solo decidió su readmisión en mayo de 1979, sino que quiso reparar su rechazo y lo registró como socio de honor.