Cristina Cuesta Gorostidi, la víctima de ETA que impartió la charla en el centro
Cristina Cuesta Gorostidi, la víctima de ETA que impartió la charla en el centro - MAYA BALANYÀ

La víctima de ETA humillada en un instituto: «Me habría encantado debatir con los de las pintadas»

Cristina Cuesta Gorostidi destaca la «actitud impecable» de los alumnos del IES Isaac Newton

MADRIDActualizado:

Con solo 20 años, Cristina Cuesta Gorostidi recibió el 26 de marzo de 1982 la noticia de que su padre, el delegado de Telefónica en Guipúzcoa, Enrique Cuesta Jiménez, había sido asesinado a manos de la banda terrorista ETA. Aquel trágico suceso la obligó a dejar sus estudios de Periodismo en Bilbao y ponerse a trabajar. Su hermana tenía entonces 14 años y la situación económica requería aunar esfuerzos en un escenario marcado por el terror.

El pasado martes, tres décadas y media después, Cuesta Gorostidi acudió al Instituto de Educación Secundaria Isaac Newton (Joaquín Lorenzo, 2) para relatar su experiencia a los alumnos de cuarto de la ESO, en el marco de un proyecto piloto impulsado por la Consejería de Educación y los Ministerios del Interior y de Educación, Cultura y Deporte. «Fue una de las charlas en la que más estudiantes agradecieron mi presencia», explica a ABC, con el lógico dolor tras lo acontecido horas después en el centro.

Pasada la medianoche, dos individuos cubiertos con pasamontañas sortearon la valla del recinto para pintarrajear, entre otras consignas, «¡Profesorado rancio y fascista, no gracias!», «Traer a dar conferencias a afectados por el terrorismo español», «Libertad presos políticos» o «Euskal presoak, amnistía osoa» (Presos vascos, amnistía total). Pese a que las soflamas fueron ayer borradas de la fachada, la desazón en el seno del Isaac Newton continúa muy latente.

Perdón y reconciliación

«Las pintadas son el reflejo de la cobardía, la manipulación, la ignorancia y la banalización de la violencia», señala la ponente, sin dejar de destacar el comportamiento impecable de todos los asistentes. «Me habría encantado que las personas que las hicieron hubieran estado para poder debatir con ellos», prosigue, cuestionándose el porqué de un fanatismo cargado de odio, cuando, precisamente, el acto versó sobre el perdón, la reconciliación y la justicia. «Yo no puedo educar a mi hijo en el odio porque estaría perpetuando la cadena», remarca.

El consejero de Educación e Investigación, Rafael Van Grieken, realizó a primera hora de ayer una visita para mostrar su solidaridad con el equipo directivo del centro que, según sus palabras, «tomó libremente» la decisión de incorporar un plan que «aboga por la paz e intenta no perder la memoria histórica de las víctimas del terrorismo». En esa línea, Cuesta Gorostidi advierte que «aunque estamos en un sistema democrático imperfecto, hay que recordar que nuestros familiares fueron asesinados en defensa de la democracia que todos disfrutamos».

Dos estudiantes entran al IES Isaac Newton, ayer por la mañana
Dos estudiantes entran al IES Isaac Newton, ayer por la mañana - JOSÉ RAMÓN LADRA

Los hechos, denunciados el miércoles por la tarde en la comisaría de Fuencarral-El Pardo, están siendo investigados por la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional. A través de las cámaras del instituto que registraron la entrada y salida de los dos asaltantes -no así las pintadas-, los agentes revisan ahora cualquier detalle que pueda arrojar luz sobre su identificación.

La asociación de estudiantes del Isaac Newton, que difundió una nota desvinculándose por completo de lo acontecido, realizó una asamblea a la hora del recreo para acordar futuras medidas en caso de repetirse algún episodio similar. Uno de sus miembros recalcó que «en vez de entrelazar lazos los españoles, estas pintadas provocan, justamente, todo lo contrario».

Soflamas que no impedirán a Cuesta Gorostidi volver a ofrecer su testimonio «en los centros educativos o en cualquier otro lugar que requiera de mi experiencia». «Es importante mandar un mensaje de unidad para que unos pocos no se salgan con la suya. Cuando terminó el coloquio, varios alumnos se acercaron y nos dieron las gracias», rememora, sin ninguna intención de dejarse amedrentar.