«Vertedero» Manzanares

El cumplimiento del contrato de mantenimiento y limpieza del río que pasa por Madrid está bajo sospecha. Al menos, así lo asegura la oposición socialista, que cree que los 1,5 millones de euros anuales que paga por ello el Ayuntamiento caen en saco roto. Como los muebles sobre el agua

CARLOS HIDALGO/
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El Manzanares, ese medio río medio seco, parece que tiene sus horas contadas a su paso por el noroeste del municipio de Madrid, concretamente, entre el Puente de los Franceses y la presa de El Pardo.

Mientras los próceres municipales se tiran de los pelos a cuenta de la recuperación de las márgenes colindantes con la avenida a la que da nombre el Manzanares, con el consiguiente soterramiento de la M-30, varios kilómetros más arriba, cerca de donde Madrid pierde su nombre, la más putrefacta de las inmundicias destapa la vergüenza de un barrio.

La más sucia de las espumas e, incluso, algún que otro sofá y un aparador son las especies más recurrentes en esa zona del río. Y qué decir del hedor. Un olor insoportable que se adueña de la zona colindante a un barrio -o pueblo, según se mire- en el que residen alrededor de 3.200 personas. Son ellos, principalmente, quienes se preguntan sobre la existencia de algún tipo de inversión municipal en la limpieza del paraje. Y sí que la hay, y nada desdeñable. El contrato del Ayuntamiento, informaron fuentes de la oposición socialista en la Casa de la Villa, con una unión temporal de dos empresas -Omicrón y Bourget- asciende a 1,3 millones de euros, a los que hay que sumar otros 200.000 extra, por lo que el montante final anual alcanza los 250 millones de las antiguas pesetas. El contrato fue rubricado hace cuatro años, en 2000, y recientemente ha sido prorrogado por uno más -con opción a otra renovación hasta 2006- por parte de Alberto Ruiz-Gallardón.

Pero eso no es todo. El del Manzanares no es el único cauce afectado, sino que también hay que sumar los seis arroyos que desembocan en él: La Trofa, Zarzuela, Pozuelo, La Nava, La Quinta y El Fresno.

Se trata, pues -explicaron Pedro Santín y Pedro Sánchez, responsables de Medio Ambiente y del distrito de Fuencarral-El Pardo del PSOE, respectivamente-, de 13,5 kilómetros, desde la depuradora existente a la altura de Puerta de Hierro, la de Viveros, a la presa de El Pardo, jalonados de inmundicia. Hilvanando cada cierto tiempo este periplo por la basura -humana, conviene no olvidarlo-, diferentes tubos colectores que vomitan aquello de lo que no quieren hacerse cargo fincas cercanas, privadas, de ganado... Y sin depurar, claro está.

Corredor ecológico

A espaldas de la Casita del Príncipe, una estructura fabricada para embalsar reposa sobre el ¿agua? después de haberse desprendido. Otro tubo, advierten los técnicos, con aguas fecales que salen del mismo pabellón, donde se encuentran el cuartel de Alabarderos y la Guardia Real. Ni rastro de aquel barbo muerto, resbalando cascada abajo, que inspirara aquella plegaria serratiana: «¡Padre, que el río ya no es el río!». Aquí no flotan peces, sólo muebles.

Santín lo dice claro: «Sospechamos que el contrato con la UTE no se está ejecutando. Exigimos un plan integral de recuperación de la zona norte del Manzanares: que se limpie el cauce y las aguas, y se elimine la maleza, así como la creación de un corredor ecológico desde el Puente de los Franceses hasta El Pardo. Y que el Ayuntamiento controle los vertidos ilegales. No es una cuestión económica, sino de voluntad política», concluye.