Alexander del villar, alias «Velo Velo», en una imagen en su perfil de Instagram - ABC

Venganza entre bandas latinasEl «Trinitario» asesinado de dos tiros en Tetuán mató a un rapero de una banda rival en 2009

Alexander del Villar, «Velo Velo», cayó ayer abatido en un bar tras otro intento de acabar con su vida hace días

MADRIDActualizado:

Alexander del Villar Reinoso, dominicano de 24 años, fue asesinado a primera hora de la mañana de ayer en lo que se trata de un capítulo más de la guerra entre bandas latinas de Madrid. Fuentes policiales indicaron a ABC que «Velo Velo», que era el alias del finado, fue detenido en 2009 por su implicación en la muerte del «Dominican Don`t Play» (DDP) y rapero Isaac Natael B. G., de 17 años y conocido como «Moren Black», en las inmediaciones de la discoteca Boite Center de Azca.

Alexander fue arrestado por aquel hecho. Era miembro probado de los «Trinitarios», máximos rivales de los «DDP»; pero, al ser menor de edad, se le impulso una medida de internamiento en un centro especializado. Sin embargo, desde que regresó a la calle, ya con mujer e hijo, estaba en el punto de mira de sus enemigos.

Ayer, en su entorno más cercano, confirmaban a ABC que le buscaban desde hace días: «La semana pasada ya le pegaron dos tiros en el parquecito de ahí arriba», relataban, conscientes de una muerte anunciada. «Esta última vez no han fallado». Efectivamente, «Velo Velo» pasó su última madrugada en la propia discoteca Boite Center, donde murió «Moren Black». En un momento de la fiesta, alguien le recomendó que tomara un taxi y se fuera para casa, ante posibles problemas con otros pandilleros.

Pero en vez de dirigirse a su domicilio, en el Barrio Latino, acudió al bar Azúcar Drink Billar, en la calle de Topete, 5, un garito similar a un «after hour». «Abren a primera hora para que todos los que llegan de marcha puedan seguir bebiendo», apuntaban dos vecinos. «El Caracol [un local que está justo al lado] es más ruidoso, pero solo de música, en el otro es donde pasan más pleitos», afirmaban ayer los parroquianos de la calle.

Sobre las 7.30 horas, con la zona hecha un hervidero de dominicanos apurando las últimas bebidas, culminó la «vendetta» contra Alexander. Dos jóvenes, presuntamente miembros de los DDP, entraron en el establecimiento y dispararon siete u ocho veces. Varios proyectiles no dieron en el blanco, pero dos reventaron a «Velo Velo»: uno le afectó al hemitórax derecho y otro dio de lleno en su muslo izquierdo.

Aun así, el joven se las apañó para salir a la calle, en una desesperada huida de la muerte. Cayó de bruces. Los primeros en llegar fueron policías de la comisaría de Tetuán, que le practicaron las primeras maniobras de reanimación hasta la rápida llegada del Samur-Protección Civil.

Los sanitarios estuvieron media hora intentando mantener con vida al pandillero; sin embargo, murió en la vía pública. Las heridas que presentaba eran mortales de necesidad, informaron fuentes de Emergencias Madrid. Hasta el lugar, muy cerca de su vivienda, acudió alarmada la hermana de la víctima, que primero fue atendida por una fortísima crisis de ansiedad y luego trasladada al Hospital de La Paz.

La zona en cuestión es una de las más conflictivas de Tetuán, donde no solo se cruzan las reyertas entre bandas latinas, sino también el trapicheo de drogas del Barrio Latino. Horas después de este último crimen, aún por la mañana, el ambiente era de calma tensa. Una testigo explicó a este diario: «Al principio no sabíamos qué pasaba, pero ya cuando nos asomamos al balcón vimos a un chico tirado en el suelo, mientras un policía le intentaba salvar la vida».

Peleas en el mismo local

Por la puerta del establecimiento, cerrado a cal y canto, el goteo de personas fue constante. Latinos, en su mayoría, que no llegaban a comprender por qué la sangre había llegado al río. «Por aquí van y vienen ‘los menores’», explicaba un hombre en relación al argot con el que se conoce a los pandilleros más pequeños. «Peleas hay de vez en cuando, en Navidad ya hubo una en el mismo local. Pero nunca esperas que vengan a pegarte dos tiros», replicaba otro chaval.

En un corrillo a pocos metros de la escena del crimen, un joven comentaba al resto que el asesinado era un líder, un tipo muy querido en todo el vecindario: «Están todos los tigres llorando...», proseguía, en clara alusión a la facción de la banda a la que pertenecía el «Velo Velo».

La noche en Tetuán ya había empezado complicada. De madrugada, un hombre, probablemente con las facultades mentales alteradas, se paseó por la calle del General Orgaz con un cuchillo jamonero. Al llegar la Policía Nacional y la Municipal, les gritó: «¡Matadme u os mato yo! ¡Que me matéis!». Además, simuló que portaba un arma de fuego para provocar a los uniformados, que lograron reducirle.