El cadáver de Luisito, el viernes, rodeado por la Policía y el Samur - MAYA BALANYÀ
Sucesos

La «vendetta» a tiros y en tres actos entre las dos familias de «Luisito»

Los clanes Fernández y Romero chocaron por primera vez en 2013. Desde entonces, ambos se juraron sangre

MADRIDActualizado:

Hace ya muchos años que Yolanda tuvo la bronca definitiva con su padre. La menor de los hijos de Juan Fernández San Segundo y Encarnación López Ginés andaba enredada con los Romero, una familia de Móstoles con los que la relación se había maltrecho. La niña y el padre dejaron de hablarse y, pese al distanciamiento, los roces entre ambos clanes fueron a más. Hasta el punto de que un miembro de cada facción ha muerto a tiros y un tercero a punto estuvo de acabar así. Porque entre los Fernández y los Romero, en estos últimos cinco años, todo se arreglaba a disparos. Y esta cuenta macabra podría continuar tras el crimen del viernes en Chamberí, donde Luis Romero Durán, «Luisito», cayó de un balazo en la cabeza.

Vayamos al año 2013. Es en esa época, con las relaciones más que reviradas, cuando Juan intentó acabar con la vida de una de las mujeres de los Romero. Este vecino de Batres, que entonces tenía 63 años, fue detenido por estos hechos y se le llegó a imputar por intento de homicidio. Pero, tan pronto como quedó en la calle a la espera de juicio, fue víctima de la segunda venganza entre los clanes.

Es curioso, pero le dieron muerte de una manera muy similar a la que utilizaron el viernes para ejecutar a Luisito. Este y su padre, Rafael Romero Durán, según el escrito de la Fiscalía (los hechos iban a empezar a ser juzgados mañana, en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid, y de ahí la «premura» por este último crimen), se conjuraron para acabar con el padre de Yolanda. Que, además, era el suegro de Luis. Todo quedaba en familia. Porque las esposas de ambos supuestos asesinos también se encontraban en el plan: estaban al cabo de la calle de lo que se preparaba, hasta el punto de que, siempre según el Ministerio Público, fueron las encargadas de procurar la inmediata fuga de los cuatro.

Como adelantó ayer ABC en exclusiva, el 29 de septiembre de 2015, cuando padre e hijo dispararon contra Juan en represalia por haber atentado contra la mujer, el joven, que entonces tenía 29 años, había salido el día antes de permiso carcelario; pero aprovecharon para acudir al concesionario de furgonetas del suegro y descerrajarle cuatro tiros en el abdomen. Murió desangrado hora y cuarto después, en el hospital. Pero la Guardia Civil consiguió identificar a los sospechosos, que fueron captados por las cámaras de seguridad del polígono de Arroyomolinos donde ocurrieron los hechos. A finales de febrero de 2016, los cuatro encartados fueron arrestados en Sant Feliú de Guíxols (Gerona), donde se habían mudado a un piso de alquiler e, incluso, habían matriculado a sus dos hijos pequeños en el colegio. Luis y su padre ingresaron en prisión provisional. El segundo salió bajo fianza el 15 de noviembre de ese año. El hijo debió de hacerlo después, pero llama la atención que se le dejara en la calle cuando en el pasado ya había aprovechado un permiso para matar a su suegro.

Sospechas sobre la mujer

La cuestión es que el viernes acudió a su abogado, con su madre, padre y mujer, en Fernando el Católico, 4, y al salir tres hombres se les acercaron con un revólver. Uno disparó cuatro veces contra él, pero solo una bala le alcanzó. En toda la cabeza. Murió sobre la acera media hora después.

Su familia recela ahora de Yolanda, la hija que «vendió» a su padre en 2015 y que, según creen, pudo «vender» ahora a su marido y volverse al lado de su familia de sangre. Habría dado el chivatazo a sus hermanos, Juan, Javier y Guillermo, para que, supuestamente, supiesen dónde iba a estar Luisito.