Uno de los ejes del último vagón de la línea C-7, Tres Cantos-Atocha, se salió del eje al ser embestida por la máquina tractora en Valdelatas. JAVIER PRIETO

Veintidós heridos al chocar un tren de Cercanías con una máquina de Renfe a la altura de El Goloso

El eje del último vagón se salió de la vía por el impacto y quedó muy afectado. La circulación ferroviaria registró retrasos y se mantuvo por la vía contraria

MERCEDES CONTRERAS
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MADRID. Un nuevo accidente ferroviario vino a unirse ayer a los seis producidos en lo que va de año en diversos puntos de España. Veintidós, de los cuarenta y cinco pasajeros, resultaron heridos, dos de ellos de mayor gravedad, cuando una máquina tractora de maniobras alcanzó por detrás a un convoy de Cercanías de la línea C-7, que cubre el trayecto de Tres Cantos-Chamartín-Atocha. Al producirse el golpe el tren estaba parado en un semáforo, cerca de un puente de la M-40, «respetando la señal de sucesiones de trenes», según fuentes de Renfe. A causa del impacto «se salió de la vía uno de los ejes del último vagón, que quedó dañado».

En cuanto a las causas del accidente, Renfe aseguró que «las primeras estimaciones realizadas sobre el terreno apuntan a un posible error humano del conductor de la tractora de maniobras. Pese a ello, los técnicos seguirán investigando los motivos». El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, aseguró tras conocer lo ocurrido que «en materia de seguridad ferroviaria es necesario trabajar en tres frentes: la propia Administración, las empresas, en este caso Renfe, y el personal, que tiene que disminuir la incidencia del factor humano en los siniestros». El accidente, que tuvo lugar a las 11,35, se produjo entre las estaciones de El Goloso y Fuencarral, a la altura del kilómetro 14 de la carretera de Colmenar, en la bifurcación de Valdelatas. Una gran parte de los viajeros de esta línea son estudiantes que acuden a la Universidad de Cantoblanco.

Fracturas y traumatismos

Sólo dos de los heridos presentaban heridas de mayor consideración, según fuentes del Samur, por lo que tuvieron que ser hospitalizados. Uno de ellos es una pasajera: Ana Clara A.R., de 18 años, quien sufrió la fractura de un pierna y fue evacuada al Ramón y Cajal, mientras que el otro es el conductor del vehículo de maniobras: Manuel M.P., de 43 años, quien presentaba traumatismo craneoencefálico moderado y fue evacuado al Marañón. El pronóstico de ambos es menos grave. Del resto de los lesionados, la mayoría presentaba heridas y contusiones menores, por lo que fueron dados de alta en el lugar del siniestro. Trece de ellos fueron trasladados a distintos centros sanitarios para valoración cardiológica y radiológica.

Asimismo, los servicios de emergencia tuvieron que atender a varias personas que presentaban síntomas de ansiedad. En su memoria surgieron las imágenes de los recientes accidentes ferroviarios: Tobarra (Albacete), Pancorbo (Burgos)... La vía en la que se produjo el accidente, en sentido Madrid, quedó inutilizada pero la circulación no llegó a cortarse porque se utilizó la vía contraria para el paso de trenes. Al tener que habilitarla para los dos sentidos de la marcha, la frecuencia se redujo a la mitad a partir de la una. De ahí que se registrasen retrasos en las líneas C-1, C-7 y C-10 hasta las tres, cuando por fin se normalizó el servicio.