Los vecinos de Morata se rebelan contra la instalación de un centro de tratamiento de residuos

Los vecinos de Morata de Tajuña han conseguido más de 5.000 firmas contra la instalación de un centro de tratamiento de residuos que, en su opinión, podría suponer graves riesgos para la salud y el medio ambiente. Arganda, localidad próxima, se ha sumado a las protestas. Mientras, la cementera Portland dice que el centro no supondrá ningún riesgo para los vecinos de la zona.

MADRID. Iván Estarás
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La instalación de un centro de tratamiento de residuos para obtener energía a través de la incineración que la cementera Portland proyecta abrir en su actual fábrica de «El Alto», en Morata de Tajuña, no ha sentado muy bien a los vecinos,que aseguran que su apertura supondrá «un grave perjuicio para la salud de quienes residen en la zona».

Desde la Asociación de Vecinos de la localidad, se asegura que «anualmente se emitirán al aire que respiramos miles de toneladas de metales pesados y de otros elementos tóxicos, que afectarán gravemente a nuestra calidad de vida y comprometerán seriamente la salud de todos».

La primera medida adoptada por esta asociación ha sido la recogida de firmas en contra del proyecto. Hasta el momento, se han conseguido 5.000 adhesiones a la protesta contra la incineradora y se seguirán recogiendo más en los próximos días.

De la misma forma, otro colectivo que se ha posicionado en contra de la «incineradora» ha sido Ecologistas en Acción, quienes consideran «inaceptables» las pretensiones de la cementera Portland. Los ecologistas ponen en duda que se pueda evitar completamente la emisión de partículas de varios productos perjudiciales, como han asegurado los dirigentes de esta compañía.

PERJUICIOS PARA LA SALUD

«Los filtros que se instalen retendrán las partículas de mayor tamaño, pero es previsible que apenas sirvan para evitar la emisión de metales pesados (como el plomo, zinc, cobre, cadmio, cromo o arsénico)», indican. El mayor peligro, según los ecologistas, es que «estas sustancias son persistentes y bioacumulativas, pudiendo afectar al sistema nervioso, reproductivo y circulatorio».

En su opinión, «las altas temperaturas de los hornos no evitarán tampoco la formación de dioxinas y furanos que pueden formarse en el proceso de enfriamiento de los gases, siendo sus efectos similares a los causados por los metales pesados».

También desde otro de los municipios afectados, como es el caso de Arganda del Rey, su alcalde, Pedro Díez, del PSOE, indica que «los ciudadanos del sureste estamos hartos de que esta zona sea considerada el estercolero de Madrid». «Soportamos toda clase de actividades molestas, entre ellas la incineradora de Valdemingómez. Intentaremos que no se abra otra incineradora», dice Díez.

El regidor argandeño estimó que «la combustión de estos materiales generará un aumento de las emisiones de gases y sustancias tóxicas a la atmósfera en una instalación que se situará a tan sólo dos kilómetros del casco urbano de Morata y a seis de las primeras viviendas de Arganda».

JUNTO AL PARQUE TEMÁTICO

«Me pregunto», sostiene Díez, «que opinarán los promotores del Parque Temático de la Warner en San Martín de la Vega, cuyos usuarios también respirarán el aire emanado de una fábrica situada a pocos kilómetros de las atracciones», recalcó. Díez asegura que existen normativas europeas que impiden la presencia de esta clase de instalaciones tan cerca de núcleos urbanos.

Para vecinos y ecologistas, «el proyecto responde a una decisión empresarial con la que se pretende abaratar los costes de producción, que no por legítima es óbice para el perjuicio del medio ambiente en los aledaños del Parque del Sureste y a la salud de los vecinos que allí viven».

Por todo ello, se ha anunciado el inicio inmediato de movilizaciones. Medio Ambiente asegura que el visto bueno al proyecto tardará todavía y asegura que, en principio, el proyecto no recoge que toda la fabricación de cemento pase a realizarse mediante la incineración de residuos.

MENOR EXPLOTACIÓN DE CANTERAS

Desde la empresa, explican que el «Centro de valorización energética de los residuos», nace con la intención de reducir el uso de materias primas extraídas de las canteras y de aprovechar los residuos sólidos urbanos para la fabricación del cemento.

Esta instalación pretende compatibilizar la actividad industrial de una gran cementera como Portland, segunda empresa del sector en España, y la protección del medio ambiente.

En el estudio de impacto que ha sido presentado ante la Consejería de Medio Ambiente, la empresa afirma que los principales materiales que se utilizarán para la fabricación del cemento serán lodos secos, residuos ligeros de fragmentación de vehículos fuera de uso, aceites vegetales y minerales ya usados, neumáticos viejos y fuel-blending (combustible preparado a partir de residuos peligrosos no halogenados).

La eliminación de estos materiales es en este momento difícil debido a sus componentes contaminantes y a su larga vida. En España se generan 175.000 toneladas anuales de neumáticos fuera de uso cuya vida media oscila entre los 50 y los 80 años, cuyo destino es el depósito en vertedero, aunque se calcula que un 73 por ciento se arroja de forma incontrolada.

MENOS EMISIONES

Por otra parte, al reducirse la cantidad de toneladas de residuos que permanecen almacenadas en vertederos y escombreras, se consigue el ahorro en todos los sentidos que conlleva su manipulación y almacenamiento. Las emisiones de materias inorgánicas de los residuos también se salvaguardan, tal y como explican, ya que éstas se incorporan al cemento, en sustitución de materia prima, con lo que se evita verter igualmente escorias o cenizas.

Desde la empresa promotora, FCC, su portavoz en esta materia, Ignacio Mulas, aseguró que «el proyecto de estudio medioambiental presentado es sólo de máximos y en ningún caso se llegará tampoco a los límites que en él nos hemos fijado». «Este proyecto de valorización nace de una recomendación de la UE para que se usen las cementeras para terminar con unos residuos que son difícilmente eliminables y que se almacenan en vertederos», dijo.

«NUNCA SE LLEGARÁ A LOS LÍMITES»

Una vez que se ha prestado el estudio realizado por Cementos Portland es ahora la Comunidad de Madrid la que debe de decidir en su declaración de impacto medioambiental cuáles serán los condicionantes que se impondrán, «pero repito que Portland no tiene pensado llevar a cabo todas las posibilidades contempladas en ese estudio».

Mulas desmintió que los residuos se vayan a trasladar directamente hasta la cementera: «Aquí no entrarán residuos entendidos como tales, ya que serán previamente preparados en empresas especializadas con el fin de eliminar todo peligro», añadió. La empresa estima que «el nuevo centro de valorización de la energía reducirá el ritmo de emisiones y en ningún caso representará un riesgo para la salud de los vecinos. Creo que lo que ha habido en este caso es pura desinformación», agregó.

RESPETO POR EL MEDIO AMBIENTE

La cementera asegura haber tenido desde su apertura en El Alto, en Morata de Tajuña, un amplio respeto por el medio ambiente. «Cuando abrimos la nueva factoría, los vecinos temían por los olivos; con el tiempo se ha demostrado que en ningún momento se ha dañado a los campos de olivar», afirman.

Mulas insistió en que «este proyecto responde a un respeto por el medio ambiente y a evitar el uso de combustibles fósiles no renovables para la fabricación del cemento. En cambio lo que se usan son residuos de difícil eliminación y que sí conllevan un riesgo añadido para el medio ambiente. Soluciones así se han adoptado en numerosos países y han funcionado a la perfección».

Los vecinos de la zona tienen otro motivo de protesta, que nada tiene que ver con la cementera, pero que, en su opinión, puede convertir esta zona de la región en la más perjudicada por las emisiones de gases. Se trata de una central térmica de ciclo combinado, que una empresa norteamericana pretende instalar a un kilómetro y medio del casco urbano de Morata.