Alumnos de la Escuela Marcial Lalanda practican toreo de salón en el Batán
Alumnos de la Escuela Marcial Lalanda practican toreo de salón en el Batán - Ángel de Antonio

Última esperanza para la escuela taurina del Batán

El Ayuntamiento ha citado el miércoles a la dirección del centro a una reunión para explorar «posibles vías» de solución; ayer expiró el contrato con los profesores

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Mientras haya vida hay esperanza. La Escuela de Tauromaquia Marcial Lalanda consumía ayer las últimas horas del plazo oficial otorgado por el Ayuntamiento de Manuela Carmena a la dirección del centro, a la que en septiembre anunció que le cerraba el grifo de la subvención pública de 61.000 euros. Los contratos del profesorado, según el calendario municipal, expiraron ayer. Un burofax enviado a principios de esta semana desde el Área de Cultura les recordaba la fecha marcada en rojo,el 30 de junio, para el desahucio de la cantera taurina que lleva 40 años en la Venta del Batán forjando a las más grandes figuras del toreo. Todo un patrimonio cultural en medio de la Casa de Campo que estos días sostiene la respiración.

Sin embargo, se ha abierto una pequeña puerta a la esperanza. El equipo del Ayuntamiento confirmó ayer a ABC que el próximo miércoles, 6 de julio, están citados a una reunión en Cibeles los responsables del centro: José Luis Bote, José Pedro Prados «El Fundi» y José Miguel Arroyo «Joselito». El objetivo, según fuentes municipales, es explorar «posibles vías» para ofrecer a la escuela «la mejor solución», al menos en el corto plazo. El horizonte, en todo caso, está pintado de negro.

Una salida «ordenada»

Desde que hace un año accedió al gobierno municipal, el equipo de Ahora Madrid, que integra en su seno a corrientes animalistas, ya dejó bien claro que no les quiere en el Batán. La alcaldesa ni siquiera les ha recibido en todo este tiempo y la única comunicación oficial ha sido el burofax de esta semana. Pero la convocatoria de una reunión el miércoles tiene cierto talante conciliador, insisten desde Cibeles. Se les quiere procurar, por lo menos, una salida «ordenada». Menos es nada.

Según algunas fuentes, la vida activa de la escuela Marcial Lalanda en las instalaciones del Batán podría prolongarse durante los meses de verano, lo que permitiría a los 48 alumnos del centro realizar las actividades prácticas –con animales– programadas en los pueblos de la región. Eso les daría algo de oxígeno hasta que en octubre la Comunidad de Madrid adjudique la gestión de Las Ventas.

Los pliegos de condiciones del coso se están ultimando en este momento y, entre otros conceptos, incluye unos compromisos que debe asumir la empresa ganadora –ahora TauroDelta– para con la escuela, que ha sido forzada por las circunstancias a cambiar de titularidad.

Todo listo en Las Ventas

En febrero, la Comunidad anunció que creaba una nueva cantera regional, José Cubero «Yiyo», saliendo así al rescate del desahucio decretado por el Ayuntamiento sobre el Batán. El nuevo centro tendrá su sede en Las Ventas, donde «todo está ya preparado»para recibir a los profesores y sus 48 alumnos, según afirman desde el Centro regional de Asuntos Taurinos que preside Manuel Ángel Fernández. El magnífico escaparate no está exento, sin embargo, de las molestias que puede ocasionar a la escuela la organización continua de todo tipo de eventos en la plaza. Por ello, el afán siempre ha sido quedarse en la Casa de Campo, donde llevan desde 1976.

Los responsables de la escuela prefirieron ayer no hacer comentarios sobre su difícil situación, a la espera de que se celebre la reunión del próximo miércoles en Cibeles, que será decisiva para su futuro. «Estamos tranquilos, confiamos llegar a algún tipo de acuerdo», afirma José Luis Bote. «Hay que esperar».

Aún no está claro si el miércoles acudirá a la reunión la concejal de Cultura, Celia Mayer, o si dejará la responsabilidad a los responsables de Madrid Destino, empresa municipal de la que dependen administrativamente la escuela.

Ajenos a la encrucijada en la que les han puesto los responsables públicos, los alumnos se ejercitaban ayer en el arte del toreo, como cualquier otro día. El más joven, Gonzalo, de 12 años, correteaba contento al encuentro con su abuelo, que le esperaba fuera. «No creemos que llegue muy lejos, pero a él le gusta y nos parece perfecto», decía el mayor. El pequeño, pertrechado con su material de torero, señalaba que la afición le nace de la plaza. «No soy abonado, pero a veces voy con mi padre. Me gusta mucho».

Dentro, apuraban sus ejercicios otros alumnos. Como Santiago, de 19 años, que vino hace tres de Colombia para forjarse diestro. A su lado, Guillermo, de 14 años, le ayudaba con el carretón. Hace un año que viene, unas cuatro veces por semana desde Talavera. «Salgo del instituto a las 3 y cojo el autobús», expone, demostrando su tesón por aprender. «Este tiene mucha raza», comenta, a lo lejos, el maestro. «Lo que hay que tener es valor, porque la técnica se aprende», añade el expresidente del antiguo Patronato de la escuela, Tomás Serrano.