Tras las huellas de nuestros antepasados

POR MABEL AMADOMADRID. Conocer rituales funerarios y de enterramiento en el siglo VII d.C, adentrarse en el urbanismo de villas romanas y en la organización de su espacio urbano doméstico, descubrir

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POR MABEL AMADO

MADRID. Conocer rituales funerarios y de enterramiento en el siglo VII d.C, adentrarse en el urbanismo de villas romanas y en la organización de su espacio urbano doméstico, descubrir cómo se desarrolló la cristianización de núcleos rurales visigóticos y cuál era su base económica, pasear por caminos históricos... Todo esto y mucho más se pone ahora al alcance del público gracias a una iniciativa de la Consejería de Cultura y Deportes.

Bajo el epígrafe de Plan de Yacimientos Visitables y desde el año 2003, la Dirección General de Patrimonio Histórico está desarrollando un proyecto de difusión del patrimonio arqueológico y paleontológico de la región madrileña. Aunque se trata de un rica e importante herencia, en la actualidad es poco conocida y menos valorada. Así, esta iniciativa regional persigue acondicionar para su visita pública determinados yacimientos para extender su conocimiento y proporcionar nuevos elementos de identificación entre la población, su pasado y su territorio.

Didáctico

Con gran espíritu didáctico -no en vano el sector de población escolar es su objetivo prioritario-, este Plan mostrará necrópolis de exhumación o rupestres, castillos medievales y bajomedievales, molinos, fondas y villas romanas, minas neolíticas, castros, hogares neardenthales... Y desde ayer, tres yacimientos arqueológicos -los primeros visitables- desvelan secretos de la historia de la región madrileña tras cuatro años de excavaciones. Se trata del castro de la Dehesa de la Oliva (Patones), la necrópolis visigoda de Remedios (Colmenar Viejo) y la necrópolis medieval de Sieteiglesias.

El consejero de Cultura y Deportes, Santiago Fisas, junto al director general de Patrimonio Histórico, Javier Hernández, presentó ayer estos tres recorridos en la iglesia de San Pedro Apóstol, que se sitúa en la necrópolis medieval de Sieteiglesias (Lozoyuela-Las Navas-Sieteiglesias).

Este yacimiento se encuentra en una zona de afloramientos graníticos y en ella se han localizado, hasta el momento, 85 tumbas con una morfología muy variada, desde sepulturas excavadas en roca hasta otras construidas con lajas de piedra, y con una antigüedad que se remonta desde los siglos VIII-IX hasta la plena Edad Media. Su importancia viene dada por tratarse de los vestigios más antiguos que se conocen de asentamiento de población en el municipio. Con una inversión de 151.219, cuenta con una superficie visitable de 2.000 metros cuadrados -a través de viales, pasarelas y barandillas- y se accede por la A-1 (salida en el kilómetro 60).

Por su parte, la necrópolis de Remedios toma su nombre de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de Colmenar Viejo. Es una necrópolis de inhumación de época visigoda (siglos VI y VII d.C) descubierta en 1969 con motivo de la reforma de la ermita y en la que se han descubierto enterramientos con algunos elementos de ajuar, como jarritas y anillos. Tiene una superficie total visitable de 165 metros cuadrados y se accede desde el kilómetro 33,900 de la carretera M-607.

Por último, la Dehesa de la Oliva, en Patones, es una excavación situada en la confluencia de los ríos Lozoya y Jarama. Da testimonio de una ciudad carpetano-romana sobre una extensión cercana a las 30 hectáreas que llevan siendo excavadas desde 1952. Además, acoge un poblado amurallado, con edificios públicos, una alberca, abundantes hornos y hogares que configurando una trama urbana bien desarrollada. El recorrido de visita alcanza un kilómetro y media y se accede a través de la M-102.

Diecinueve yacimientos

Este ambicioso plan -que ha contado hasta la fecha con una inversión de 1.9992.499- pretende abrir al público, en distintas fases, 19 excavaciones de la región. Ahora acaba de comenzar con estos tres destacados yacimientos y seguirá este mismo año con otros dos más, el hábitat carpetano de Miralrío, en Rivas-Vaciamadrid, y el castillo bajomedieval de Arroyomolinos.