La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ayer, reunida con los ediles de Ciudadanos y PSOE
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ayer, reunida con los ediles de Ciudadanos y PSOE - MAYA BALANYÀ

Las trabas de la Comunidad obligan a aplazar la aprobación de la operación Chamartín

El Gobierno regional pide subsanar cuatro puntos del plan y Carmena promete aprobarlo tras el 26-M

MadridActualizado:

Manuela Carmenadespejó ayer el envite que le lanzó el Gobierno de la Comunidad de Madrid para aprobar de forma exprés la operación Chamartín y optó por aplazar su validación en el pleno hasta después de las elecciones del 26-M para «garantizar la seguridad jurídica» del plan. Si el resultado de las urnas le otorga a la exjuez la suma suficiente para retener el bastón de mando, la regidora llevará el proyecto a la primera sesión ordinaria del próximo mandato.

Esta renuncia llega después de que el Ejecutivo regional enviase el pasado lunes el informe de impacto medioambiental necesario para poder elevar a pleno la aprobación inicial del proyecto en el Palacio de Cibeles. Pese a que el presidente en funciones, Pedro Rollán, había anunciado que le sería imposible tramitarlo antes de acabar el mandato, el Ejecutivo autonómico dio un golpe de efecto en plena campaña electoral y lo trasladó al Ayuntamiento a solo seis días de los comicios municipales. «Se han incumplido las promesas reiteradas de que nos lo iban a mandar antes del 15 de mayo, antes de San Isidro», lamentó la alcaldesa.

Sin embargo, el documento no valida por completo la operación, sino que pide cuatro nuevas aclaraciones al Ayuntamiento, que se deben atender antes de la aprobación tanto provisional como definitiva del expediente. «Evidentemente, no las podemos hacer en 24 horas y no podemos comprometernos a darle toda esta documentación a los grupos políticos un día antes del pleno extraordinario», explicó la exmagistrada. «Lamento muchísimo que por estrategias políticas, por exclusivamente perjudicarme a mí, se ponga en peligro algo tan importante como un proyecto bueno para Madrid», arremetió Carmena contra el Gobierno de la Comunidad.

Sin consenso

Aunque la decisión de dejar en suspenso la aprobación del plan la tomó el Gobierno de Carmena, ayer tampoco hubo consenso entre los grupos municipales. Durante una reunión informal con los portavoces de la oposición -salvo el PP que rechazó acudir a la cita-, el PSOE mostró su firme rechazo a celebrar un pleno de forma tan apresurada. «No estamos en condiciones de abarcar un expediente de 40.000 folios en cuatro días», sostuvo la edil Mercedes González, que considera que tras 25 años de bloqueo, «no pasa nada por tardar cuatro meses más». De lo contrario, afirmó, el proyecto podría «acabar en los tribunales».

Sin el apoyo de los socialistas, que plantean en su programa electoral incrementar el porcentaje de vivienda protegida en la operación, Carmena hubiera tenido que apoyar el plan solo con el respaldo de la derecha: PP y Ciudadanos. Ocho de sus veinte ediles, seis de los cuáles encabezan la candidatura de IU-Madrid en Pie, también se han mostrado en contra.

Para Ciudadanos y el PP, el rechazo de Carmena a celebrar el pleno antes de las elecciones pretende evitar esa imagen de división con sus futuros socios de gobierno. «Se ha quitado la careta porque intenta trasladar la responsabilidad de su fracaso al resto de partidos», afirmó la edil de Cs Silvia Saavedra.

En estos tres años, la operación ha tenido tres nombres (DCN, Puerta Norte y Madrid Nuevo Norte), ha aflorado una retahíla de desencuentros entre las administraciones implicadas y ha visto pasar tres ministros (Ana Pastor, Íñigo de la Serna y José Luis Ábalos) y a tres presidentes regionales (Cristina Cifuentes, Ángel Garrido y Pedro Rollán), pero desde el pasado abril todo parecía marchar a buen ritmo. Había acuerdo en construir en el norte de la capital 10.500 viviendas, (2.100 e ellas protegidas), zonas verdes, tres rascacielos y un gran centro de negocios. Sin embargo, ahora todo vuelve a depender de los próximos gobiernos regionales y municipales. El desarrollo del norte, como hace dos décadas, vuelve a la casilla de salida.