Cristina Álvarez (tercera por la izquierda), campeona del mundo de kajukenbo, junto a sus compañeros de clubs con sus medallas en el mundial de San Francisco
Cristina Álvarez (tercera por la izquierda), campeona del mundo de kajukenbo, junto a sus compañeros de clubs con sus medallas en el mundial de San Francisco

Una torrejonera, nueva campeona del mundo de Kajukenbo

Ha sido la primera en una competición mixta, con hombres y mujeres, que se celebró en San Francisco entre el 14 y el 16 de julio

MADRIDActualizado:

Cristina Álvarez no esperaba conseguir tal proeza cuando en julio se embarcó, con tres compañeros más, en un avión rumbo a San Francisco. Compitiendo contra hombres, quedó campeona del mundo en defensa personal y en kata con armas. Ella es la «maestra» de Kajukenbo de un grupo de 40 personas –de entre 8 a 52 años– que entrenan en Torrejón de Ardoz. Así se denomina a los preparadores de esta disciplina de artes marciales poco conocida.

Enfundados en sus kimonos de competición, Cristina, Juan Antonio, Juan e Isabel lograron hacerse con el campeonato mundial y pasear la bandera española entre más de 1.200 competidores de 30 países que se concentraron en Estados Unidos del 14 al 16 de julio. «Es el cuarto mundial que gano. No importa competir contra hombres porque no interviene tanto la fuerza como la técnica», cuenta Cristina, todavía emocionada: «Hasta los árbitros, que evalúan la rapidez y eficacia de las técnicas empleadas, nos felicitaron».

La «maestra» intenta transmitir los valores que aporta a este deporte a sus alumnos: compañerismo, respeto y disciplina durante las seis horas semanales de entrenamiento.

Juan Antonio practica Kajukenbo desde hace 33 años. ¿Su resultado en el mundial? Subcampeón en defensa personal en categoría +4º Dan. «No podía jugar al fútbol, así que, poco a poco, me enganché a este deporte», dice. «Esto no da para vivir, los viajes nos los costeamos nosotros. No hay patrocinadores», lamenta el luchador. Él le ha inculcado a su hija, Isabel, la pasión por las artes marciales. Con 17 años, la joven es campeona del mundo en defensa personal y en combate semi-contact. «Ha sido una experiencia increíble. Cuando te gusta algo, lo haces con ganas, y más si se te da bien», dice la adolescente, que adora competir contra hombres: «Así también podemos decir que las mujeres somos iguales, o mejores, que ellos».

«Este arte marcial aporta compañerismo, respeto y disciplina. Estamos muy emocionados»

«A los 17 años pensé: “Ya no voy a ser futbolista”. Decidí meterme de lleno en las artes marciales porque soy muy competitivo», dice Juan. Para él, campeón del mundo en defensa personal en la categoría de hasta 35 años de cinturones negros, el Kajukenbo es su «forma de vida».

Una semana después de competir en San Francisco, se desplazaron a Las Vegas para competir en Kenpo. Aunque no es su especialidad, Cristina quedó subcampeona en defensa personal; Juan Antonio, campeón en defensa en categoría +4º Dan; Isabel, campeona en combate, y Juan, subcampeón en defensa entre los menores de 35 años.

Los americanos introdujeron el Kajukenbo en la base área de Torrejón en 1972. Ahora, estos vecinos de la localidad se han subido al podio y han demostrado que los mejores están en Madrid.