Tomás Gómez olvida la autocrítica y afirma que «es hora de pasar página»

SARA MEDIALDEA
MADRIDActualizado:

Con un discurso en el que la autocrítica brilló por su ausencia, y en el que se pidió literalmente «pasar página» y «leer los resultados electorales pasados con perspectiva de futuro», Tomás Gómez, secretario general de los socialistas madrileños y único candidato a la reelección —hoy— para ese cargo, convocó a los 869 delegados presentes a un futuro de innovación y defensa de los servicios públicos, especialmente el de la educación pública, «una apuesta indudable», dijo.

Precisamente con ello tocaba uno de los puntos débiles de este congreso: el que ha sido ariete de los sectores críticos, la tibieza que algunos encontraban en la defensa de este bastión de la izquierda: la educación pública. Gómez defendió su postura: «Creo que la mejor defensa de la escuela pública es invertir más para que tenga la misma calidad que otros sectores educativos, y lo peor es hacerla confrontar con ellos».

Encendida defensa

Sin embargo, hasta los invitados al congreso Javier López (CC.OO.) y José Ricardo Martínez (UGT) aprovecharon sus saludos para hacer una encendida defensa del modelo público sin titubeos. Hoy, durante la discusión en comisiones de este y otros temas, se desatará «el auténtico debate ideológico», aseguraban ayer muchos de los delegados presentes. Incluso estaban convencidos de que la presión obligaría a cambiar la ponencia en lo relativo a la educación pública, aumentando el nivel de compromiso con este sistema de gestión.

El tema sobrevolaba todas las conversaciones: Juan Barranco, ex alcalde y senador, pedía una «apuesta clara a favor de la escuela pública, sin olvidar la concertada». Y, él sí, recordaba los «errores propios» y los «momentos clave en los que quizá no hemos acertado», como explicación de la caída electoral del PSOE.

El alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles, insistía en la necesidad de «escuchar a los compañeros de las agrupaciones», y recordaba que «hay 4.500 enmiendas». José Pablo González Durán, alcalde de Collado y nombre de la nueva ejecutiva, abogaba por un «modelo de congreso de respeto a todos». En esa ejecutiva también estará Trinidad Jiménez, secretaria de Estado y presente ayer en el Congreso.

Pajín, contra Aguirre

Junto a ella, también estaba otro secretario de Estado, Jaime Lissavetzky. Pero la «estrella» de la jornada fue la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, muy encendida en sus críticas a Esperanza Aguirre y su gobierno: «Ni siquiera Rajoy quiere un Madrid como el que estamos viviendo». Y también hubo estopa para el alcalde Ruiz-Gallardón: «No puede reivindicar más financiación si luego no dice en qué lo va a gastar, tiene la mayor deuda de España y más de 1.000 cargos de confianza que despilfarran».

El congreso, que algunos presentes definían como «tranquilo» y «muy descafeinado» —más aún después de que el portavoz del sector crítico, Elviro Aranda, anunciara que no iban a presentar una candidatura alternativa a la secretaría general «por responsabilidad»— se encendió algo en el debate del informe de gestión.

Hubo algo más de treinta intervenciones durante este debate, de las que apenas un 10 por ciento fueron abiertamente críticas con el balance realizado por Tomás Gómez. Finalmente, su gestión fue aprobada por un 90 por ciento de los delegados: 645 votos a favor, 33 en contra y 35 abstenciones. Los más críticos con el trabajo de Gómez se mostraban ayer convencidos de que será hoy el día de la confrontación ideológica.

Hoy, será el propio Rodríguez Zapatero el que intervenga. Y a continuación, se marcha a un acto político en Rodiezmo (León). Al que se iban también, por cierto, buena parte de los asistentes al congreso madrileño.