Disfraces, fiesta y alcohol, mucho alcohol en plena calle
Disfraces, fiesta y alcohol, mucho alcohol en plena calle

Del Tirol al Bernabéu

SARA MEDIALDEA | MADRID
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El metro más cercano a la «fan zone» -el «corralito» de los seguidores alemanes- es el de Colombia. En sus andenes, enormes carteles blancos con recuadro verde les recibían ayer: «F.C. Bayern, München». En la siguiente estación, Nuevos Ministerios, los carteles tenían el marco en azul, y rezaban: «F.C. Internazionale». Obviamente, recibían a los hinchas del Inter, cuya zona de concentración se encontraba en Azca.

Unos y otros se movían ayer con soltura: en grupos, mayoritariamente de hombres, con camiseta de rayas negras y azules o bufandas los tifosi,y de rabioso rojo los germanos. Algunos de los cuales, por cierto, no dudaron en traerse el traje típico del Tirol, con borlas en la rodilla del pantalón de pana y pluma en el sombrero. Un atuendo muy adecuado para las frías zonas alpinas, pero que provocaba sudores sólo con verlo en el caluroso mediodía madrileño.

Un hervidero

Nuevos Ministerios era ayer a mediodía un hervidero: centenares de forofos del Bayern y el Inter salían y entraban del Metro, intentando situarse cerca del Estadio Santiago Bernabéu o buscando el camino hacia el centro, para hacer un poco de turismo antes del partido.

La responsable de la oficina de atención al público no paraba de atender preguntas, facilitar planos o explicar itinerarios. Muchos llegaban directamente desde Barajas: hay línea directa y apenas cuatro estaciones.

Desde primera hora de la mañana, las aficiones se entremezclaban con tranquilidad en vagones y andenes del Metro. Los italianos hacían más ruido en general, aunque los alemanes aprovechaban cualquier ocasión para corear su himno y demostrar que, en general, tienen unas voces de tenor impresionantes.

30.000 abonos

Muchos de estos aficionados viajaban con la tarjeta especial que el Consorcio de Transportes y la Uefa han negociado para este encuentro: un abono que les permitía viajar, durante 48 horas desde que se «picaba» el billete por primera vez, por toda la red de autobuses, metro y cercanías, con un 30 por ciento de descuento: por 6,20 euros. Y que tuvo mucho más tirón entre los alemanes: éstos adquirieron, junto con sus entradas para el partido, 20.628 de estos abonos. Los del Inter, 10.000.

Y mientras los bares y terrazas hacían su agosto -era difícil encontrar un aficionado sin su cerveza en la mano -, los últimos rezagados buscaban entradas, cartel políglota en mano, a pesar de la estrecha vigilancia policial.