La tensión por los disturbios de Pozuelo blinda las próximas fiestas en la región
La fuerte presencia policial, en especial de «antidisturbios», llevó la tranquilidad al último tramo de las fiestas de Pozuelo

La tensión por los disturbios de Pozuelo blinda las próximas fiestas en la región

CARLOS HIDALGO | MADRID
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La consigna es clara: que no se vuelva a reproducir lo ocurrido en Pozuelo de Alarcón. Que se repita, eso sí, la tranquilidad -casi aburrimiento- del último fin de semana de fiestas, habida cuenta de la mayor previsión y presión policial. Con estos mimbres esperan los distintos responsables de la seguridad en la región que se desarrollen los festejos del próximo fin de semana y venideros.

Las más importantes son las siguientes: Humanes de Madrid, Fuenlabrada, Parla, Móstoles, Majadahonda, Villaviciosa de Odón, Becerril de la Sierra, Cadalso de los Vidrios y Manzanares el Real. Y habrá una importantísima presencia de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, especialmente, en las localidades mayores y más cercanas a la capital. Tuvieron que salir a la palestra la delegada del Gobierno, Amparo Valcarce, y el consejero de Interior, Francisco Granados, tras lo ocurrido en Pozuelo. Dieron la cara y, como suele ocurrir muchas veces en política, se tomaron decisiones después de los acontecimientos.

El principal temor se centra en Majadahonda, que depende de la Guardia Civil. Sus fiestas comenzaron ayer. El alcalde, Narciso de Foxá, detalló cómo será el refuerzo policial, estructurado en tres anillos. En el primero, dentro del recinto ferial, habrá guardias de paisano, en patrullas de cinco o seis personas al comienzo de la noche, para luego ir reagrupándose. La Policía Local les apoyará en caso de estallido de violencia.

En un segundo estrato está el control preventivo, centrado, fundamentalmente, en evitar que entren en las fiestas personas armadas. Asimismo, se intensificarán los controles de alcoholemia en los accesos a la zona de marcha. Finalmente, el tercer anillo de seguridad estará preparado en caso de graves altercados, además de las cámaras de videovigilancia que se colocarán en el recinto.

Este esquema es el que se seguirá -con variaciones según el tipo de «amenazas» que se puedan percibir, la peligrosidad del municipio y su tamaño- en buena parte de los pueblos dependientes de la Guardia Civil.

Para el último fin de semana de este mes se celebran fiestas multitudinarias en la zona noroeste. Es el caso de Las Rozas. Manuel López, jefe de su Policía Local, explicó a ABC cómo se prepara un dispositivo de estas características. «Estamos trabajando como todos los años. Lo de Pozuelo son hechos aislados. Nuestra juventud y la gente que disfruta de las fiestas es positiva. Preparamos -añadió- un plan integral de intervención con la Guardia Civil y lo llevamos a la Junta Local de Seguridad. Se trabaja en áreas de seguridad, pero también de tráfico, control de accesos y armas, de horarios y asuntos administrativos».

Se hace un llamamiento a la tranquilidad, pero Felipe Brihuega, secretario general del SUP, afirmó a Ep que, «en ocasiones, las fiestas patronales de este tipo se convierten en una cita para grupos radicales, tanto neonazis, skins o antisistema».