«Tengo cáncer de pulmón, no quiero contaminación, pero Madrid Central no es la panacea»

Miguel Ángel Martín tiene su negocio dentro del área de bajas emisiones y pide medidas generalizadas y con alternativas para toda la almendra central, no sólo para un distrito al que se está castigando a los comerciantes

El juez mantiene Madrid Central y rechaza el recurso del PP

MadridActualizado:

El Ayuntamiento que dirige José Luis Martínez-Almeida volvió a activar ayer las multas en Madrid Central. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 24 de Madrid anuló la moratoria de infracciones que había aprobado el bipartito de PP y Ciudadanos desde el pasado 1 de julio para ofrecer seguridad jurídica a los conductores. Esta prórroga se iba a mantener al menos hasta el 30 de septiembre, mientras se realizaba la auditoría de un sistema que ha expedientado con fallos ( más de 6.600 sanciones tuvieron que anularse por errores en el formato horario) y de forma arbitraria ( sólo a vehículos sin etiqueta).

Ayer, dentro del área de bajas emisiones, entre la multitud de opiniones de si Madrid Central mejora o no la calidad del aire, de si ha beneficiado a unos y perjudicado a otros, la mayoría de los consultados coincidía en que la campaña de información que había realizado la anterior Corporación había sido insuficiente y que requería una mejora.

Miguel Ángel Martín, dueño de la joyería Joyel que se ubica en la calle Hortaleza, 7, se define progresista. Es uno de los empresarios más veteranos que probablemente se encuentre dentro del perímetro restringido: 50 años vendiendo metales preciosos en esta vía de Chueca. Este hombre comparte el deseo generalizado de toda la sociedad de reducir la contaminación, pero no en la forma en que lo impuso Ahora Madrid. Ofrece argumentos apuntalados con razonamientos de peso:«Tengo cáncer de pulmón, no quiero polución, claro está, pero Madrid Central no es la panacea. Hacen falta medidas generalizadas, alternativas y que se extiendan al menos a todo el interior de la M-30. Si el objetivo es reducir la contaminación, que no entre un solo coche antiguo a la almendra central; que se construyan los aparcamientos disuasorios que prometieron y no hicieron, y encima cerraron el de Moncloa; que se informe bien a los ciudadanos de cómo funciona esta medida; que se restrinja también el acceso a los taxis, que ahora sale en defensa de Madrid Central, pues se demostró con su huelga que el tráfico y la contaminación bajaron exponencialmente en Centro; que refuercen el transporte público».

Este comerciante vive en Pozuelo deAlarcón. Tiene dos vehículos, uno sin etiqueta y un híbrido. Todos los días coge uno de sus coches y lo aparca en Casa de Campo para llegar hasta su negocio en transporte público, lo que él considera que también se ha convertido en una odisea. «La tarjeta de transportes no es fácil de utilizar para alguien que visita Madrid unos días y con los cierres de estaciones también se complican los trayectos. Amí no me queda otra que llegar hasta aquí porque es donde trabajo, pero el que puede elegir, acaba yéndose a un centro comercial», opina. Confiesa que Madrid Central le ha costado «mucho dinero» con la pérdida «de muchos clientes». También la reforma de la Gran Vía. Maneja sus estadísticas:«Al final el 50% de los conductores que llegan a Madrid Central son del extrarradio, de Móstoles, de Leganés, de Boadilla,... también el turista nacional. No se atreven a venir ya porque no saben dónde les van a multar. Nos lo dicen. No ha habido suficiente información», traslada.

Silvia Delgado
Silvia Delgado - MAYA BALANYA

Silvia Delgado es la directora del Multiópticas situado en Gran Vía, 15 y mantiene la misma visión que el regente de Joyel con su experiencia:«Muchos clientes nos llaman antes de venir para saber dónde pueden aparcar sin que les multen. Falta información sobre esta medida». Silvia va todos los días a trabajar en su vehículo porque donde reside no tiene fácil combinación en transporte. Ayer, decía, había tardado menos en llegar que la semana pasada en hora punta, cuando se activó la moratoria y los cortes en algunas vías por las fiestas del Orgullo.

En Virgen de los Peligros, 10, tras el mostrador de Cuchillerías Simón, se encuentra uno de sus dueños, José Luis, con el mismo apellido que da nombre a su empresa. Él está encantado con Madrid Central, pero considera que aún «le falta una segunda parte», la de fomentar la seguridad en épocas señaladas como Navidades, Semana Santa o en las fiestas del Orgullo.

José Luis Simón
José Luis Simón - MAYA BALANYA

El olvido de las pymes

Desde la Plataforma Afectados por Madrid Central, que representa a cerca de un centenar de organizaciones, consideran que «con multas o sin multas hay que resolver esta chapuza que dejó el anterior equipo». «El esfuerzo por informar y hacer pedagogía sobre esta medida brilló por su ausencia. La lucha contra la contaminación para salvar al planeta no está en la Gran Vía. Hacen falta muchas más medidas que no se han llevado a cabo como instalar cargadores eléctricos, construir aparcamientos disuasorios, fomentar el transporte público y no dejar a las pymes a los pies de los caballos», critica Vicente Pizcueta, uno de sus portavoces.Pizcueta lamenta que se haya «judicializado» Madrid Central: «El debate estaba superado, ahora hay que abordar cómo mejorarlo de forma sostenible».

Si hay un sector que se ha visto damnificado con los tiempos y formas de Madrid Central ha sido el de los estacionamientos privados. Joaquín Puldaín, portavoz de Amega, asociación que agrupa a los empresarios de garajes y aparcamientos, pone la lupa en la «moratoria encubierta del quince» que mantenía Carmena sancionando sólo a los vehículos A. «Me alegra que haya salido a la luz porque era un rumor que nosotros conocíamos. Haya o no multas, el problema continúa siendo la mala comunicación que se ha dado: no se ha explicado bien a los madrileños». Puldaín hace hincapié en la necesidad de que se instalen los paneles informativos con las plazas libres dentro del área y que el nuevo Ejecutivo local les permita aparecer a los más pequeños en ellos.

Nuria Esteban
Nuria Esteban - MAYA BALANAY

Nuria Esteban, empleada de la Librería Letras, en Hortaleza 2, no cambiaría un ápice del plan estrella de Carmena. Asegura que ellos han crecido en número de usuarios. Nuria comparte residencia y trabajo dentro del perímetro restringido: «Hoy podemos volver a tener las puertas abiertas, ya no hay tanto ruido. Desde que está Madrid Central hasta lo noto en las cortinas de casa, que hay que lavarlas menos».