Patio de butacas visto desde el escenario del Teatro Real
Patio de butacas visto desde el escenario del Teatro Real - BELÉN RODRIGO

El Teatro Real, la fábrica de ilusiones

Mandado construir por Fernando VII en 1818, con el paso de los años se ha convertido en una referencia nacional e internacional. Su sofisticada tecnología teatral y su funcionalidad son hoy la envidia de cualquier teatro.

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El Teatro Real es una de las grandes referencias culturales de España, especialmente cuando hablamos de la ópera. Hasta seis producciones de este género musical teatral se pueden preparar de forma simultánea en este teatro, todo un reto desde el punto de vista técnico. Se trata de una casa muy peculiar en cuyo interior se esconde una sofisticada y compleja maquinaria que permite verdaderos milagros en el escenario. Sentados en el patio de butacas es difícil imaginarse todo lo que ocurre por debajo y por encima nuestro y el enorme hueco existente. « En la caja escénica entra el edificio de Telefónica de la Gran Vía», destaca a ABC Graça Ramos, del departamento de Prensa del Teatro Real. Son en total 22 pisos con mucho movimiento en todos ellos, cada uno con una función determinada y todos igual de importantes para el buen funcionamiento del teatro. «Por falta de espacio en los laterales el edificio creció de forma vertical y es un ejemplo de organización y funcionalidad», añade.

Para hablar del origen del Teatro Real nos remontamos a 1817, año en el que se declara la ruina irreversible del teatro de los Caños del Peral, la casa de la ópera en Madrid desde 1738. El rey Fernando VII ordena en 1818 a su arquitecto Isidro González Velázquez que modifique el proyecto de la plaza de Oriente para integrar el nuevo teatro aunque éste sería diseñado por el arquitecto municipal Antonio López Aguado. Se encontró con un espacio enorme y como solución para encajar el teatro en el proyecto optó por darle una forma hexagonal. Además se construyeron los muros de carga interiores que dividieron el espacio en tres partes (central y dos laterales) imposibilitando ampliar lateralmente el escenario con los llamados “hombros”. No fue una construcción sencilla porque se detectaron desde el primer día filtraciones de agua y las obras se fueron paralizando  intermitentemente. La inauguración tuvo lugar el 19 de noviembre de 1850, con La Favorita de Gaetano Donizzetti, las obras duraron 32 años y supusieron un gasto de 42 millones de reales.  El edificio conserva de su construcción original la base de piedra de granito y el cuerpo principal y ya como resultado de la última reforma encontramos la parte superior con una columnata continua y una cubierta curva de zinc al titanio que recorre todo el edificio.

Fachada del Teatro Real en la Plaza de Oriente
Fachada del Teatro Real en la Plaza de Oriente - BELÉN RODRIGO

En la última reforma (entre 1990 y 1997) se dotó al teatro de una maquinaria que combina mecanismos laterales y verticales que permiten desplazar a las plantas inferiores del edificio las decoraciones o escenografías que no se usan en cada momento. Este crecimiento en vertical permite solucionar la falta de espacio lateral. El teatro conservó su estructura del siglo XVIII pero se unieron  los más sofisticados avances tecnológicos pasando a ser un teatro de referencia. Las escenografías montadas y preparadas se mueven horizontalmente y se quedan colocadas en las plataformas que se suben para quedarse instalada en el escenario. Es el llamado mecanismo de noria. Y gracias al sistema instalado, una especie de muelles gigantescos, «se mueven toneladas y no hace nada de ruido», subraya Graça Ramos. Todo este sistema fue «una genialidad del arquitecto José Manuel González Valcárcel quien falleció en el teatro mientras enseñaba las obras a los periodistas», recuerda. Fue una reforma que tardó cinco años más de lo previsto y cuyo valor, 21.000 millones de euros, fue cuatro veces superior a lo inicialmente presupuestado.  

El escenario

Desde el escenario (con una superficie de 1.472 metros cuadrados) se contempla una fabulosa vista sobre el patio de butacas con una capacidad máxima de 1.750 lugares, en función del foso de la orquesta requerido. Destaca el palco real, reservado a la Familia Real aunque es muy habitual que la Reina y sus hijas acudan a los espectáculos de incógnito y se sienten en otro palco. Por el escenario es habitual encontrar a Celeste Carrasco, responsable de producción, cuyo cometido es «supervisar todo el proceso de producción, desde que se presenta en una maqueta hasta que se realiza», explica ella misma. Junto a su equipo desarrolla técnicamente lo que se puede hacer. En pleno montaje de Turandot, es un ejemplo de una «producción sencilla con muchas dificultades técnicas», subraya. Tras el escenario se encuentran los regidores, responsable de todo lo que pasa en la parte escénica. Del regidor nunca se separa su partitura marcada con cada paso de lo que cada profesional va a hacer en cada momento.

El equipo de maquillaje prepara al coro antes de un ensayo de la ópera de Turandot
El equipo de maquillaje prepara al coro antes de un ensayo de la ópera de Turandot - BELÉN RODRIGO

 Los minutos previos al comienzo de los ensayos es un ir y venir de personas por los cuatro pisos en los que se encuentran los camerinos. Sobre todo los días previos al estreno, cuando se ensaya con vestuario y caracterización. El departamento audiovisual tiene todo preparado para la grabación del espectáculo. Cuenta con un moderno estudio y tiene seis cámaras robotizadas de alta definición. El escenario es como un plató donde todo se puede filmar. El teatro tiene también su sello discográfico y trabaja con otras productoras. Además están las salas de ensayo y de puesta en escena.

 Una ópera conlleva entre tres y cuatro años de trabajo. Gran parte del mismo se realiza dentro del teatro, «donde se hace de todo, pelucas, bigotes, cicatrices, esto es una fábrica de ilusiones», subraya la responsable de comunicación. En la medida de lo posible, los escenarios se construyen en los distintos talleres que tiene el teatro (como el de hierro, madera o carpintería) aunque en ocasiones hay parte de los montajes que vienen de fuera. Los camiones descargan sus mercancías y gracias al ordenado sistema se va trasladando al lugar que le corresponde. En total trabajan en esta casa 300 personas. Entre los cuerpos estables se encuentran el coro y la orquesta que hacen todas las obras del Teatro Real mientras que los solistas se contratan en función de los papeles, trabajo que realiza el director artístico.  

Sistema de muelles que permite el movimiento de toneladas durante los espectáculos sin hacer ruido
Sistema de muelles que permite el movimiento de toneladas durante los espectáculos sin hacer ruido - BELÉN RODRIGO

El Teatro Real acoge ópera, ballet y conciertos, hay también espectáculos para bebés y niños (El Real Junior), se organizan cursos y talleres para universitarios además de organizar presentaciones de libros y clases en el auditorio pequeño. Un teatro para todos los públicos que además de estar considerada la primera institución de artes escénicas en España goza de una significativa proyección internacional. Desde enero de 2016 y hasta finales de este año 2018 el Teatro Real conmemora a nivel nacional e internacional, 200 años de su fundación en 1818 y los 20 años de su reapertura en 1997, después de una rehabilitación arquitectónica compleja y pionera. Hoy su sofisticada tecnología teatral y su funcionalidad son la envidia de cualquier teatro.

Imagen del escenario en los momentos previos de un ensayo
Imagen del escenario en los momentos previos de un ensayo - BELÉN RODRIGO