El Teatro Madrid, compuesto por el patio de butacas y las antiguas oficinas, permanece abandonado junto a La Vaguada
El Teatro Madrid, compuesto por el patio de butacas y las antiguas oficinas, permanece abandonado junto a La Vaguada - FOTOS: GUILLERMO NAVARRO

Teatro Madrid: Un «gigante» cultural cerrado y vandalizado que aún espera su reforma

El Ayuntamiento aplaza las obra de sus antiguas oficinas por el incumplimiento de la adjudicataria

El espacio que ocupa el patio de butacas no se rehabilitará debido a su elevado coste

MADRIDActualizado:

A un lado del centro comercial La Vaguada, en el corazón del barrio del Pilar, una mole de ladrillo visto sorprende a los transeúntes vandalizada y en estado de abandono. El irremediable paso del tiempo del Teatro Madrid, cerrado en 2011 tras casi dos décadas de programación cultural, resulta más que evidente: tapiado a cal y canto para evitar la entrada de okupas –algo habitual en sus primeros años de inactividad–, la basura y los destrozos se acumulan en el exterior. La marca de los grafitis es palpable en casi todos sus flancos y gran parte de las ventanas presentan los cristales rotos. Ante esta tesitura, el Ayuntamiento inició hace un año el proyecto para rehabilitar la parte trasera del edificio, ocupado por sus antiguas oficinas. Sin embargo, el incumplimiento de contrato por parte de la empresa adjudicataria ha devuelto el plan a su estado inicial. La situación del patio de butacas, joya del espacio, es aún peor: su rehabilitación está actualmente descartada debido a su alto coste.

En febrero de 2018, el área de Cultura sacó a concurso un contrato para reformar las oficinas del Teatro Madrid –por un valor de 533.029,22 euros– con el objetivo de impulsar el programa Territorio Circo, una iniciativa que, en línea «con la descentralización cultural», busca «nuevos espacios de ensayo, espectáculos y educación artística repartidos en múltiples puntos de la ciudad». Las obras fueron adjudicadas a Pavisan Urbanizaciones S.L., cuya oferta rebajaba el presupuesto hasta los 371.279,12 euros, un 30,35% menos de lo previsto. La entrada de las máquinas estaba acordada para inicios de febrero, pero el quebrantamiento del contrato por parte de la constructora provocó su resolución.

Nueva licitación

El equipo que dirige Manuela Carmena se vio así obligado a reanudar el proyecto con una nueva licitación. «Los trámites ya están en marcha», aseguran desde el área de Cultura. El propósito es recuperar la infraestructura posterior del teatro en dos fases: una primera, denominada «Los Rudos», consistente en limpiar la superficie, derribar tabiques y ampliar el hueco de la escalera para levantar una grada, los aseos, un recibidor y un ascensor; y una segunda etapa, llamada «Los Cursis», en la que se dotará a las nuevas salas de un mobiliario adaptado a los diferentes usos establecidos.

Pese al retraso en la ejecución, desde el Ayuntamiento confían en poder desarrollar una propuesta que planea «sacar» el Teatro Circo Price del centro y desplegar la disciplina circense en el distrito de Fuencarral-El Pardo, a través de tres líneas de trabajo: consolidar la programación de piezas de circo, generar espacios de trabajo para los profesionales y una línea educativa para niños y adultos impartida por los maestros de la disciplina.

El teatro, tapiado en la actualidad, fue refugio de okupas durante sus primeros años de inactividad

Además de la futura remodelación de las antiguas oficinas, el «gigante» del barrio del Pilar alberga un imponente escenario, con 20 filas de butacas, en desuso desde que bajara el telón definitivamente ocho años atrás. Abierta en esta legislatura la posibilidad de abordar su recuperación, lo cierto es que el Consistorio descarta actualmente este extremo. «El mal estado del espacio y su diseño original hacen que su rehabilitación suponga un altísimo desembolso», precisan desde el área.

La justificación, no obstante, choca con la promesa del Gobierno de Ahora Madrid de destinar una importante partida para su recuperación, incluida en los presupuestos de 2017. La primera disposición, de 700.000 euros, fue reinvertida en otras actividades debido –según explicaron entonces– a la complejidad del proyecto. «Desde el grupo socialista hemos introducido cada año enmiendas presupuestarias para reformar el Teatro Madrid y que sea utilizado como tal», apunta a este periódico la concejal Mar Espinar. «No nos parece mal que el Ayuntamiento reabra las antiguas oficinas, siempre y cuando la obra sea reversible a la hora de volver a poner en marcha el teatro», añade la edil.

La entrada principal al teatro, cerrada y cubierta por los grafitis
La entrada principal al teatro, cerrada y cubierta por los grafitis

En ese sentido, desde la concejalía de Cultura sostienen la necesidad de llevar a cabo un «diseño cuidado y planificado de lo que será su contenido y posterior uso». Así, en caso de una hipotética inversión económica «que se podría abordar más adelante», inciden en que dicho diseño debe contar «con el criterio del recién creado Consejo de Cultura, cuya labor comenzará en el mes de abril y que reunirá a los representantes de los distintos ámbitos de la cultura madrileña».

Referente de la danza

Mientras eso llega, dos vecinos del barrio del Pilar observan con detenimiento la degradación del teatro. «Ahora está mejor, pero hubo una época en que se metían dentro y lo dejaban todo hecho una porquería», apunta el de mayor edad, con la esperanza de que el enclave recupere el esplendor de antaño. El Teatro Madrid, enclavado entre las avenidas de la Ilustración y Monforte de Lemos, fue inaugurado en 1992 por el entonces alcalde José María Álvarez del Manzano, en el mismo período en que la ciudad fue designada Capital Europea de la Cultura.

Tras casi dos décadas convertido en un referente de la programación de espectáculos de danza, el teatro fue cerrado en 2011 al finalizar la concesión municipal a Artibús, la empresa encargada de su gestión durante todo ese tiempo. Ahora, con la reforma de las antiguas oficinas aplazadas, los únicos trabajos de obra en la zona se concentran en la biblioteca municipal José Saramago, anexa al «gigante» que, abandonado y vandalizado, espera aún el inicio de su reforma.

Basura y otros enseres tirados, en una de las salidas de emergencia
Basura y otros enseres tirados, en una de las salidas de emergencia