El Niño de Elche (izquierda), canta en Casa Patas ante la atente mirada de Jota, líder de Los Planetas
El Niño de Elche (izquierda), canta en Casa Patas ante la atente mirada de Jota, líder de Los Planetas - Alfredo Arias

Los tangos de los Pixies: la jarana ex-flamenca de Los Planetas en Casa Patas

La banda granadina dio ayer el primero de sus dos conciertos en el histórico tablao que antaño pisaron Camarón, Morente o Paco de Lucía, con el público entregado ante el inusual encuentro

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«Vamos a despedirnos con unas alegrías... pero con unas alegrías de Spacemen 3». Jota arrancaba la enésima carcajada de la noche con su referencia a la mítica banda inglesa donde Jason Pierce y Peter Kember hacían de las suyas a mediados de los 80. Inmediatamente después, los noventa que ayer entraron en el sacrosanto tablao de Casa Patas susurraban junto al cantante granadino eso de: «Vamos a tener que vernos, aunque estén todos en contra. Vamos a tener que vernos, que ellos te tienen de sobra y yo te echo de menos». El Niño de Elche sonreía después al ver al público venirse arriba y gritar: «Es para decirte al oíiiiiiido, lo que te quierooooo».

Setlist del concierto de Los Planetas y el Nicho de Elche, en Casa Patas, cuyo orden cambiaron en alguna canción
Setlist del concierto de Los Planetas y el Nicho de Elche, en Casa Patas, cuyo orden cambiaron en alguna canción - ABC

Florent se pone de pie y sigue tocando el sencillo arpegio de « Alegrías del incendio» con su guitarra eléctrica, a la que ha colocado una pegatina grande al principio del concierto en la que podía leerse «FLAMENCO». Qué no hubiera dudas. Y sin cambiar una sola nota, ni tampoco la melodía de la voz, uno se percata de que lo que canta ahora Jota no es la letra de su himno pop, sino una variación de « Tus ojillos negros», la alegría que Camarón grabó en 1987 junto a Tomatito. Y allí no pasa nada. No hay un solo purista llevándose las manos a la cabeza con la descarada apropiación. Nadie se escandaliza ni sale cabreado del tablao. Todo lo contrario, la gente disfruta de lo lindo y se deshace en aplausos. «Si es que todo el mundo hace flamenco ya», bromea el cantaor alicantino. «¡Menos Rosalía!», replica alguien desde público. Otra vez las risas.

[ J (Los Planetas): «Morente me quitó los prejuicios contra el Niño Marchena»]

No hubo tanta celebración la última vez que el Niño de Elche fue invitado a Casa Patas, en enero del año pasado, cuando al terminar su actuación fue reprochado por algún asistente y, al día siguiente, por varios internautas más al difundirse el vídeo del particular homenaje que rindió a Antonio Mairena («uno de los cantaores más creativos de la historia para mí»). Lo único que quiso hacer, reconoció después a ABC, fue «cantar flamenco clásico… o lo que yo entendía como tal, solo, sin guitarra ni nada», pero «parece que el experimento no me salió muy bien».

El «experimento» de ayer no era tan arriesgado musicalmente hablando −tampoco importa− como el del ilicitanio, aunque Jota jugara al despiste refiriéndose con la misma asiduidad al noise, al krautrock o los Pixies, como a Fosforito, las saetas del Sacromonte o Manolo Caracol. El cuarto de los cabales de la modernidad, podría decirse, con el cantante de Los Planetas explicando a la pequeña congregación de afortunados que se habían hecho con una entrada −agotadas para ayer y hoy desde hace meses− las cosillas detrás de las canciones que el trío iba interpretando. «Esta no es nuestra escuela, aunque hayamos estado en Casa Patas unas cuantas veces viendo a cantaores de verdad», reconocía Jota antes de arrancar con « Señora de las alturas», esa personalísima versión de otra alegría interpretada por Manuel Vallejo en los años 30.

«Para mí fue una revelación»

La admiración y la camaradería entre los protagonistas eran obvias, en esta especie de aperitivo antes de que el cantaor y los rockeros granadinos publiquen su trabajo conjunto. Jota: «Paco es el que más flamenco sabe de cuantos he conocido. Podría escribir libros y libros». A lo que responde el Niño de Elche: «Uno de los primeros discos que yo conocí de Los Planetas fue “ La leyenda del espacio”. Para mí fue una revelación, el álbum que mejor ha aunado estos mundos». ¿Y Smash, Triana, Veneno o el «Omega» de Morente? Y arrancan entonces con esos verdiales versión pop inspirados en Fosforito que el grupo bautizó como «Si estaba loco por ti».

Jota (derecha) y el Niño de Elche, ayer en Casa Patas
Jota (derecha) y el Niño de Elche, ayer en Casa Patas - Alfredo Arias

La cita −enmarcada dentro del ciclo Momentos Alhambra− avanzó entre bromas, con algunos tramos muy puntuales donde las expectativas ante tan inusual y especial encuentro se quedaron a medio colmar. Pero, sobre todo, con momentos de épica y éxtasis. El público está en el bolsillo. «El flamenco de Granada es mainstream y el de Jerez, más underground», sentencia Jota, con su habitual sarcasmo. Más risas. «Ahora voy a cantar una soleá pura y auténtica de Graná», continúa, mientras Francisco Contreras dibuja una especie de falseta y el granadino le acompaña tocando un solo acorde. Y cantan a continuación « Virgen de la Soledad», inspirada en una saeta y rematada con una taranta. Todo muy pop, todo muy flamenco.

Suenan bonitas « Ijtihad», un cante del Sacromonte al que Jota llegó, explica, «cogiendo una letra de los Pixies, con la que se dio cuenta de que era como un tango». Y « La llave de oro», con Florent arrancándose tímidamente con unas palmas y su compañero de grupo entonando: «Yo no canto para que me escuchen, ni porque mi voz sea buena. Canto para que se me vayan las fatiguillas y las penas». «¡Para llorar!», grita alguien emocionado.

El público (más bien joven) agradeció ver a los reyes del indie español actuando en el histórico tablao madrileño de Tirso de Molina que antaño pisaron Morente, Camarón, Paco de Lucía, José Mercé, Carmen Linares o Remedios Amaya. Figuras hoy reverenciadas del flamenco, pero criticadas también en el pasado por alejarse del cante más tradicional y coquetear con el rock, el jazz o la música clásica. «Vamos a despedirnos con unas alegrías... pero con unas alegrías de Spacemen 3».