El escenario principal, en la Casa del Lector
El escenario principal, en la Casa del Lector - MAYA BALANYA

T-Cross Creativity Fest: Matadero sucumbe al diseño emergente, la moda y la música

Lleno ayer durante la primera edición de este evento multidisciplinar

Marta Nieto
MADRIDActualizado:

Los festivales son al buen tiempo lo que las flores a la primavera: crecen por todas partes. Y Madrid es uno de los epicentros donde más variedad hay de esta expresión cultural. A pesar de la multitud de recintos y lugares que hay destinados para ellos, Matadero es uno de los enclaves favoritos para celebrar y disfrutar de los más alternativos y multidisciplinares festejos.

Los alrededores de Arganzuela estuvieron repletos de gente desde las 11 de la mañana, hora en la que las puertas abrieron para acoger con una calurosa bienvenida al primer T-Cross Creativity Fest, organizado por Volkswagen. Jóvenes inmersos en la cultura del diseño, la música, la moda y, en definitiva, gente con ganas de aprender más, fueron los primeros en empezar a llenar la Casa del Lector. Esta fue la zona principal destinada a ser una especie de laboratorio de creación interdisciplinar vinculado al festival.

El T-Cross Creativity Fest consiguió reunir a un elenco de nuevos creadores y personas inspiradoras que consiguieron llenar el interior y el exterior de las instalaciones a medida que iban pasando el día, dejando prácticamente un «sold out» una hora antes del plato fuerte del festival: la actuación de Carlos Sadness. «Queríamos entrar en la agenda cultural de Madrid con un festival diferente que no solo fuera de una tématica, como la música. Y así es como surgió el T-Cross Creativity Fest», nos cuenta Abel García, director de Marketing de Volkswagen.

Diseño, creatividad y nuevas formas de expresión fueron los principales reclamos del festival mientras que el sol brillaba en Madrid. La mayoría de las conferencias y talleres sobre talentos emergentes y ya consolidados fueron el plato fuerte de la mañana.

La música electrónica fue una de las protagonistas
La música electrónica fue una de las protagonistas

Uno de los que más éxitos tuvo fue el de Arnau Pi, un divertido joven catalán que se dedica a crear «portadas de discos», entre otras muchas disciplinas del diseño. « Creatividad es hacer cosas a las que no estás habituado y cometer errores para llegar a conseguir lo que estabas buscando», confesó en un coloquio informal con los que allí estaban presentes.

Lo que tampoco podía faltar en un festival de este calibre era la moda y las nuevas visiones de un mercado tan complicado como este. Para ello, Maria Ke Fisherman –uno de los grandes talentos del diseño «made in Spain» y las tendencias transgresoras– ofreció su particular visión sobre lo que hacen. Tanto María, como Álvaro (jefes creativos de la firma) hablan de «vestir historias y a todos los personajes que la forman» como principal motivo para ejecutar sus colecciones.

Por la tarde, la música fue la principal protagonista para deleite de los allí presentes y, ahora sí, abarrotando Matadero. Los ritmos y estilos que allí se pudieron escuchar se acercaban a un perfil más alternativo, ese que tantos éxitos está cosechando. Esto dio lugar a descubrimientos de nuevos talentos, empezando por Adriana Proenza, una joven que a sus 19 años ya ha conseguido estar en boca de todos. O Melenas, un grupo femenino de electrónica que hizo bailar a todos, siendo el preludio perfecto para la gran estrella del cartel.

El espacio de realidad virtual
El espacio de realidad virtual

Carlos Sadness supo poner el broche final al T-Cross Creativity Fest. Con su particular visión del mundo llena de imaginación y color, el cantante hizo que el público se sintiera en una auténtica selva tropical. La temperatura cálida que acompañó durante toda la jornada –y también cuando cayó la noche– ayudó a que la humedad proliferara al ritmo de sus últimos grandes éxitos como «Isla morenita» o «Te quiero un poco». Aunque también hubo una cálida acogida a su ya mítica canción «Miss Honolulú». Y así llegó al final un festival diferente que, como muchos han definido, «ha sido la excusa perfecta para unir diferentes talentos y puntos de vista de la cultura alternativa». Aunque la oferta cultural de la capital no cesa, el T-Cross Fest ha sido un inmejorable arranque para el mes de junio en el epicentro cultural de Madrid.