Román, a su llegada a los juzgados
Román, a su llegada a los juzgados - TELEMADDID

La sonrisa carcelaria del «rey del cachopo»

Exhibió su mejor cara en Plaza de Castilla. Erguido y seguro de sí mismo, cambió la celda de Zuera por la de Soto

MadridActualizado:

El hombre las mil caras o disfraces exhibió ayer uno de los mejores: el de la sonrisa. Con ella por bandera, César Román Virueque, de 45 años, el autodenominado «rey del cachopo», miró directamente a los ojos a los periodistas que esperaban a la puerta del Juzgado de Instrucción número 32 de Plaza de Castilla. Eran las 14.35 horas y llevaba en los calabozos desde las 11, cuando llegó procedente de la cárcel de Zuera (Zaragoza). Erguido y sin titubear, caminó seguro de sí mismo por el largo pasillo, escoltado por agentes de la Guardia Civil. Su poca estatura (1,52 metros), parecía menguarle aún más. Con un vaquero, sudadera gris con capucha y chaleco oscuro, se le veía muy delgado. Nada que ver con las imágenes previas a estos hechos. Aparentaba fragilidad, lo que contrastaba con su actitud.

Román se negó a declarar ayer ante la titular del juzgado de Instrucción número 32 de Madrid, Rosa María Freire, como presunto autor del crimen de su novia, Heidi Paz Bulnes, de 25. «¡Soy inocente. Yo no he matado a nadie!», respondió a los periodistas a las 15 horas. «Hasta que no se levante el secreto de sumario no diré nada», añadió. La magistrada encargada del caso lo levantó poco antes de que Román pasase a disposición judicial, por lo que optó por no hablar, al no conocer las acusaciones que pesan en su contra. « Cuando estudiemos las actuaciones, solicitaremos que comparezca», aseguró su abogado, el aragonés Javier Notivoli, que ejerce su defensa junto a Teresa Bueyes.

La magistrada le investiga por un supuesto homicidio doloso o un asesinato, delito que se concretará en el marco de la instrucción

Al reo se le investiga por la comisión de un supuesto homicidio doloso o un asesinato, delito que se concretará en el marco de la instrucción. En el primer caso, media la intencionalidad; y en el segundo, hay alevosía, ensañamiento y/o móvil económico. Las penas que llevan aparejadas son distintas: oscilan entre los 10 a 15 años a entre 15 o 20, respectivamente.

La juez ratificó su ingreso en la prisión de Soto del Real. Además, previsiblemente, la magistrada se inhibirá a favor de un Juzgado de Violencia de Género, tal y como marca la ley, si se demuestra que la víctima, la hondureña con la que llevaba cuatro meses de relación, era su pareja. Un extremo que la defensa intenta diluir diciendo que tenían un «affaire».

Entre las principales pruebas incriminatorias destaca el testimonio de un taxista que asegura que el 5 de agosto le llevó hasta la nave que Román alquiló en Usera con una maleta muy pesada desde su casa. La llamada solicitando el servicio quedó registrada. El conductor le identificó sin dudarlo. A la víctima le cortaron la cabeza, las extremidades y los senos para que no fuera identificada por sus prótesis. Ese día dejó de funcionar su móvil, por lo que pudo ser la fecha del crimen. Luego habría despiezado el cuerpo.

Investigan si tuvo cómplices

En ese almacén fue hallado el 13 de agosto el torso quemado de Heidi. Fue la fecha en la que Román desapareció, dejando un reguero de deudas y estafas. El viernes fue detenido en la cocina de u n restaurante de Zaragoza, 24 horas después de que identificaran los restos de su novia. Usaba la identidad de Rafael Rujano, un ciudadano venezolano, de donde dijo proceder. Se investiga si tiene cómplices, pues se ha estado comunicado estos meses con una o varias personas, familia excluida. Así lo revelan los móviles y las tarjetas de teléfono halladas por la Policía en el registro de su habitación.