Cartas a la alcaldesa

El socavón

Péguese usted un voltio por donde quiera, y ya verá la amenidad de grietas, huecos y hasta socavones que nos gastamos en la calle, salvo la Gran Vía, que es de muy reciente apaño

Ángel Antonio Herrera
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Madrid es el asfalto, alcaldesa, como toda gran ciudad. Y Madrid, tan suya, es el asfalto, pero sobre todo el asfalto que le falta. Péguese usted un voltio por donde quiera, y ya verá la amenidad de grietas, huecos y hasta socavones que nos gastamos en la calle, salvo la Gran Vía, que es de muy reciente apaño. Madrid siempre tuvo mucha atracción, pero la atracción del socavón más bien sobra.

De modo que hay un claro descuido extendido en el mantenimiento de demasiadas calles. Nos vamos sobrando mucho de aparcamientos para bicicletas, bolardos para patinadores, rellanos para contorsionistas y hasta escenarios para los chicos del breakdance, como en Callao, pero el asfalto, en general, ya necesita una reparación en serio, mucho más allá del mantenimiento, que supongo va por barrios. El pavimiento no sólo es un descuido en vértebras del Centro, como la calle de la Cruz, sino también en arterias del barrio de Salamanca, y por barrios de más allá de la M-30. Cito deprisa, por acreditar que las reparaciones se agolpan, y que este asfalto diverso, con más grieta que esplendor, es transversal, como se dice ahora, a todos los efectos.

Uno no alcanza a saber si el mantenimiento de la calzada tiene sus turnos barriales, pero se intuye que hace tiempo que no echan ustedes un ojo a muchas calles principales, donde las grietas son ya una grieta de peligro, y no sólo para los vehículos (da igual su etiqueta), sino también para motos, bicicletas y patinetes, ahora que el patinete es un ángel de riesgo que igual trota una acera que el paseo de la Castellana. Vengo a decir, en fin, que toca ya un buen repaso de chapa y pintura al Madrid del tránsito. No es una mera observación estética sino una necesidad de seguridad, que pudiera ser urgencia, según los casos. A ver, alcaldesa, mire usted alrededor, y ya verá el mucho pluriempleo que le espera a la hormigonera.

Ángel Antonio HerreraÁngel Antonio HerreraArticulista de OpiniónÁngel Antonio Herrera