Las unidades de tráfico no están, de momento, en el punto de mira de las críticas sindicales. Daniel G. López

Los sindicatos denuncian un grupo «pata negra» en laPolicía Municipal con las mejores nóminas

Existe un grupo de favoritos dentro de la Policía Municipal, unos «pata negra» encuadrados en la Unidad de Seguridad 1, que aparecen una y otra vez en tareas extras -cursos de formación, vigilancias nocturnas...- y obtienen pingües beneficios por ello. Lo

MADRID. Cruz Morcillo
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Domingo por la mañana. Rastro de Tetuán. Entre las mercancías expuestas en los puestos callejeros patrullan los agentes municipales. Los que se han apuntado para cobrar unas horas extras que nunca vienen mal a las maltrechas economías domésticas y otro pequeño grupo de policías con los que no se contaba. No se sabe quién los ha enviado porque «no figuran en las listas», según los sindicatos. En los rastros se trabaja de forma voluntaria comunicándolo un mes antes en listas que son públicas, y se paga como hora extra con un recargo del 40 por ciento por ser festivo. Los segundos cobrarán como sus compañeros 16.264 pesetas por esa mañana de trabajo. Son algunos de los «pata negra».

CLASES DE TRÁFICO

Mañana del lunes. Aula del ARES (Academia Regional de Estudios de Seguridad), ahora ISES, la escuela de futuros policías municipales. Es la hora de la asignatura de Seguridad Vial. Algunos de los elegidos del anterior capítulo vuelven a escena, otros se incorporan nuevos. También han sido seleccionados para impartir su doctrina, sólo que quizá no son los más indicados, ya que proceden de una Unidad de Seguridad. Los agentes de tráfico y atestados serían más adecuados para lidiar con esta clase. Eso sí, experiencia no les falta pues ya llevan varios años ejerciendo la docencia en el mismo foro. El personal docente ha sido propuesto por los responsables de cada área.

A LAS ÓRDENES DEL MISMO OFICIAL

El grupo de favoritos en cuestión está bajo las órdenes del mismo oficial, el responsable de la subinspección de la zona 1 (Unidad de Vigilancia Administrativa 1 Norte, de Vigilancia Administrativa 1 Sur y Seguridad 1). Curiosamente, la mujer del referido oficial pertenece a la plantilla del Instituto Superior de Estudios de Seguridad (ISES), y en concreto es la encargada del área de Seguridad Vial. El ente público tiene la última palabra a la hora de contratar profesores para el curso académico.

Jueves por la tarde. Curso de actualización sobre espectáculos públicos. Otros de los «pata negra» figuran en el elenco de profesores. También hay una buena tajada para ellos por impartir estas materias. Éstos son sólo algunos ejemplos de hiperactividad, una punta de la montaña.

Los sindicatos han advertido a estas alturas, gracias al cruce de datos, varios asuntos sospechosos, como el hecho de que un grupo de agentes no aparezca en las listas oficiales del rastro y, sin embargo, trabajen esas horas extras o al menos las cobren; que impartan asignaturas que no se corresponden con su ejercicio profesional, y sobre todo que una serie de nombres asomen de forma reiterada en estos pluses. Se cuestiona asimismo cómo pueden algunos policías soportar jornadas de trabajo tan agotadoras.

UN TERCIO DEL BRUTO ANUAL

Quizá todo se habría quedado en una muestra de favoritismo, si no fuera porque las nóminas de estos policías han engordado demasiado. A tenor de los datos a los que ha tenido acceso ABC, algunos de los «pata negra» han obtenido entre 600.000 y 1.750.000 pesetas de sobresueldo anual en concepto de horas extras. Teniendo en cuenta que el bruto por año de un policía de base está entre los tres y los tres millones trescientas mil pesetas, y en torno a un millón más el de un sargento, la cifra final percibida llama poderosamente la atención. Fuentes sindicales insinúan que estos incrementos tienen como trasfondo el supuesto pago «de determinados trabajos difícilmente justificables en sí mismos».

HASTA 700 HORAS DE PLUS

Detrás del dinero hay, además, un cómputo de horas trabajadas algo llamativo. La Policía Municipal trabaja menos de 1.500 horas anuales, según su convenio. Algunos de los funcionarios aludidos aparecen como perceptores de hasta 700 horas extras anuales, la mitad de su cómputo global. Este exceso de rendimiento se encuadra, como se ha explicado, en rastros de Tetuán -a algunos les constan hasta cinco servicios de rastro durante el mismo mes y eso que obligatoriamente todos los policías tienen que trabajar un domingo al mes-, ventas ambulantes nocturnas, inspecciones de locales, cursos, operaciones y fiestas varias. Pese a trabajar tantas horas en la calle escasean los estipendios por acudir a juicios, una ardua labor inherente a los agentes más operativos.

UNA DOCENA DE FUNCIONARIOS

Estas cifras, de momento, parecen no haber llamado la atención de ningún responsable policial, que deben firmar y dar el visto bueno a las horas y servicios que realizan sus hombres. Tampoco en el Ayuntamiento se han levantado voces discordantes. Hay que destacar que no se trata de una situación generalizada en el Cuerpo, según fuentes sindicales, sino de un grupo que no va más allá de la docena de agentes, conocidos entre sus compañeros por el apodo de «Pecci Boys». Son suficientes, no obstante, para empañar la imagen de la Policía Municipal.

Las fuentes consultadas destacan que esta situación es previa a la llegada de María Tardón a la concejalía, pero denuncian que la juez en excedencia está al tanto de la situación, puesto que ha recibido denuncias de los sindicatos, y «no sólo no ha frenado estos excesos, sino que ha promocionado a algunos de los policías que los cometen». Tardón niega estar al tanto de estas denuncias puntuales y reconoce que las horas extras «son escandalosas».

Cuando los sindicatos han tratado de airear estos temas en la Prensa -la han acusado en repetidas ocasiones de nombrar cargos de manera arbitraria o de ser la única concejal que no ha designado a un director de servicios-, Tardón ha manifestado que siempre se ha valido del «diálogo y el consenso» con sus interlocutores, y los procesos selectivos han sido «claros y transparentes». Una opinión que no ha calado en quienes en teoría deberían estar de su parte.

En su toma de posesión, en julio de 1999, María Tardón manifestó su deseo de que la Policía Municipal fuese una «policía amiga», pero también «ordenada y disciplinada». La cuestión amistosa no está muy clara, debido a las áridas competencias que tiene encomendadas el Cuerpo, sobre todo en lo referido al tráfico. Lo que parece más transparente a estas alturas es que los problemas larvados persisten, así como la siempre prometida e incumplida reordenación de funcionarios. La disciplina tiene variadas lecturas.