Una pareja duerme a pierna suelta a plena luz del día
Una pareja duerme a pierna suelta a plena luz del día - Guillermo Navarro

Los «sin techo» se apoderan del parque de Conde Duque

Los vecinos lo abandonan por los pises y cacas de estos «inquilinos», que han ido aumentado a raíz del vallado del Ayuntamiento

MadridActualizado:

«Esto está hecho un asco. Es una cerdada. Antes daba gusto, estaba lleno de niños y de gente, pero ya no baja nadie. Está desierto». Eso dice Charo, vecina del distrito de Centro «de toda la vida». Alude al parque del Conde Duque, situado en la calle del mismo nombre, esquina con la de Santa Cruz de Marcenado, que se ha deteriorado «a pasos agigantados», asegura.

Son las dos de la tarde del domingo y una pareja de indigentes, de aspecto extranjero, duerme a pierna suelta cada uno en un colchón. De vez en cuando alguno, inquieto, se remueve. Tal vez estén borrachos. El hombre tiene una pierna vendada. Están rodeados de bolsas con sus pertenencias, trastos, cajoneras y, sobre la pared, reposa un espejo que refleja el sol.

Al fondo, tras una verja, hay un chamizo con varias maletas alineadas, una mesa baja con un mantel y una butaca, entre otros bártulos. «Ahí duerme otra pareja, me he enterado hace poco. Desde que el Ayuntamiento de Madrid valló la mitad del parque para acondicionar las pistas deportivas y la zona infantil esto ha ido a peor. Siempre ha habido algún vagabundo pululando por aquí, pero ahora, hay muchos más», recalca Miriam.

Ella, al igual que otros residentes, aluden a las obras que, por importe de 175.000 euros anuncia el cartel colocado el Ayuntamiento de Madrid. El objetivo es la renovación integral de las instalaciones deportivas (área de petanca y de fútbol sala) y las zonas verdes del entorno de Conde Duque, reza el anuncio.

Cartel: «Barrios para vivir»

Valla forzada para colarse y hacer un chamizo
Valla forzada para colarse y hacer un chamizo - Gillermo Navarro

Encima del letrero, con grandes letras blancas sobre fondo azul, figura el lema: «Barrios para vivir» Toda una metáfora en ese entorno degradado.

El olor es fétido. Las papeleras están a rebosar de litronas, latas de cerveza, refrescos... Y el suelo y las zonas ajardinadas llenas de basura, bolsas, envases de yogures, hasta platos, barras de pan duro y ropa. Por ahí hace tiempo que no pasan los barrenderos. «La dejadez y la pasividad municipal es brutal a pesar de lo que ellos ensucian», dice Manolo.

«Los orines y los excrementos humanos ahuyentan a todo el mundo. Yo ya no llevo a mis perros ahí a pasear, pueden coger cualquier cosa», dice Micaela con un cachorro en brazos y otro atado con la correa. Los «inquilinos» de este parque utilizan las barras que separan las zonas del recinto a modo de tendedero. Aprovechan la fuente, una de las pocas que hay en la ciudad.

El aspecto de abandono y de dejadez es notorio, a pesar de que el parque no está a pie de calle –hay que bajar unas escaleras –, en un lugar muy transitado, junto al Cuartel del Conde Duque, repleto de viviendas y de restaurantes y bares de copas.

La remodelación municipal del parque incluye un campo de fútbol con gradas y una nueva zona infantil«Solo cercaron la zona que van arreglar y no han hecho nada más», reprochan los residentes.

«Desde que el Ayuntamiento instaló las verjas en el recinto hace un par de meses y lo dejó reducido a la mitad han venido más indigentes y son más visibles. No se cortan ni un pelo. Es un asentamiento puro y duro», indica Belén. «Antes eran dos o tress, se ocultaban e iban rotando, nada que ver con lo de ahora», concluye.

«No sé a ciencia cierta la gente que hay ahí, ni de donde son. Seis, diez personas... De día hay menos pero de noche acuden más. Algunos son toxicómanos, otros beben mucho y se pelean. La Policía viene cada dos por tres. Algunos son extranjeros, pero también hay españoles, al menos uno que a veces grita como loco y el otro día amenazó a unos chicos del barrio con un palo», explican Rosario y Gabriela.

La intención del Consistorio es construir un campo de fútbol con gradas y trasladar la zona infantil. «No han empezado a hacer nada más. Tememos que la remodelación sirva para que debajo de la tribuna se instalen más mendigos o hagan botellón», agregan otros residentes.