El cartel de la comisaría frente a la discoteca Boite Center donde hubo un tiroteo en la madrugada de este domingo - MAYA BALANYA

«Si no ponen más policías, Azca se va a convertir en la jungla»

La preocupación de vecinos y comerciantes por la seguridad del barrio crece tras producirse un tiroteo recién instaladas las 55 cámaras de videovigilancia en el entorno del centro financiero

MadridActualizado:

Apenas diez metros separan una comisaría de la Policía Nacional, con la persiana metálica bajada, de la discoteca Boite Center, en los pasadizos subterráneos de Azca, donde en la madrugada de este domingo se ha producido el primer episodio violento tras la instalación de 55 cámaras de videovigilancia en el perímetro del centro financiero de Madrid. Una medida que exigen vecinos y comerciantes del barrio para frenar las distintas reyertas que se suceden a menudo. «No entiendo por qué han cerrado esa comisaría. Si no ponen más policías a patrullar y más cámaras de videovigilancia, esta zona se va a convertir en la jungla», se queja un empleado de una tienda de ropa de marca contigua.

De día, los subterráneos de Azca tienen un aspecto lúgubre y desolador. Por la noche, esos mismos pasadizos se llenan de ambiente festivo y música latina. Pero muchas de estas celebraciones terminan con altercados. «Vivo en Modesto Lafuente desde que me casé hace 60 años. Desde hace unos diez o quince años, la zona ha cambiado mucho», narra Fidel, de 92 años. «Se ha llenado de discotecas de latinos y tiendas eróticas. Está todo eso muy revuelto últimamente. La única manera de aplacar las peleas es poniendo medidas disuasorias, lo de las cámaras era muy necesario», arguye.

 La aprobación de la instalación de las cámaras -55 en total- se produjo a finales de 2014 a petición del Ayuntamiento, entonces gobernado por el PP. El sistema de vigilancia cubre el entorno delimitado por las calles Orense, General Perón, paseo de la Castellana y Raimundo Fernández-Villaverde, corazón financiero de la capital que además cuenta con zonas de ocio en sus bajos. Todas estas zonas son escenarios, una semana sí y otra también, de reyertas.

Uno de los carteles que advierte de que Azca está videovigilada
Uno de los carteles que advierte de que Azca está videovigilada- MAYA BALANYA

Integrado en el Sistema de Centralización de Vídeo del Ayuntamiento (Cisevi), será gestionado por la Policía Municipal y tendrá dos puntos de control: uno en el Centro de Control de Alumbrado de AZCA y otro centralizado en la sede de la calle Albarracín 31. Sólo policías municipales debidamente formados podrán acceder al visionado de las imágenes en tiempo real.

La estructura laberíntica del entorno, convierte estos locales en cobijo para delincuentes, que encuentran en las galerías de Azca el lugar perfecto para el contrabando y los ajustes de cuentas. «No me parece mal que haya discotecas en los bajos, porque encima solo hay oficinas y no molesta a nadie, pero siempre y cuando se mantenga la seguridad en el barrio», opina Bruno Gracio, padre de una niña. «Hemos vivido mucho tiempo en Holanda, y allí hay cámaras por cada rincón. La gente se siente segura y no se preocupa de nada más. Si te pasa algo en la calle, e incluso con tu coche, en seguida pueden identificar a los agresores. Y así es más fácil de resolver», añade.

Excepto un trabajador de una discoteca que limpia los restos de la fiesta de anoche, pocos se atreven a pasar por esos pasillos a menos que se vean obligados por las circunstancias. «De noche no me atrevo a andar por ahí», dice María Lascas, mientras pasea a su bebé. «Con las cámaras se renuncia un poco a la privacidad, pero cuando tienes niños, priorizas la seguridad», concluye.