La «serpiente del faraón» que abrasó a una alumna en un instituto de mayores en Tetuán

La mujer, de 30 años, sufre quemaduras en el 22% de su cuerpo tras un fallo en un experimento escolar

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Una mujer de 30 años resultó herida como consecuencia de un experimento mal ejecutado en un centro de educación para adultos del distrito de Tetuán. Esta alumna, junto con otros cuatro compañeros de clase, estaba realizando una práctica de química conocida popularmente como «la serpiente del faraón» cuando algo falló en el proceso y se produjo una deflagración que le abrasó el 22 por ciento de la superficie de su cuerpo.

Según informó Emergencias Madrid, la víctima del suceso presentó heridas en «cara, cuello, tórax y piernas», por lo que fue intubada por los sanitarios del Samur Protección Civil, que la traladaron de inmediato al Hospital de La Paz, donde está siendo sometida a las pruebas pertinentes. Su evolución variará en virtud de si presenta o no quemaduras a nivel interno. De momento su estado es grave.

La llamada de emergencia quedó registrada alrededor de las 10.15 horas de ayer procedente del número 63 de la calle de Pinos Alta, donde está ubicado este centro de educación para mayores y se desarrollan cursos y ciclos formativos para adultos. Precisamente la profesora, otra mujer de 31 años encargada de dirigir la clase, también necesitó asistencia médica tras sufrir una leve crisis de ansiedad a consecuencia del suceso.

Fácil pero peligroso

La «serpiente del faraón» es un experimento químico que, si bien no tiene gran dificultad, sí que precisa de supervisión y especial cuidado, ya que se manipulan sustancias inflamables. Su nombre se debe a que, conforme se desarrolla esta práctica de laboratorio, surge un material de color negro con forma de serpiente.

Para realizarlo hacen falta unos elementos muy fáciles de conseguir para cualquiera, como son arena, bicarbonato, azúcar, alcohol etílico a 96 grados y un mechero. En primer lugar es necesario mezclar cuatro partes de azúcar con una de bicarbonato. El siguiente paso es añadirle el alcohol y volver a removerlo todo hasta formar una pastilla con los tres ingredientes. Acto seguido, esta pastilla se posa sobre la arena y se deja secar bien la mezcla para evitar que pueda producirse la deflagración. Una vez que finalizado el proceso de secado, se prende fuego a la pastilla de azúcar, bicarbonato y alcohol que reacciona y comienza a arder mientras surge el nuevo compuesto con forma de serpiente.

Por el momento aún se tienen que esclarecer las causas que provocaron la deflagración que no causó quemaduras en el resto de los presentes. Los daños materiales tampoco fueron significativos gracias a la rápida actuación de los alumnos, que sofocaron con un extintor el fuego.