Agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) en Lavapiés, en una imagen de archivo - ISABEL PERMUY

Fin de semana de violencia en Lavapiés

Los antidisturbios tomaron el barrio tras una multitudinaria pelea durante la final de la Copa de África

MadridActualizado:

Fin de semana movido en el barrio de Lavapiés. Agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) –conocidos como «antidisturbios»– tuvieron que intervenir la noche del pasado viernes para atajar una multitudinaria pelea, desatada por la final de fútbol de la Copa de África, que enfrentaba a las selecciones de Argelia y Senegal. Pese a que el partido se jugaba a miles de kilómetros del centro de Madrid, en El Cairo, la amplia presencia de argelinos y senegaleses en la zona despertó una expectación inusitada. Tanta, que minutos antes del pitido final, decenas de «aficionados» se enzarzaron en una batalla campal que obligó a las fuerzas de seguridad a desalojar la plaza de Lavapiés y establecer un cordón para separar a ambos bandos.

Testigos presenciales remarcan a este periódico que la violencia empleada provocó un estallido de pánico entre los vecinos y viandantes, forzados a buscar refugio en los bares y comercios cercanos. Dada la hora a la que sucedió la trifulca, alrededor de las once de la noche, la gran mayoría entró a la carrera en el Carrefour 24 horas ubicado en la misma plaza, lo que motivó que sus responsables decidieran echar el cierre para evitar males mayores. «Durante el partido había buen ambiente. Pero en un momento dado, empezamos a ver a gente tirándose botellas y piedras», explicaban ayer dos jóvenes, afincados temporalmente en la barriada.

Los agentes, que cortaron el tráfico en varias de las calles aledañas a la plaza, no dieron por controlada la situación hasta pasada la medianoche. Pese a la virulencia del encontronazo, fuentes del Samur-Protección Civil indicaron a ABC que solo un hombre tuvo que ser trasladado (a la Fundación Jiménez Díaz) por una herida superficial de arma blanca, a la altura del abdomen. Una «suerte» de balance a tenor del despliegue señalado.

Reyerta al día siguiente

A la mañana siguiente, los vecinos de la plaza de Nelson Mandela se despertaron con otra reyerta, abortada rápidamente por los agentes desplazados. En este caso, dos grupos de individuos comenzaron a lanzarse adoquines y botellas en la esquina que une las calles de los Cabestreros y Mesón de Paredes. Fuentes policiales confirmaron a este periódico que todos los implicados huyeron alertados por la llegada de la Policía. Un hombre, de origen africano, tuvo que ser atendido por los facultativos del Samur de una herida abierta en la pierna.

Un hombre pasea por la plaza de Nelson Mandela
Un hombre pasea por la plaza de Nelson Mandela - I. PERMUY

Dos episodios que, en palabras de los vecinos, ponen de manifiesto la inseguridad que vive el enclave desde hace tiempo. «Necesitamos que vuelva la Policía Municipal al barrio, con ánimo de servicio público», incide la portavoz de la Plataforma del Barrio de Lavapiés, Begoña Sebastián. La semana pasada, mantuvieron una reunión con la nueva delegada de seguridad del Ayuntamiento, Inmaculada Sanz, para trasladarle su preocupación por la deriva acontecida. «Le hemos pedido colaborar activamente con este Cuerpo, de la misma forma que venimos haciéndolo con la Policía Nacional», añade, en alusión a los encuentros mensuales que mantienen para poner de relieve los problemas más notorios.

La concejal popular, sostienen desde la plataforma, escuchó sus necesidades y pidió total implicación a los residentes para empezar a revertir la situación. Mañana, será el nuevo director de la Policía Municipal, Pablo Enrique Rodríguez, quien escuche las quejas del vecindario. Reclamaciones que, más allá de la instalación de cámaras de videovigilancia en los puntos «marcados en rojo», pasan por una mayor presencia de los agentes, amén de la reparación de las propias cámaras ya desplegadas en Lavapiés: «Hay algunas que no funcionan». Al igual que el año pasado, la Plataforma del Barrio de Lavapiés volverá a ofrecer agua –a través de los comercios que se han sumado a la iniciativa– a los agentes encargados de velar por la seguridad durante las fiestas del barrio, que tendrán lugar en agosto.