El centro donde presuntamente ocurrieron los hechos
El centro donde presuntamente ocurrieron los hechos - GUILLERMO NAVARRO

Segunda denuncia por maltrato al colegio del niño autista de Getafe

Los padres denuncian una especie de «sala de castigo» para estos menores discapacitados

MADRIDActualizado:

La Inspección Educativa de la Comunidad de Madrid ha recibido una segunda denuncia por parte de los padres de un niño del colegio de educación especial Santiago Ramón y Cajal, el mismo que se encuentra bajo investigación judicial por la demanda interpuesta por los progenitores de otro alumno, de 8 años, que tiene autismo. Esta segunda queja, que por ahora la familia no ha querido trasladar al juzgado, también versa sobre un presunto caso de maltrato a un menor con discapacidad intelectual, en este caso, de 10 años.

Fuentes de la Consejería de Educación indicaron a ABC que la denuncia fue interpuesta «hace unos días», antes de que saltara a la opinión pública el primer caso el jueves, que llegó al juez en enero pasado. Precisamente ayer por la tarde, se celebró una reunión entre las tres partes implicadas: el técnico de la Inspección Educativa; la Dirección del centro, y los padres del chaval. «La naturaleza de la queja es similar a la del caso del niño autista», precisaron a este periódico las fuentes consultadas.

Habla la madre

Irene Camacho, la progenitora del menor de 10 años, explicó que el jueves se enteró de lo ocurrido por los medios. A las puertas del Santiago Ramón y Cajal, aseguraba que se había sentido «identificada» con el otro asunto, ya que su hijo no quiere ir al colegio y cree que le ha podido pasar algo similar.

Contó que encerraron al menor con llave solo en una sala y que en alguna ocasión cinco auxiliares sujetaron al niño contra el suelo, lo que le parece «un maltrato en toda regla», según informa Ep.

A juicio de Camacho, los profesores «decían que era lo habitual porque el niño estaba muy nervioso o con mucha ansiedad ya que les agredía». Es lo que se conoce como la «habitación de castigo», la «sala blanca» a la que se refería el niño autista, en la que le metían cuando las dos profesoras imputadas (también hay una auxiliar de enfermería investigada por el juez) consideraban que estos críos con necesidades especiales se portaban mal.

«El primer año en el colegio fue muy bueno, pero el curso pasado empezaron los problemas, con muchos miedos. Tenía un rechazo al colegio que no era normal. En unas ocho ocasiones le han tenido encerrado», afirmó Irene Camacho.

También contó que su hijo lleva tres semanas sin acudir al colegio porque en el centro «no pueden con él», por lo que se están planteando cambiarle. «No puedo garantizar que haya sido maltratado y me hubiera gustado también poner una grabadora [como hicieron durante cuatro días de noviembre los padres del otro niño], así que eso se va a quedar en duda porque mi hijo no me puede contar nada», concluyó.

Sobre ese primer caso, además de la investigación abierta por el juzgado de Primera Instancia y de lo Penal número 1 de Getafe, se sigue adelante con el expediente de información reservada que sigue la Consejería de Educación.

Dos de las tres imputadas (la tutora y la directora del colegio) siguen trabajando en el centro, mientras que la auxiliar de enfermería, según fuentes de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, ya no desempeñaría su función en el mismo.