Un guía turístico, en la Plaza Mayor
Un guía turístico, en la Plaza Mayor - GUILLERMO NAVARRO

El sector de guías turísticos exige que se regule el fraude de los «free tours»

Los oficiales y los no acreditados abogan por controlar el nuevo modelo para acabar con la economía sumergida y competir con unas normas claras

MADRIDActualizado:

Son las once de la mañana de un jueves y cinco jóvenes con paraguas abiertos de distintos y llamativos colores esperan a su clientela. Mensajes como «Tours gratis» o «Free walking tours» son el reclamo para ser identificados. El punto de encuentro es la plaza de Isabel II. El de ABC está junto al metro de Ópera. Ahí, un grupo con puntualidad británica espera que comience la visita. «Busca a tus guías. Los de amarillo», reza la reserva. Todos las han hecho por internet la víspera. Menos un joven que se acerca, pregunta y se agrega. «Lo que me deis al final de la ruta es parte de mi salario; no es una propina», aclara María antes de comenzar el recorrido de dos horas de duración que llevará a los 14 turistas, la mayoría nacionales, por el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, las murallas, la plaza de la Villa y otros puntos emblemáticos del casco histórico. En el pecho lleva colgada la acreditación como guía oficial.

Durante el sucinto viaje por la historia de la ciudad que esta joven ameniza con la enumeración de siglos, fechas, reyes, amoríos, hijos ilegítimos, estilos artísticos y demás, contextualiza sus explicaciones y las adapta al siglo XXI. «Él era el rey del postureo», «El corral de comedias era el Instagram de la época, ahí iban a exhibirse», recalca. Esta modalidad de «free tours» o «visitas gratuitas» cada vez están más solicitadas. Como ahora en Semana Santa, uno de los periodos principales.

«Hay oferta porque hay demanda», explica María. Y, como ella, Néstor Rosas, uno de los socios de la «startups» (empresa emergente) Madrid a Pie, que cuenta con una media mensual de 1.200 clientes, la mayoría españoles (70%-80%) de los que un 40% son madrileños; el resto son de México, Argentina.. A partir de junio crecen los franceses, italianos y portugueses. Su público no es anglosajón. Estos suelen acudir a Sandemans, una multinacional que se publicita como «guías expertos», que hace rutas en español, entre otras entidades.

La Asociación Profesional de Guías de Turismo de Madrid (APIT) exige que se acabe con esa competencia desleal. «Estas personas no tienen la titulación oficial ni los idiomas requeridos, la mayoría no paga impuestos ni cotiza a la Seguridad Social y son explotados por sus empresas». Así lo afirma Inés Ligero, miembro de la junta directiva de la APIT y guía profesional en activo desde hace 10 años. «Hemos acreditado unos conocimientos, estamos dados de alta como autónomos y pagamos un 21% de IVA», recalca.  Alude a la economía sumergida y a la competencia desleal de esas compañías, las «airbnb» del sector. Por ello, aboga por que se regulen estas prácticas «engañosas y fraudulentas».

El trasfondo del asunto es similar a lo ocurrido con los taxis a raíz de la Ley Ómnibus, que dio vía libre a las VTC como Uber y Cabify. En el caso de los guías turísticos, fue una directiva europea de 2009, la Bolkestein, la que liberalizó la actividad. Eso se tradujo en que los «free tours» pueden ejercer sin tener la acreditación oficial. «No hay requisitos, por lo que no se les puede sancionar, si bien no pueden actuar como guías al no tener titulación: son informadores turísticos», precisa un portavoz del Gobierno regional.

Curiosamente, algunas promotoras de los «free tours», como Madrid a Pie, coinciden en poner coto al «descontrol» existente, puesto que cualquiera puede ejercer de guía. «Estamos deseando que la Comunidad fije una normas para ordenar un sector en auge», asegura Rosas. Apuesta, como los guías oficiales, a que la regularización haga aflorar el mercado negro que subyace. Él presume de ser de los pocos que tiene a todo el personal en plantilla. «Conviven distintos modelos, aunque proliferan los acuerdos verbales entre el guía que recibe una cantidad fija y el de falso autónomo que se debe dar de alta y tiene que pagar una parte por cada cliente que el empleador le facilita (3 o 4 euros)». Los peores, según él, son los particulares que van por libre: «Se preparan un recorrido y a correr».

Angela Ballesteros, guía oficial desde hace 30 años, recalca que muchas plataformas están dadas de alta como asociaciones de carácter no lucrativo, por lo que no pagan impuestos: «Otras afirman que tiene tres trabajadores cuando son el triple. Hay que fijar las reglas para que todos jueguen limpio». Esta profesional mostró su rechazo al término de «free tours». «Trabajar a cambio de una propia ni es justo ni propio del siglo XXI», recalcó. Lo mismo sostienen los afectados. «El término es incorrecto. Debería denominarse ruta de libre aportación», explica Manuela, una falsa autónoma.

Ser reconocidos

El portavoz de Madrid a Pie discrepa de quienes critican la falta de preparación: «No es cierto. Tenemos un equipo de cinco historiadores». Considera que deberían ser reconocidos por la administración regional, que tiene las competencias de Turismo, con alguna prueba. Tampoco comparte la acusación de instrusismo: «Nuestro mercado es diferente. Los guías oficiales están enfocados a los paquetes turísticos, agencias de viajes... Son mayores porque tardan en convocar los exámenes, tiene otra dinámica y otro público. El nuestro lo conforman mochileros, gente que viaja por su cuenta y se interesan por alguna de las propuestas o ruta temáticas que les ofrecemos». Los oficiales también las tienen a demanda, se defienden estos últimos. Sobre los precios, los titulados los tienen cerrado por grupo. Por ejemplo, una visita por el Madrid Histórico puede costar 150 euros dos horas. María obtuvo 100 euros entre las 14 personas.

Pero, ¿quién debe regular el sector? La Comunidad dice que el Ayuntamiento, por suponer esa actividad una ocupación del espacio público. Este replica que las administraciones regionales y que sería bueno que se hiciera para apostar por un modelo turístico de calidad.