Pinturas murales barrocas adornan los techos del monasterio
Pinturas murales barrocas adornan los techos del monasterio - BELÉN RODRIGO

Los secretos del Monasterio de las Descalzas Reales, el equivalente femenino de El Escorial

Juana de Austria nació en el palacio del contable de su padre, que años después compraría y transformaría en un monasterio de monjas clarisas. Allí instaló sus aposentos tras su regreso de Portugal y su cuerpo descansa en una capilla de la iglesia

MADRIDActualizado:

La sobria fachada del Monasterio de las Descalzas Reales poco tiene que ver con la riqueza que encontramos en el interior del edificio. Pinturas murales, cuadros, belenes, relicarios y tapices, entre muchas otras obras de arte, nos cuentan la interesante historia de este lugar. Un monasterio de monjas clarisas franciscanas que no se construyó sobre planta nueva sino que había sido antes un palacio y en sus orígenes, en el siglo XV, fue un arrabal. Por entonces la hoy conocida plaza de las Descalzas Reales, próxima a Ópera y a Sol, formaba parte de una villa pequeñ,a Madrid, que tenía un río en la zona de Arenal, un valle, huertas y monasterios (en frente estaba el de San Martín).

«A finales del siglo XV sabemos que había unas casas de la familia Sotomayor que se subleva contra los comuneros y su bienes se vendieron. Alonso Gutiérrez, el contador del emperador Carlos V, compra a buen precio las casas y se hace un palacio», explica a ABC Ana García Sanz, conservadora de Patrimonio Nacional y responsable del monasterio. Alonso Gutiérrez tuvo una relación política y de amistad con Carlos V y cuando la Emperatriz Isabel va a dar a luz a su tercer hijo, al no tener una corte estable, «Alonso ofrece su casa para que pase el embarazo y de a luz. Es en su palacio donde nace Juana de Austria, hermana de Felipe II», afirma la conservadora.

El monasterio conserva valiosos relicarios
El monasterio conserva valiosos relicarios - BELÉN RODRIGO

Será Juana la que años después decide crear una comunidad religiosa y «piensa en el edificio donde nació y lo compra a los herederos de Alonso Gutiérrez», apunta Ana García Sanz. Las primeras siete monjas llegan al monaterio el 15 de agosto de 1559 aunque estaban en Madrid desde 1554 en la Casa del Obispo (Plaza de la Paja).El palacio renacentista fue remodelado inicialmente por Antonio Sillero y ampliado o reformado en sucesivas ocasiones. «Cuando llegaron al monasterio muchas cosas no estaban todavía, como las pinturas en el claustro que son posteriores», comenta la responsable. Las pinturas mural son del siglo XVII, barroco madrileño, «algo que fue muy típico en las casas nobiliarias pero que ha desaparecido», añade. Y en esas pinturas encontramos representados a Felipe IV y a Mariana de Austria con la Infanta Margarita y Felipe Próspero. «Con estas pinturas las monjas recordaban por quien debían rezar y al mismo tiempo era una muestra pública del linaje al que pertenecían, la Casa de Habsburgo», explica Ana.

Fachada del monasterio, antiguo palacio renacentista
Fachada del monasterio, antiguo palacio renacentista - BELÉN RODRIGO

Y es que este monasterio fue ideado por Juana de Austria «como Felipe II hizo con el Escorial». Ella instaló sus aposentos al lado del altar, el cuarto real. Esa zona fue después llamada el palacio de ausencia de los Reyes porque cuando viajaba el monarca, la Reina y los infantes se instalaban allí en lugar de quedarse en el Alcázar. «Juana decidió que la enterrasen en este monasterio lo cual es muy relevante porque siendo infanta debería haber ido a El Escorial», subraya la conservadora. Juana de Austria se había quedado viuda a los 19 años. Casada con Juan Manuel de Portugal, su hijo Sebastián nació días antes de la muerte de su esposo. Pero tuvo que dejar al pequeño con cuatro meses en Lisboa (nunca lo volvió a ver) para ser regente del reino de España (hasta 1559) cuando abdicó su padre Carlos V y una vez que su hermano Felipe II se había ido a Inglaterra para casarse con María Tudor.

Juana de Austria vivió en este monasterio pero no fue monja. Su hermana, la Emperatriz María, también se quedó viuda y al regresar de Viena se quiso instalar en el cuarto de su hermana. La hija de María, Margarita, sí fue religiosa en este monasterio y tanto madre como hija están enterradas en el coro. Los restos mortales de Juana descansan en una capilla de la iglesia.

El Salón de Reyes es un espacio intermedio entre la zona de monasterio y la zona de vivienda real y allí se recibían las visitas. Desde esta sala se puede acceder al relicario (cerrado a visitas exteriores) donde se encuentran muchas reliquias. «Decían que tenían poder terapéutico, protector, un respaldo divino», comenta la responsable.

Con el paso de los años y la llegada de los Borbones a la Corona fue distanciándose la relación de las monjas con la familia real y los aposentos antes reservados para ellos se integraron en el monasterio.

Tapices de Flandes diseñados porr Rubens
Tapices de Flandes diseñados porr Rubens - BELºEN RODRIGO

Belenes y la divina guardería

En fechas navideñas en el monasterio se encuentran expuestos un gran número de belenes. Una tradición instaurada por San Francisco de Asís y siendo estas monjas franciscanas, es algo que llevan muy dentro. En cada capilla se puede contemplar alguno de estos belenes y la famosa divina guardería que solo se abre en época de Navidad. Se trata de una colección de niños Jesús. «En este monasterio nunca se ha pedido dote pero cuando profesaban las monjas solían traer un niño Jesús y un crucifijo», cuenta Ana García Sanz. El resultado ha sido una larga colección de estos niños que de una forma u otra están vinculados a acontecimientos de la comunidad religiosa.

Ahora son 17 las monjas de clausura que viven en el monasterio. Durante las visitas, ellas permanecen en zonas en las que no se las puede ver. Fuera de dichos horarios, realizan sus tareas además de dedicar gran parte del día a la oración y meditación. En el coro es donde se reúnen para rezar y cantar. En el piso superior del monasterio todavía hoy se encuentran vestigios de las primeras celdas de las monjas. Ahora allí se exponen maravillosos tapices realizados en Bruselas y diseñados por Rubens, que era el pintor de la Corte en Bruselas donde residía Isabel Clara Eugenia, quien ofreció los tapices al monasterio.

Junto al monasterio, la iglesia obra de Juan Bautista de Toledo, construida posteriormente, que en estas fechas expone su propio belén. Las monjas escuchan la misma desde el coro, donde cantan. En sus tiempos libres cosen y restauran sus piezas y tienen una huerta que les abastece. Únicamente salen a la calle si tienen que ir al médico o en casos muy concretos.

El monasterio se puede visitar de martes a domingo en grupos reducidos siempre acompañados por un guía. Es uno de los más antiguos y mejor conservados conjuntos conventuales de Madrid.

Patio del claustro del monasterio
Patio del claustro del monasterio - BELÉN RODRIGO