Fachada exterior del templo, en pleno barrio de Chamartín
Fachada exterior del templo, en pleno barrio de Chamartín - BELÉN DÍAZ

Santa María Magdalena: Una parroquia que interpela

Este templo, obra de Miguel Fisac en Pío XII, celebra hoy su fiesta titular

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En la parroquia de Santa María Magdalena, te recibe la Hoja Parroquial amontonada en una mesa anfitriona dentro del recoleto atrio. Y en la portada de la hoja volandera, un texto del bueno de Juan Manuel de Prada, alimento de feligreses, uno de sus últimos por cierto, tan provocador como certero.

Le pregunto al párroco, el joven sacerdote Francisco Javier Ardila Carvajal, y me contesta con una interpelación a la inteligencia de la fe de las que dan que pensar. Porque esta parroquia, que puede parecer una más de Madrid, que puede representar la media de las parroquias de los barrios repletos de oficinas y de plácidas calles de vida acomodada, es una comunidad que interpela a la conciencia. En un barrio, que según este joven párroco, «es poco barrio, en el sentido clásico».

La conversación sobre el templo fabril de Miguel Fisac y sobre la comunidad de Santa María Magdalena, –felicidades porque hoy es su fiesta titular, con misa y con fiesta–, calle Drácena, 23, fluye con una espontaneidad atractiva. Y lo que cuenta el párroco, acompañado por el sacerdote venezolano, estudiante en San Dámaso, Pedro Moya, suena a titulares cerrados, experiencia del día a día, formulaciones del abc de la vida. Pienso en esa magnífica generación de párrocos jóvenes madrileños, bien formados, con los pies en la tierra y la cabeza y el corazón en su sitio, que es el cielo de muchos cielos. «La clave de la parroquia –me insiste– no es un gran secreto. Es tenerla abierta todo el día, y la mejor ayuda son las cámaras. Además, yo estoy en el despacho, lo que me permite encuentros personales muy bonitos. Como dice el Papa Francisco, hay que tener abierta la parroquia todo el día».

Y como el diálogo, sin cuestionarios previos, fluye espontáneamente, lo mejor es reproducirlo tal cual, entre comillas, literal, mosaico de abundancia de razón y corazón, casi pascaliano. Quien habla es Francisco Javier Ardila Carvajal.

Encuentro con Jesús

«Lo que más nos cuesta es la vida comunitaria, la gente que trabaja en las oficinas se acerca a la parroquia para la vida sacramental. Por eso ponemos especial cuidado en la vida liturgia, expresión de la belleza de la fe y del encuentro objetivo, real, con el Señor Jesús», apunta.

«La caridad —añade— se entiende cuando pones el rostro de la personas delante. El tesoro de la parroquia es el cuidado de los pobres. Tenemos una zona de acogida de inmigración de latinoamérica. Hacemos un seguimiento de cada caso, tenemos ropero, alimento que nos suministra el Banco de Alimentos, y ponemos especial trabajo en el proyecto de ayuda al estudio para los niños, lo que se llama el CEM, que nosotros hemos bautizado como “Hogar de Santa María Magdalena”. Tenemos además un grupo de señoras que cosen y preparan le rastrillo de Cáritas».

«Contamos con una Escuela de Biblia, liturgia y Arte cristiano. Hay un grupo de gente que se reúne, desde hace unos meses, con la intención de renovar la vida de la parroquia. Rezamos, hay una exposición de un tema y después comemos juntos. De lo que se trata es que los chavales vivan en la parroquia, no vengan a la parroquia. Por eso trajimos el proyecto Life Teen, que combina la predicación auténtica de la fe con métodos muy liberales en las formas», manifiesta.

Formación católica

Alto en el camino, porque este proyecto Life Teen merece más detalles. Dice la pagina web de la parroquia al respecto que «Life Teen es un método de formación católica nacido en Estados Unidos que pretende acercar a los jóvenes a Cristo a través de dos ejes: Catequesis dinámicas y encuentro con Jesús en la Eucaristía. A través del encuentro eucarístico y de catequesis atrayentes, nuestros jóvenes de Life Teen se ven inmersos en una cultura y experiencia dinámica dentro de cada parroquia».

Es hora de pensar en los proyectos. Habla Francisco Javier Ardila: «El principal, con motivo de los cincuenta años de la parroquia, es solicitar un Jubileo. Esta fecha nos va a permitir que la gente vea lo que es la parroquia y la importancia que tiene para su vida la presencia de Cristo vivo en el barrio».