A la izquierda, Carlos Sánchez Mato. A la derecha, Javier Ortega Smith
A la izquierda, Carlos Sánchez Mato. A la derecha, Javier Ortega Smith - ÁNGEL DE ANTONIO

Sánchez Mato y Ortega Smith, cara a cara en el cuestionario de ABC

Candidato al Ayuntamiento por Madrid En Pie: «Pasé mucho miedo cuando destinaron a mi padre, policía nacional, a Irún»

Candidato al Ayuntamiento por VOX: «Lo que más me haría feliz es derrotar a los enemigos de España»

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¿Qué quería ser de mayor cuando era pequeño?

Carlos Sánchez Mato: Cuando era muy pequeño quería ser arquitecto. Eso sí, siempre me apasionó la política y devoraba periódicos desde muy crío.

Javier Ortega Smith: Abogado.

¿En qué colegio estudió? ¿Dónde cree que están los mejores docentes?

C. S. M. : En el colegio público Costa Rica, en el Instituto público Gran Capitán, en Ciencias Económicas en la Complutense y Derecho en la UNED. Siempre en la pública, donde están los mejores docentes y que es el lugar donde una familia obrera como la mía puede conseguir que cuatro hijos puedan estudiar. Muy orgulloso de haber estudiado donde lo he hecho.

J. O. S. : Estudié en un colegio privado: en el San Agustin de Madrid. Considero que los mejores docentes se encuentran en todos los colegios porque no es exclusivo de ningún tipo de centro.

¿Cuál es el peor y el mejor recuerdo de su infancia?

C. S. M. : Pasé mucho mucho miedo por mi padre, que era policía nacional. El día en que llegamos a Irún, donde le habían destinado, su compañero murió en un atentado en San Sebastián. El mejor recuerdo de aquella época en Euskadi fue cuando mi padre nos compró helados por primera vez. Le pagaban un poco más allí y con cuatro hijos el sueldo no le daba para muchas fiestas.

J. O. S. : El peor es algún verano en un colegio interno y el mejor, las primeras Navidades en Argentina.

¿Cómo le gustaría envejecer? ¿Se ve en una residencia?

C. S. M. : Espero poder seguir activo e implicado en lo que me rodea hasta el último día, eso sí, bajando un poco el ritmo para tener más tiempo de leer y disfrutar en familia.

J. O. S. : Me gustaría envejecer con salud. ¿En una residencia, por qué no?

¿Ha renunciado a algo desde que es una persona conocida?

C. S. M. : Es un privilegio para mí hacer algo que me gusta. No tengo sensación de estar renunciando a nada salvo al tiempo. No soy capaz de estirarlo más y mira que me encantaría.

J. O. S. : Sí, a mucho tiempo con mi familia y mis amigos.

¿Qué es lo que más le echan en cara y lo que más valoran sus familiares y amigos?

C. S. M. : Que soy muy cabezota y hablo demasiado es lo que más me critican. Del lado bueno, dicen que soy coherente y tengo buen carácter. Creo que también les gusta que les hago a todos la declaración de la renta, cada año me tocan 20 o 30.

J. O. S. : Quizá, el mal genio cuando estoy cansado. Lo que más valoran es mi voluntad en lograr objetivos.

¿Qué le da más vergüenza, miedo y qué le hace más feliz?

C. S. M. : Cuando era crío sí me daba vergüenza hacer el ridículo y disfrazarme. Me empeñé en superarlo y ahora soy capaz de hacer casi cualquier cosa sin ruborizarme. Me da miedo hacer daño a quienes me rodean. Y me hace feliz pasarme por el bar del barrio para tomar algo con los amigos.

J. O. S. : Vergüenza: la vergüenza ajena de muchos políticos. Miedo: a tener algún día miedo. Feliz: derrotar a los enemigos de España.

¿Cuál es su icono sexual?

C. S. M. : Angelina Jolie.

J. O. S. : Paso.

¿En qué le gusta gastar dinero?

C. S. M. : Compro todos los libros que puedo.

J. O. S. : En viajar y conocer mundo.

¿Qué es lo primero que le gusta hacer cuando tiene tiempo libre?

C. S. M. : Ir a la montaña.

J. O. S. : Deporte.

¿Dónde le gusta veranear?

C. S. M. : En la montaña. Desde hace muchos años veraneamos juntas varias familias de la comunidad cristiana de la que formo parte. Alquilamos algún sitio y vamos en manada (no menos de 20 personas).

J. O. S. : En Asturias y Argentina.

¿Tiene vicios poco saludables?

C. S. M. : Vivir en Madrid, que me apasiona, pero que a veces es malo para la salud porque todavía tenemos un aire plenamente mejorable.

J. O. S. : Trabajar demasiado.

¿Le han robado en Madrid?

C. S. M. : No tengo recuerdo más que de algún que otro incidente hace años en mi barrio. Siempre tuve buen rollo con la gente que, desgraciadamente enganchados a la heroína, sacaban el dinero a la gente a la salida del metro de Aluche. Cuando me reconocían, me pedían disculpas. Sacamos a muchos del pozo en que la droga sumió a una generación.

J. O. S. : No.

¿Se ha tropezado alguna vez por la calle?

C. S. M. : Como voy mirando el móvil, me he topado con más de un árbol.

J. O. S. : Sí, muchas veces.

¿Cuántos cubos de basura tiene en casa?

C. S. M. : Ahora también el marrón para la orgánica. Envases, el resto, papel y vidrio.

J. O. S. : 3 cubos.

¿Le han multado alguna vez en Madrid?

C. S. M. : Tres o cuatro multas de tráfico. Poca cosa y poco dinero.

J. O. S. : Sí. Por aparcar mal.

¿Cómo hace la compra?

C. S. M. : En un supermercado pegadito a mi domicilio.

J. O. S. : Supermercados.

¿Quién se encarga de las tareas domésticas?

C. S. M. : Viene una persona dos días a la semana a casa.

J. O. S. : Yo.

¿Cocina? ¿Qué se le da mejor?

C. S. M. : Soy un perfecto inútil. Abro latas con cierta habilidad.

J. O. S. : No.

¿Qué coche tiene?

C. S. M. : Un Citroën Xsara Picasso de 18 años de antigüedad. Se cae a pedazos. Lo uso poquísimo. Mi hábitat es el bus y el metro.

J. O. S. : Un Opel Astra Diésel de 2017.