«Sancha, reina de la Hispania», de Antonia Bueno, cierra el IV Certamen de Teatro para Directoras de Escena

MADRID. C. Galindo
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Desde el pasado día 1 se viene celebrando en el teatro José María Rodero de Torrejón de Ardoz el IV Certamen de Teatro para Directoras de Escena, organizado por el Área de la Mujer del Ayuntamiento de dicha localidad en colaboración con la Asociación de Directores de Escena y la Consejería de Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid, en el que participan seis montajes dirigidos, lógicamente, por mujeres.

Desde su inauguración han participado en el mismo Olga Margallo, de Uroc Teatro, como responsable del acto de apertura; Antonia García, que dirigió el montaje «Los monólogos de la vagina», de Eve Ensler; Natalia Menéndez, responsable de la puesta en escena «Hoy no puedo ir a trabajar porque estoy enamorado», de Íñigo Ramírez de Haro; Eva del Palacio, que puso en escena la obra de Fernando y Álvaro Aguado «Con las tripas vacías»; Ana Vallés, responsable de su obra «The queen is dead» y Sylvie Nys, que puso en escena «La sopa boba», de Vicente Romero Sánchez.

Hoy domingo le llega el turno a la dramaturga madrileña Antonia Bueno, que dirigirá su propia obra «Sancha, reina de la Hispania», que clausura este IV Certamen Nacional de Directoras de Escena, que el próximo viernes entregará los premios correspondientes a esta edición.

«Sancha, reina de la Hispania» es una pieza de sabor clásico en la que se despliegan los momentos culminantes de una de las figuras estelares, aunque poco reconocidas, de la historia medieval española. Concebida como un homenaje a la memoria, víctima maltratada de nuestro tiempo, con «Sancha» su autora, Antonia Bueno, ha querido reivindicar también ese oculto protagonismo de los personajes femeninos de nuestro pasado peninsular.

«Sancha, Reina de la Hispania» se estrenó en junio del año pasado en el marco del XI Festival de Teatro Clásico de Cáceres, donde sorprendió que la austeridad de su puesta en escena no restara en absoluto brillantez y espectacularidad a la obra.

En definitiva, la obra, protagonizada por la actriz Valentina Sarmiento, es un viaje por la memoria. La memoria de una mujer apasionada que llegó al trono inesperadamente. Pero también sobre nuestra memoria, la de un pueblo complejo heredero de un antiguo y rico patrimonio cultural e histórico, tantas veces mistificado y utilizado como arma arrojadiza entre bandos interesados más en la confusión que en el entendimiento de los ciudadanos.