Exterior de la parroquia, en pleno corazón de Hortaleza
Exterior de la parroquia, en pleno corazón de Hortaleza - Guillermo Navarro

San Martín de Porres: una parroquia toda Cáritas

El templo de la UVA de Hortaleza destina sus recursos para ayudar a un sufrido vecindario

Madrid Actualizado: Guardar
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La UVA de Hortaleza, la UVA superviviente, la UVA en el barrio del Pinar del Rey, Unidad Vecinal de Absorción, historia pasada de chabolas, viviendas construidas con carácter de una urgencia que dejó de serlo. Con el paso del tiempo, marginación, el castigo de las drogas, realojamientos, pobreza integral que es elevación de pobreza. Anticlericalismo, para no cargar las tintas. La gente de toda la vida que asiste algo más que perpleja a la violencia callejera. En medio, enhiesta surtidora de sombra y anuncio, la torre: antes de vigilancia policial, hoy de la Iglesia. Un coche que pasa a toda velocidad, con la música que ensordece, por delante de la Iglesia. Y dos niños que juegan a dar saltos, abrigados hasta las orejas con colores disfuncionales de pedagogía de la calle, que le preguntan al joven párroco si el miércoles va a ver fiesta de Halloween. Pues sí, Holywins, el día de los santos, «disfrázate de santo y ven a celebrarlo a la parroquia».

Para llegar al templo de san Martín de Porres (calle de Abegondo, 28) hay que atravesar la UVA, es decir, transitar por entre el espacio que dejan las rejas, como si la pobreza fuera una cárcel de la existencia, como si los que se llaman «huecos», plantas inferiores de las casas de las UVAs, no estuvieran ardiendo con el negocio de las camas calientes regentadas por mafias. En medio, la Iglesia, la parroquia, la comunidad, un templo, por cierto, protegido por extraordinarias medidas de seguridad. Si alguien se empeña en llevarse lo que hay, perderían todo lo que se va a dar. Porque lo que vemos en esos locales anejos al templo de san Martín de Porres son toneladas de alimentos para las familias. Esta semana llegó el camión con cuatro toneladas de víveres para esas más de ciento cuarenta familias a las que se atiende mensualmente. Y no solo con el pan de la vida que es digna de ser vivida. En las Comunidades de la parroquia, la colecta mensual para los pobres está destinada, en este mes, al calentador para una anciana sola, al pago del comedor de más de una veintena de niños… La parroquia de san Martín de Porres es todo Cáritas, toda Cáritas, todo caridad. Aquí no se hace demagogia ni con los pobres ni con la pobreza. Servicio, «No he venido para ser servido, sino para servir», puro Evangelio.

Interior del templo
Interior del templo

El joven párroco, Jorge Pablo Langley, estudió en el seminario Redemptoris Mater de Madrid. Está acompañado por el sacerdote Carlos Casaseca. Jorge Pablo iba para canonista y aquí está haciendo justicia de la buena, que, al fin y al cabo, la caridad y la justicia, la misericordia y la justicia no están tan separadas. Con un sentido común aplastante, habla de la juventud de su parroquia. Porque una de las sorpresas de esta comunidad, que es comunidad de comunidades, es la edad media de quienes asisten a misa. Unas pocas señoras, los domingos, por eso de que la mayoría de los habitantes de la parroquia se van a otras iglesias. «Les da miedo venir hasta aquí», comenta el párroco, «la llenan un grupo muy notable de jóvenes, que asisten a las catequesis de poscomunión y de confirmación».

Por cierto, con el párroco vive estos días un joven al que, junto con su familia, desahuciaron hace poco. Su madre y su hermana hoy están alojadas también con una familia de la comunidad. Porque la base de esta parroquia es el trabajo de tres Comunidades Neocatecumenales en misión, procedentes de las parroquias del Tránsito, de San Sebastián y de La Paloma, además de dos Comunidades propias de la parroquia.

Son muchas las anécdotas del día a día de esta Iglesia en las puras periferias de un Madrid que son muchos. Y no pocas las actividades, desde la Adoración Nocturna, el grupo de mayores, el de orientación familiar -una especie de COF de primera línea-, la Hermandad de San Martín de Porres y la del Rocío, la atención a los Enfermos, las «Escobas» -las señoras que atienden el templo como un primor-, los campamentos de verano.... Se me ocurre pensar en las Villas miserias de Buenos Aires. Si el papa Francisco viniera a Madrid, no dudaría en acercarse a la UVA de Hortaleza. Por cierto, hoy es su fiesta. La celebran a las 12,00 con una misa presidida por el cardenal Rouco Varela.