La sobriedad del templo es muy apropiada para el recogimiento
La sobriedad del templo es muy apropiada para el recogimiento - Guillermo Navarro

San Eduardo: una parroquia, familia de familias

Empotrada entre bloques de pisos, tiene una de las comunidades más activas de Madrid

MadridActualizado:

Cuentan las crónicas del Madrid de toda la vida que en las vastas explanadas de la dehesa de Amaniel, entre la actual Glorieta de Cuatro Caminos y la Plaza de Castilla, un lejano 1860 acampó el ejército expedicionario español, comandado por el general Leopoldo O´Donnell, victorioso de la guerra de África. Tetuán de las Victorias, carretera de Francia, dirección Chamartín de la Rosa. Y añade el cronista Eleuterio José Romero Fonseca, en su libro de la historia de la parroquia que también lo es del contraste entre el antiguo Tetuán con el nuevo, que «la construcción del nuevo templo de San Eduardo tiene lugar en el mismo solar donado en 1854 por un notable de la comarca en los terrenos de aquel asentamiento fundacional».

El primer acto religioso fue una misa de campaña con la imagen de Nuestra Señora de las Victorias de Tetuán, traída por los soldados. Posteriormente se construyó el templo de Nuestra Señora de las Victorias, iglesia de referencia en una zona habitada por gente humilde y trabajadora. Hasta que la necesidad pastoral, que bien captó don Casimiro Morcillo, desgajó parte del territorio de la citada iglesia para crear la actual comunidad de San Eduardo, a la que por cierto se añadió no hace mucho la parroquia extinta de san Atanasio, que era una comunidad de base. Don Amando Rodríguez del Palacio fue el primer párroco de San Eduardo. Comenzó su labor pastoral con la celebración del culto en el local que, hasta hace algún año, ocupaba la Taberna-Bar «MAY» e inició las primeras gestiones de contratación del nuevo templo con el arquitecto Luis Cubillo de Arteaga.

Jesús Durán Muñoz, párroco de San Eduardo
Jesús Durán Muñoz, párroco de San Eduardo- G. NAVARRO

Del actual templo de San Eduardo, empotrado entre edificios en la calle General Margallo, destaca la fachada principal de ladrillo macizo cerámico a punta de diamante con una cruz estilizada de vitrales. De una sola nave, construida en armazón de carreras y pilares metálicos, la planta tiene capacidad para 400 personas sentadas. Sobriedad, cierta oscuridad muy apropiada para el recogimiento, una talla de Cristo crucificado, otra de San Eduardo, patrono de la parroquia, y una tercera de la Virgen, son los elementos que destacan. Por cierto, todas las imágenes son obra del escultor José Luis Vicent. La nueva capilla del Santísimo fue construida en 1985, entre otras razones por las mejoras urbanísticas de la calle Sor Ángela de la Cruz.

El actual párroco de san Eduardo es el joven sacerdote Jesús Durán Muñoz, de esa magnífica cantera sacerdotal de la diócesis de Madrid. También colaboran en la parroquia nada menos que el canonista por excelencia de la diócesis, Roberto Serres López de Guereñu, junto con Mariano José Funchal y José Isaías Suárez, venezolano. Celebra, por cierto, la misa en esta comunidad Javier Cuevas, siempre ejemplar vicario de los obispos. Una de las características de esta comunidad es la cercana relación con las comunidades de religiosas, Hijas de María Madre de la Iglesia, religiosas e la Asunción y Dominicas de la Enseñanza de la Inmaculada Concepción.

La sobriedad del templo es muy apropiada para el recogimiento
La sobriedad del templo es muy apropiada para el recogimiento - Guillermo Navarro

La parroquia destaca por la participación activa de los fieles en las actividades múltiples, desde la atención al templo, el servicio de secretaría parroquial, pasando por la catequesis o los grupos de profundización de la fe, Acción Católica, visitadores de enfermos, Adoración Nocturna, el de Animación cultural o el aula «San Edu».

Grupos de jóvenes

Cuenta además con un grupo de jóvenes profesionales, otro de matrimonios jóvenes y con uno que hace las delicias de no pocos, el Grupo de baile, abierto a las personas que quieren aprovechar su tiempo de ocio. Hay que resaltar los cuatro coros que animan las eucaristías. Y como no podía ser menos, en una zona de avalancha migratoria, la acogida de Cáritas es particularmente intensa. Además ofrece dos servicios singulares: un economato que, aunque pertenece a las Cáritas de la zona, se encuadra en el territorio de la parroquia, y la iniciativa del Aula de Técnicas de estudio, destinada a la formación de los jóvenes con más problemas de rendimiento escolar.

En una geografía de especial presencia de inmigración filipina esta parroquia acoge una iniciativa singular. En sus locales se reúnen los miembros de la Iglesia episcopal carismática, hermanos separados de adscripción autónoma. Un ecumenismo de acogida que distingue la generosidad de esta comunidad, familia de familias.