Sobre estas líneas un establecimento hotelero ajeno al suceso
Sobre estas líneas un establecimento hotelero ajeno al suceso

Salvan la vida a un médico fuera de sí que trató de arrojarse al vacío desde un hotel de Chamberí

«¡Soy Dios!», gritó de madrugada, en ropa interior, molestando a los clientes

MadridActualizado:

La Policía Nacional salvó la vida ayer a un médico fuera de sí que trató de arrojarse al vacío desde el hotel en el que estaba alojado en el distrito de Chamberí.

El sujeto, en ropa interior, vociferaba frases incoherentes, entre ellas, «¡Soy Dios!», molestando a los clientes del establecimiento a los que no dejaba dormir y que exigieron el cambio de planta. Porque los hechos ocurrieron a altas horas de la madrugada, según las fuentes consultadas por ABC.

Fue un empleado el que, temeroso de que el asunto pudiera acabar mal, decidió avisar a los agentes. A su llegada, el galeno tenía la puerta de la habitación entreabierta, no se podía cerrar, por lo que se oía todo. Al llamar los funcionarios con los nudillos, el galeno comenzó a correr hacia el balcón, abierto de par en par.

Ante el temor que de hiciera una tontería, dado su estado, los funcionarios entraron y le persiguieron por el dormitorio. Su instinto no falló y su rápida actuación hizo que este vivo. El médico fue sujetado en plena acción: cuando se estaba tirando al vacío, por lo que los agentes tuvieron que poner en peligro su integridad física para salvarle, agregaron nuestras fuentes.

Tuvo que ser reducido en el hospital al que fue conducido por más de una decena de personas

El médico fue esposado con ayuda de otros indicativos del distrito debido a su agresividad, con el fin de que no se lesionara y avisaron a los servicios de emergencias.

Además de las incongruencias que decía, presentaba hematomas y tenía algunas extremidades hinchadas, como si hubiera sufrido una reacción alérgica, no en vano en la habitación había diversos tipos de medicamentos, explicaron.

Los sanitarios del Samur le trasladaron hasta el Hospital Clínico. Fue necesaria la presencia de un agente en la ambulancia, dado el estado del paciente. A su llegada tuvo que ser reducido por más de una decena de personas, entre ellos los dos policías, así como el personal de seguridad y sanitarios. Cuando lo lograron, le sedaron, concluyeron.