Las Rozas

Las Rozas redoblará la seguridad en sus fiestas para evitar altercados como el de Majadahonda

El perimetrado de la discoteca móvil, los detectores de metales y la unidad canina, entre las novedades

MadridActualizado:

Tener la fiesta en paz. Eso es lo que pretende el municipio de Las Rozas durante la celebración de San Miguel, su patrón, del 22 de septiembre al próximo 2 de octubre. Para ello, reforzará la presencia de efectivos policiales entre un 30% y un 40% los días «grandes», el último fin de semana del mes, cuando se prevé la mayor afluencia de público.

No quieren que en su municipio se reproduzcan altercados tan lamentables como el ocurrido en Majadahonda el domingo, con 27 detenidos (7 de ellos, menores), por agredir a 15 agentes en una auténtica batalla campal, o en San Agustín de Guadalix, en donde un joven de 19 años murió de una cuchillada. Todas las medidas serán aprobadas mañana en la Junta Local de Seguridad que presidirá la delegada del Gobierno, Concepción Dancausa y el alcalde del pueblo, José de la Uz.

Además de los 150 miembros de Policía Local, Guardia Civil y Emergencias de esas fechas –127 el resto de días– por primera vez, la discoteca móvil estará perimetrada, contará con una sola puerta de entrada y salida y tres vías de evacuación. Además, el acceso dispondrá de un marcador para contabilizar el aforo y la Policía Local tendrá detectores de metales y perros de la Unidad Canina con el fin de que los asistentes no introduzcan armas, botellas de cristal, drogas o sustancias peligrosas.

Tres cámaras de videovigilancia controlarán permanentemente el recinto. Otros años los agentes se tenían que limitar a contemplar las imágenes y hacer controles aleatorios y/o actuar si observaban algo sospechoso. El vallado y el aumento de medios, objetivo del equipo de gobierno, otorgarán mayores garantías, precisaron fuentes municipales. Por ejemplo con los menores, a los que no se les permitirá acceder a los lugares en los que se pueda beber alcohol.

Más patrullas uniformadas y de paisano

Además del incremento de las patrullas uniformadas y de paisano, se instalarán bolardos, maceteros y otros elementos que obstaculicen el paso de vehículos entre la zona centro y la plaza de España. Y en el recinto ferial se delimitará el acceso al parking con el fin de que ningún vehículo pueda acceder sin control, entre otras medidas destinadas a impedir atentados terroristas.

Está por ver si este «blindaje» es suficiente para evitar altercados derivados del cóctel alcohol-drogas y multitud, como en la decena de sucesos que se han registrado en las fiestas patronales de la región este verano. La Delegación de Gobierno subraya que los incidentes registrados son «hechos aislados». «La colaboración entre todos los cuerpos policiales es absoluta», y recuerdan que entre agosto y septiembre se han celebrado 40 juntas extraordinarias de seguridad para analizar los dispositivos de las fiestas.

«La violencia forma parte de la fiesta; cualquier excusa es válida para ejercerla», denuncia un mando policial

Con todo, la batalla campal de este fin de semana ha suscitado la polémica sobre las causas de las mismos. Hay quienes las achacan a la escasez de efectivos. Es el caso de las asociaciones de la Guardia Civil. Para la AEGC de Madrid los estallidos de violencia están creciendo, debido, entre otras cosas, a la pésima organización. «Acuden agentes no especializados en control de masas, sin las medidas de protección necesarias, cascos y escudos, lo que incrementa el número de funcionarios heridos». Para la AUGC, «esa escasez deja desprotegidos a los agentes y a los ciudadanos». Otro mando de la Benemérita recalca:«Hay menos patrullas y menos servicios; además, en las fiestas se escenifican los conflictos entre los jóvenes».

Desde la Policía Nacional, el portavoz de la UFP, José María Benito, subraya el caldo de cultivo del alcohol y las drogas. «La violencia forma parte de la fiesta; la gente no la entiende sin ella. Y si crecen las medidas de seguridad, que deberían, por ejemplo en el caso de la venta de alcohol a menores o se realizan otras restricciones, también. Cualquier excusa es buena».

Para la CCPM, Majadahonda debería reflexionar sobre el tipo de fiestas que quiere el municipio. «No es la primera vez que hay problemas; ya los hubo en 2013».

«La autoridad que no se ejerce se pierde»

«La violencia es un fracaso. Quien la emplea se ampara en la multitud, en el anonimato. No se ha perdido la autoridad, lo que sucede es que vivimos en una sociedad hedonista con leyes laxas, pocos deberes y muchos derechos. La autoridad que no se ejerce se pierde», asevera el psiquiatra forense José Cabrera, quien no atribuye estos episodios a la falta de medios.