Rouco Varela recuerda «al santo más popular de la historia madrileña»

JESÚS BASTANTE. MADRID.
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El «todo Madrid» volvió a congregarse ayer en torno a la Colegiata de San Isidro para celebrar la festividad de su patrón. Como todos los años, en la Misa Mayor de homenaje al santo labrador, presidida por el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, no cabía un alfiler.

El purpurado madrileño dedicó buena parte de su homilía a ensalzar la vida del santo y a reivindicar la vigencia de su ejemplo en la sociedad madrileña de comienzos del tercer milenio. En su homilía, Rouco ensalzó a San Isidro como «el santo más popular de la historia madrileña», recordando los «orígenes de esta historia religiosa y humana de la que venimos y que ha marcado los trazos más íntimos y duraderos de la personalidad de nuestra Iglesia diocesana y de la misma comunidad madrileña en la que vivimos».

«Recordarle en 2006 -añadió el cardenal-, en la encrucijada del nuevo siglo y de un nuevo milenio, no exenta de graves interrogantes, pero donde no faltan signos firmes y estimuladoras esperanzas, no significa para los católicos madrileños un mero ejercicio de memoria nostálgica del pasado, sino un compromiso de amor cristiano con esta ciudad y esta comunidad». Sobre San Isidro, Rouco Varela indicó que «pocos madrileños han gozado de un reconocimiento y una simpatía popular, tan arraigada y sentida, como aquel pocero y labrador», que unió su vida a «una joven de Torrelaguna», también santa, María de la Cabeza.

«En la vida de aquellos esposos madrileños se ofrecía un ejemplo evangélico de una vida escondida en Dios con Cristo», añadió el cardenal, quien incidió en que «Isidro fue considerado ya por sus contemporáneos y por generaciones y generaciones de madrileños, ininterrumpidamente, hasta hoy mismo, como un cristiano de verdad, como un Santo». Un santo que «supo ejercitar la paciencia y perseverar sin desmayo en la oración y en la práctica del amor cristiano».

Finalmente, Rouco Varela anunció que en la solemnidad de Pentecostés convocará a los jóvenes madrileños a una «gran misión en la que deberán ofrecer a sus compañeros, en todos los ambientes y en las variadísimas circunstancias personales en las que se encuentren, felices e infelices, la buena noticia de Jesucristo».

Cambio de recorrido por las obras

El buen tiempo acompañó a la procesión de las imágenes del santo matrimonio. Miles de madrileños acompañaron ayer a las imágenes de San Isidro y Santa María de la Cabeza, quienes salieron en procesión de la Real Colegiata.

Las obras en el casco antiguo de Madrid hicieron que el recorrido tradicional se modificara, con lo que el patrón de Madrid no visitó a Nuestra Señora de La Almudena en la catedral.