Fiesta Mondino Remember en Bonamara, el pasado 29 de julio - FACEBOOK

Una riña por cocaína desató la batalla campal en la discoteca de Móstoles: «¡Te voy a cortar el cuello!»

Un trabajador de la sala Bonamara exigió a los agresores que cesaran de esnifar en la zona de reservados

MadridActualizado:

Una riña por cocaína fue el denotante de la enorme pelea que se produjo el pasado 29 de julio en la discoteca Bonamara de Móstoles. Fuentes policiales explicaron que los implicados en la batalla campal estaban esnifando la droga en una de las zonas de reservados del local. Cuando un trabajador de la sala les recriminó su actitud y les exigió que cesaran la práctica, estalló el ataque. Uno de los sujetos, que acababa de salir de prisión, le sacó un cuchillo y le amenazó: «¡Te voy a cortar el cuello!».

Fue entonces, como ha informado ABC, cuando los repsonsables de la discoteca llamaron a la Policía. Cuando se personaron los primeros agentes, de la Policía Local de Móstoles, el portador del arma blanca la emprendió a golpes contra ellos. J. C. M., de nacionalidad española y 32 años, se lió a patadas y puñetazos con los policías. Una vez reducido, sus acompañantes lanzaron vasos y botellas a los funcionadores del orden.

Un segundo individuo, M. M. F., polaco de 40 años, también fue detenido por su violencia extrema contra los agentes; tumbó en el suelo a uno de los policías y lo golpeó varias veces, incluso con rodillazos en la cabeza que llegó a esquivar. Los dos arrestados, de gran complexión física, no depusieron su actitud ni siquiera cuando ya estaban reducido y dentro del coche patrulla. Rompieron el cristal trasero y descolgaron las puertas del vehículo a patadas. Fuentes policiales informaron que ambos tienen antecedentes penales por secuestros, amenazas, extorsiones y pertenencia a banda organizada. La Policía Nacional investiga su posible pertenencia al clan de Ivo, conocido como el de los búlgaros y considerado como una mafia del mundo de la noche.

Hasta Bonamara se desplazaron un total de doce patrullas de la Policía y una ambulancia. «Nunca habíamos pasado tanto miedo en nuestra vida. El entorno y los sujetos, unos matones, eran muy peligrosos», aseguró uno de los agentes del operativo.